13/06/2026 Perfil - Nota - Información General - Pag. 42
Basura espacial: científicos presentaron un sistema para predecir impactos en la región Enrique Garabetyan UN EQUIPO DE LA UNIVERSIDAD DE LA PLATA Y DE LA CONAE. En el último lustro, América Latina registró más reingresos de basura espacial que en los 15 años anteriores combinados. Se trata de objetos espaciales desechados, producto de descartes de cohetes o de choques de objetos y satélites en órbita. Por esto, investigadores de la UNLP lanzaron el Proyecto MIRA, un sistema que se dedica a monitorear los restos de basura espacial cuya trayectoria de descenso y caída puede ser peligrosa para la región. Sirve para generar alertas tempranas para gobiernos, organismos de protección civil y agencias espaciales. ENRIQUE GARABETYAN. En 1984, un objeto metálico grande y duro cayó en la localidad de Ayacucho, provincia de Buenos Aires. En 1991, pasó lo mismo en Capitán Bermúdez, Santa Fe. En 2004 fue San Roque, Corrientes. Y en 2025, casi simultáneamente, otros objetos no identificados aterrizaron en Armstrong (Santa Fe) y Puerto Tirol (Chaco). No eran meteoritos ni naves extraterrestres. Eran tanques de cohetes, fragmentos de satélites y otros restos metálicos de la actividad humana en el espacio. Actualmente, se calcula que hay más de 15 mil satélites en órbita. O sea, pedazos de basura que sobrevivieron al reingreso atmosférico y llegaron intactos al suelo. El fenómeno tiene una escala creciente, a caballo de la aceleración de la actividad espacial en los últimos años. Esto también lo convirtió en una preocupación concreta para gobiernos, científicos y organismos de protección civil. Por todo eso, un grupo interdisciplinario de expertos de la universidad de La Plata (UNLP) presentó el Proyecto de Monitoreo de Impactos y Reingresos Atmosféricos -MIRA-, un sistema pionero en América Latina. ¿Su misión? Detectar, rastrear y analizar objetos que reingresan a la atmósfera terrestre, para producir información útil, que sirva a la toma de decisiones y el diseño de políticas públicas sobre el tema. “La basura espacial dejó de ser una preocupación abstracta del sector aeroespacial para convertirse en un problema territorial concreto”, le explicó a PERFIL el doctor Juan Cruz González Allonca, director del Centro Interdisciplinario de Estudios Espaciales (CIEE) y responsable general del proyecto. El CIEE funciona en dependencias de la UNLP y, en forma conjunta, también está en la estructura de la Comisión de Actividades Espaciales (Conae). La idea de ambas instituciones es hacer despegar un ámbito de investigación que reúna a especialistas en derecho y política espacial, ingeniería, ciencias de materiales y de datos. “Lo que hacemos es recopilar, combinar y analizar información de objetos orbitales proveniente de bases de datos internacionales de agencias de EE.UU. y Europa y aplicar modelos propios de análisis y herramientas de visualización para monitorear el fenómeno de la basura espacial, un problema que viene creciendo, crece año tras año”, agregó González Allonca. Esta preocupación no es meramente teórica. Según los datos procesados por el equipo, en los últimos cinco años sobre países de América Latina reingresaron más objetos espaciales que durante los quince años previos combinados. Y hay casos recientes que fueron concienzudamente registrados en diversas localidades de Argentina. Esto refleja que los restos de satélites y de cohetes ya forman parte de una realidad regional. Para González Allonca, el tema clave ahora es “pasar de la observación pasiva a la anticipación de riesgos y a la generación de capacidades para mitigarlos”. Trabajo no les faltará, ya que -en una década- la cantidad de satélites activos se multiplicó por nueve y actualmente hay más de 15 mil dando vueltas a la Tierra a enormes velocidades. Otro dato: la masa total de objetos espaciales ronda las 16.200 toneladas y se calcula que ya se supera el 1,2 millones de fragmentos de basura de entre uno y diez centímetros. Los radares de la Tierra han catalogado a los objetos mayores de diez centímetros y contaron hasta ahora unos 44.870, todos desplazándose a velocidades capaces de destruir satélites o generar colisiones y nuevos residuos. TONELADAS. Se piensa que la masa total de objetos en órbita terrestre hoy suma unas 16.200 toneladas de metal. EXPERTOS. El centro de Estudios Espaciales reúne a especialistas de diferentes campos. Es cierto que la mayoría de estos objetos terminará desintegrándose por el calor de la fricción durante su reingreso. Sin embargo, algunos componentes sobreviven a las altísimas temperaturas y alcanzan la tierra. Los casos documentados en otros países muestran que pueden caer desde tanques de combustible y estructuras metálicas a otros elementos de tamaño considerable”, aseguró el experto. Según González Allonca, la enorme mayoría de los restos cae en océanos o zonas despobladas, pero el riesgo de que impacte en personas o en sus propiedades aumenta a medida que crece la cantidad de satélites y fragmentos. Además, la preocupación no se limita a los impactos directos. Los investigadores también analizan posibles efectos sobre la atmósfera, las infraestructuras críticas y la futura gestión del tráfico espacial, un tema de agenda internacional. MIRA busca precisamente aportar información para enfrentar esos desafíos. La plataforma incorpora herramientas de modelado orbital para estimar trayectorias, identificar zonas probables de impacto y emitir alertas sobre próximos reingresos. También ofrece estadísticas actualizadas, análisis regulatorios, material de divulgación y reportes periódicos sobre sostenibilidad espacial. Uno de los aspectos distintivos del proyecto es que combina la mirada técnica con el análisis jurídico y político. La premisa es que comprender la dinámica física de los reingresos resulta indispensable para diseñar regulaciones, protocolos de actuación y mecanismos de cooperación internacional. En ese sentido, los impulsores del sistema sostienen que América Latina necesita construir capacidades propias para enfrentar una problemática que hasta ahora dependía casi exclusivamente de información de Estados Unidos y Europa. El objetivo es transformar datos dispersos en evidencia útil para gobiernos, agencias espaciales, operadores privados y organismo de emergencia. RESTOS. Los incidentes de caída de basura espacial en zonas pobladas continuarán aumentando en concordancia con el incremento de la cantidad de lanzamientos. Menciones: cnot
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