06/06/2026 Perfil - Nota - Política - Pag. 8
La generación que se fue: el peronismo bonaerense corre detrás de los jóvenes Rosario Ayerdi JUVENTUD, PERDIDO TESORO. Durante la conducción de Máximo Kirchner al frente del PJ PBA, la presencia juvenil mermó. APUNTAN A SUMAR 300.000 AFILIADOS El diagnóstico para el partido ahora conducido por Axel Kicillof es brutal: apenas el 1,9% de sus afiliados tiene menos de 30 años. Por eso, saldrán en la búsqueda de los jóvenes que no miran la afiliación como una herramienta política. Detrás de la movida hay algo más que una renovación: si el gobierno elimina las PASO, las internas podrían volver a ser cosa de afiliados. Las reglas de 2027 no están escritas y el peronismo no quiere llegar sin haber hecho la tarea. La pérdida de jóvenes no es una foto nueva para el peronismo, pero tampoco es una que el partido haya mirado demasiado de frente. Ahora tiene que hacerlo. El PJ bonaerense tiene más de un millón de afiliados y cuando se desagrega el número el panorama que emerge es el de un partido que envejece: apenas el 1,9% de ese universo tiene menos de 30 años. Y eso en un contexto donde la caída de afiliaciones es una tendencia que atraviesa a toda la política argentina, no solo al peronismo. En el territorio bonaerense hay apenas unos 22.000 jóvenes sobre más de un millón de inscriptos. El resto del padrón lo sostienen los mayores de 45, con los jubilados como columna vertebral. El diagnóstico lo elaboró el analista Guido Mastrangelo, creador del proyecto Graficar PBA, y encendió alarmas a la nueva conducción liderada por Axel Kicillof. La respuesta llegó en forma de campaña: el objetivo es esta vez sí (se prometió muchas otras veces) una afiliación masiva con aplicación móvil para desburocratizar el ingreso de nuevos militantes. La ingeniería organizativa quedó en manos de la secretaría general del PJ a cargo de Mariano Cascallares. La meta es llevar el padrón de los actuales 1,2 millones a 1,5 millones de afiliados. Ambiciosa para momentos en que las afiliaciones no paran de caer. Lo que hace más incómodo el diagnóstico es el contexto reciente. El PJ bonaerense fue conducido durante los últimos años por Máximo Kirchner, líder de La Cámpora, la agrupación que hizo del trabajo territorial su sello distintivo: militancia joven, presencia en los barrios, estructura. Pero el partido no captó a esos jóvenes en su padrón de afiliados. Ese es el vacío que ahora Kicillof intenta llenar. La idea es recuperar afiliados para ir más allá y resolver un problema de representación y de identidad. Hay un motivo concreto, más allá de lo simbólico, que hace urgente este operativo de afiliación. El gobierno de Milei contempla avanzar en la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. Las PASO fueron, desde su implementación, una razón más para no afiliarse: si cualquier ciudadano podía participar de la interna de un partido sin necesidad de pertenecer a él, ¿para qué hacer el trámite? Si las PASO desaparecen —o se modifican sustancialmente—, la lógica se invierte. Las internas partidarias volverían a ser cosa de afiliados y deberían abrirse a todo público. Las reglas de juego de 2027 todavía no están escritas y el peronismo bonaerense no quiere llegar a ese escenario sin haber hecho la tarea. Por eso se habilitará una app que desburocratice la afiliación. Por eso buscan movilizar a los 135 consejos de distritos. El sistema que lanzará el PJ funciona en tres pasos. El interesado carga sus datos desde el celular; el sistema verifica que no tenga afiliación simultánea en otro partido; y una vez aprobada la información, se emite una ficha digital y el usuario es convocado a la sede partidaria más cercana para estampar la firma. CASCALLARES. Propuso sumar 300.000 afiliados hasta 2027. La caída de la afiliación no es un problema exclusivo del peronismo. Es una tendencia de largo plazo que atraviesa a toda la política argentina. A diciembre de 2024 (últimas cifras oficiales) el país registraba 7.937.948 afiliados a partidos políticos: el piso más bajo de las últimas dos décadas. Representan apenas el 22% del padrón electoral. En 2007 eran 8.292.347, el 30% del padrón de entonces. Pero la caída se lee diferente según con qué se la compare. La población habilitada para votar creció un 40% en ese período, con diez millones de electores nuevos. Es decir: hay cada vez más gente que puede votar y cada vez menos que decide afiliarse. Así y todo, el PJ sigue siendo, con enorme distancia, el partido con más afiliados del país: 3.102.341, casi cuatro de cada diez afiliados argentinos. La UCR tiene 1.793