13/06/2026 Página 12 - Nota - Política - Pag. 2
Delincuencia fiscal Luis Bruschtein El Gobierno apostó a que el Mundial taparía la declaración del jefe de Gabinete sobre el origen de su fortuna. Pero le falló el cálculo porque el hombre fue más que el Mundial y sobrepasó la repercusión que tuvo el comienzo del hecho deportivo más grande del mundo. Manuel Adorni se mantuvo en el top ten de las redes con el 80 por ciento de menciones furiosas por sus explicaciones. Dos preguntas circularon: ¿Por qué no la gastó cuando la ganó y recién lo hizo cuando asumió? Y dos: ¿Cuál es la misteriosa razón por la que Milei está dispuesto a pagar un costo tan alto para protegerlo? En un país donde los hechos se suceden en forma vertiginosa, esta semana se cumplió un año de la vergonzosa proscripción de la expresidenta Cristina Kirchner; más de un millón de personas se organizaron para despedir en Avellaneda al Indio Solari; se recordó el aniversario de los peronistas fusilados en el 56; tropas norteamericanas intervinieron sin autorización del Congreso en un ejercicio conjunto en el predio de Córdoba donde acaban de encontrar los restos de decenas de desaparecidos durante la dictadura. Al revés de lo que piensa Milei, en Estados Unidos la evasión es un delito grave y repudiable. Y si no, que le pregunten a Scarface. Milei calificó de “héroes” a los evasores como Scarface. Financial Times, una referencia que al Presidente le interesa, publicó un artículo demoledor sobre el jefe de Gabinete que evade impuestos respaldado por el gobierno. La “inocencia fiscal” que impulsó el gobierno a través de José Luis Espert, involucrado con el narco Fred Machado, es el monumento a la evasión y al delito. Las leyes de blanqueo excluyen, con mínimo decoro, a funcionarios y legisladores, pero, en este caso, fueron los primeros en anotarse. La “inocencia fiscal” es un blanqueo en los hechos porque se declaran ganancias sin necesidad de demostrar su origen. Adorni se zambulló en esa “inocencia” que, al revés de su nombre, pone en evidencia al malhechor. Nadie con la conciencia tranquila necesita acogerse a una norma que libera de responsabilidad al que cometió un delito. Llamar “inocente” al delincuente desnuda el fondo hipócrita de una sociedad que mantiene presa en peores condiciones que a los genocidas a una expresidenta a la que no se le comprobó ningún delito. El desarrollo de la causa Cuadernos es un ejemplo, al poner al descubierto los métodos extorsivos que aplicaron el fiscal Carlos Stornelli y el juez Claudio Bonadio sobre los testigos. La causa no fue asignada por sorteo. El periodista del diario La Nación Diego Cabot entregó fotocopias de un cuaderno a Stornelli que, junto con Bonadio habían resucitado la causa de Gas Licuado. Esa causa se había caído porque el principal testigo, el perito David Cohen, confesó que había mentido. Stornelli la resucitó porque otro testigo declaró en secreto. Resultó ser el falso abogado Marcelo D'Alessio, que también resultó preso porque se comprobó que extorsionaba a empresarios que podían ser acusados en el juzgado de Stornelli por periodistas de “investigación” del diario Clarín. Como tenían esa causa, reclamaron mantener la de Cuadernos porque iban a acusar a los mismos que habían querido empapelar con la del Gas. El reclamo por la libertad de Cristina Kirchner agotó la respuesta judicial porque todos los tribunales de alzada, incluyendo la Corte, han sido cómplices de la injusticia. La acumulación de irregularidades muy evidentes demostró que sus denuncias y condenas fueron parte de una persecución política y la respuesta a ese reclamo tendrá que ser política, como lo planteó el diputado Miguel Ángel Pichetto, excandidato a vice de Mauricio Macri. El Congreso podría anular la condena o el gobierno debería dictar la amnistía. Máximo Kirchner declaró que un sector importante del peronismo luchará por la libertad de Cristina para que pueda ser candidata el año que viene. Si la expresidenta recupera su libertad sería una gran candidata porque deberá recomponer el desastre que dejarán los mileístas y ella demostró que tiene el carácter necesario. Pero si no la recupera, será poco el tiempo que tendrá el peronismo para ponerse en campaña con el candidato que designe. En estos días, el velorio del Indio Solari dejó muchas señales de sabiduría popular frente al sabor desalentador que había dejado un voto a Milei tan difícil de explicar por la carga egoísta, mezquina y tan regresiva. La relación de ese universo de argentinos autoconvocados por un fenómeno poético musical provocó la reacción indignada contra su “politización” por parte de los mismos que festejaron la politización de la Justicia. La enorme movilización espontánea presionó a su vez sobre la política. El público del Indio Solari, de jóvenes pobres, ha sido de los más estigmatizados por la derecha. Ante el miedo que provocó esa multitud en el oficialismo, el peronismo se puso de acuerdo para organizar la participación de la muchedumbre. El Congreso, en la figura de Martín Menem, rechazó ceder sus instalaciones. La propuesta de realizarlo en un parque popular fue la más correcta. Dejando a un lado las diferencias, Máximo Kirchner se puso de acuerdo con el gobernador Axel Kicillof y con el intendente Jorge Ferraresi. Los bomberos estuvieron a cargo del cuidado del féretro y de una fila de nueve kilómetros de personas, la mayoría de las cuales despotricaba contra Milei. No hubo violencia, ni gente sin atender por problemas de salud o deshidratación. Pero sí hubo muestras de inteligencia en las respuestas de los jóvenes, en sus miradas sobre el país y sus problemáticas. El gobierno no salió bien parado de esa expresión popular, pero al menos le dio unos días de alivio con relación al escándalo Adorni. Fue un descanso a nivel público, porque su interna siguió en ascenso entre los que piden la renuncia del jefe de gabinete y Milei que lo defiende. Las deslealtades y filtraciones están a la orden del día porque una parte del Círculo Rojo comenzó a buscar reemplazo al gobierno. Al menos es muy clara esa decisión en Paolo Rocca, Héctor Magnetto y Mauricio Macri. Hay un debate a fondo en el bloque hegemónico. El PRO se deshace poco a poco entre los que se acercaron a Milei y los que siguen al expresidente empresario que, con pocas expectativas personales, mantiene su control sobre una buena porción de jueces y fiscales, una parte de los servicios de inteligencia y su llegada a los principales empresarios. Es un capital nada desdeñable en una democracia que se asienta en esos tres actores de poder fáctico. En algún municipio del conurbano aparecieron carteles de “Victoria Villarroel presidenta”, lo cual se daba por hecho. Pero hay rumores de reuniones con Patricia Bullrich que, de alguna manera, prepara su retirada del gobierno con el respaldo del Círculo Rojo crítico. Bullrich presionó por una salida brusca de Adorni del gobierno. Dice que es una cuestión de principio, algo dudoso en alguien que circuló por todos los partidos políticos existentes. Pero una salida de ese tipo, cada vez más inevitable, debilitaría la figura de Milei. Los estrategas del macrismo ven un voto derechista dividido y apuestan a una segunda vuelta. La presencia de militares norteamericanos en la zona de La Perla tiene una connotación simbólica porque bajo esa tierra están los huesos molidos de las víctimas de la dictadura que respaldó Estados Unidos. Menciones: cnot
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