07/06/2026 La Nación - Nota - Internacionales - Pag. 1
Perú define su rumbo en un tenso balotaje Lucía Boccio ELECCIONES. LIMA.- Las calles son estrechas, las bocinas son una constante y el tránsito es caótico, como si los semáforos no lograran contener la masividad de los conductores, mototaxis y transeúntes que intentan circular en medio de un enjambre. Las casas son bajas y precarias. La mayoría prescinde de un revoque. Continúa en la página 3. LOS CANDIDATOS A LA PRESIDENCIA: Se enfrentan en un balotaje marcado por la inseguridad y el malestar social. Roberto Sánchez (JUNTOS POR EL PERÚ), Keiko Fujimori (FUERZA POPULAR). Elecciones en la región | BALOTAJE: Perú vota entre la violencia y una pobreza que desafía la estabilidad económica. La ola de extorsiones, la inseguridad y el deterioro social marcan el balotaje entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, en un país atravesado por el miedo al crimen y la desconfianza. Viene de tapa: Los miles de cables de alta tensión colgantes dejan al descubierto la sobrecarga poblacional que sufre San Juan de Lurigancho. Una zona que comienza en la ladera de un cerro, pero que escala hasta donde no llegan el transporte público ni la policía. El distrito más poblado no solo de Lima, sino de todo Perú, cuenta con más de 1,2 millones de habitantes y tiene uno de los mayores índices de pobreza multidimensional de todo el país andino. Además, cuenta con dos establecimientos penitenciarios y uno de ellos, el Penal de Lurigancho, fue catalogado históricamente como el "más temido" de América Latina y actualmente sufre hacinamiento extremo. Extorsión y amenazas: El aumento de la presencia de grupos criminales en la zona intensificó el temor de los comerciantes, aquellos que se encuentran más afectados por el nuevo delito de moda, la extorsión. "Antes extorsionaban a los que tenían mucho dinero, ahora hasta al que vende galletas en la calle", dice a LA NACION Carlos, un repartidor de delivery de comida que circula en su bicicleta. Los criminales le "ponen un precio a tu vida y pasan a cobrar la cuenta", a veces diariamente y a veces semanalmente, agrega. "El daño es psicológico y constante, porque te amenazan con tu familia y con la muerte", afirma Carla, empleada de una pollería cerca del Club Metropolitano Wiracocha. Sentada en una silla de plástico en la puerta del local, a la espera de un próximo cliente, cuenta que la situación se deterioró en los últimos años y que la policía no da abasto. "Hay gente a la que la matan por cinco dólares", afirma a LA NACION Juan, un chofer de colectivo preocupado por la inseguridad y por la pérdida del poder adquisitivo de los peruanos trabajadores. Pero la situación no es excepcional, sino que se repite en muchos de los 43 distritos que conforman la provincia de Lima. Es por esto que Perú llega al balotaje de hoy -en el que se enfrentan Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú- con una sensación extendida de incertidumbre. No se trata solo de la crisis política ni de la fragilidad institucional que marcó los últimos años, sino de temor a la violencia y la dificultad para sostener el ingreso. En los últimos años, la inseguridad dejó de ser un problema acotado para transformarse en una preocupación central. Las cifras reflejan un deterioro sostenido: en 2025 se registraron 2213 homicidios, el nivel más alto en años, con un promedio de más de seis asesinatos por día. La tasa nacional también creció hasta 10,7 homicidios cada 100.000 habitantes, consolidando una tendencia ascendente que alarma tanto a especialistas como a los ciudadanos de a pie. Sin embargo, el fenómeno no se explica únicamente por la cantidad de crímenes, sino por su naturaleza. Las extorsiones se expandieron de manera explosiva, con aumentos de hasta 379% desde 2021 y subas cercanas al 30% interanual en las denuncias más recientes. Este tipo de delito alteró el funcionamiento de sectores enteros de la economía. Transportistas, comerciantes e incluso instituciones educativas comenzaron a operar bajo amenaza de organizaciones criminales y el impacto de esta violencia se volvió tangible. Más de 50 conductores de transporte fueron asesinados en conflictos vinculados a extorsiones, mientras que cientos de escuelas recibieron amenazas y muchas debieron cerrar temporalmente. Frente a este escenario, la respuesta estatal no logró revertir la tendencia. Durante 2025, el gobierno recurrió a estados de emergencia y a la militarización de zonas críticas, pero los resultados fueron limitados. Al mismo tiempo, el aumento de la violencia alimentó protestas en distintas regiones del país, muchas de ellas impulsadas por jóvenes que también canalizaron reclamos contra la corrupción y el sistema político. Las manifestaciones dejaron decenas de heridos y al menos una víctima fatal, reflejando un clima social cada vez más tenso. La economía: La inestabilidad política tiene un efecto directo sobre los indicadores sociales. "Perú, que era un ejemplo en reducción de la pobreza hace unos 15 años, hoy es uno de los pocos países de la región que aún no logran regresar siquiera a los niveles de pobreza prepandemia", advierte Carolina Trivelli, exministra de Desarrollo e Inclusión Social de Perú. La economista señala que este retroceso responde a un "abandono" desde las políticas públicas, pero también desde la sociedad civil y el sector privado. Así, pese a dos años de crecimiento económico superiores al 3% y a un aumento de presupuesto de programas sociales, "hoy todavía estamos 5,5 puntos porcentuales por encima del nivel de pobreza del 2019". Además, subraya que el fenómeno cambió. "La pobreza de hoy es distinta, más urbana y con una altísima inseguridad alimentaria", muestra menor capacidad de respuesta al crecimiento debido a la falta de generación de ingresos y empleo de calidad. La economía peruana presenta una paradoja que profundiza el malestar y Juan José Marthans, exdirector del Banco Central de Perú, la explica como el resultado de una combinación de "una excelente macroeconomía, una sociopolítica complicada y progresos muy parciales en materia de bienestar". El país mantiene cierta estabilidad ya que el crecimiento del PBI se ubica entre 2,6% y 2,8% anual y la inflación se mantiene dentro del rango meta del Banco Central. A su vez, la inflación se encuentra dentro de los parámetros esperados y proyectados por el Banco Mundial. Sin embargo, estos indicadores no se traducen en una mejora perceptible en la vida cotidiana. Propuestas: De cara a un nuevo gobierno, Trivelli sostiene que las propuestas en disputa no implican un giro significativo. "Ambos candidatos proponen ampliar programas y mejorar beneficios, pero ninguno tiene una estrategia audaz, ni que reconozca las nuevas características de la pobreza". Mientras Fuerza Popular, de Fujimori, apuesta a que el crecimiento económico reduzca la pobreza, Juntos por el Perú, de Sánchez, enfatiza la redistribución, aunque "ambos con propuestas convencionales". En ese marco, advierte que el principal riesgo es la inercia, "que se limiten a sostener lo que hay". Marthans concuerda con el análisis de Trivelli en que ninguna de las propuestas electorales parece tener planes útiles y resolutivos. "Perú requiere disciplina y seriedad en lo político, nuestra izquierda y derecha son lo mismo en cuanto a mediocridad y corrupción", dice a LA NACION. "El político le rinde cuentas al político. Eso es una farsa, un engaño", afirma el director del Departamento de Economía del PAD, escuela de Dirección de Empresas de la Universidad de Piura. "La carente institucionalidad ha sido el mejor caldo de cultivo para que se desarrolle la presencia de grupos criminales", agrega. "La pobreza y la inseguridad son sin dudas los grandes problemas que ahogan al país hoy", asegura a LA NACION Alessandra, una empleada municipal del distrito de Ate. En la vereda de la calle Lolo Fernández, afirma que la criminalidad creció desde la llegada de Dina Boluarte a la presidencia en 2022 y que necesitan "mano dura" para ordenar la situación. Pilar, la joven que se encuentra con ella, tiene 30 años y considera que la única manera de salir de la pobreza es con trabajo. "El ingreso de empresas privadas y el aumento de la exportación podrían hacer crecer la economía y potenciar el mercado laboral. Así la gente podría progresar", dice. Menciones: polint cnot
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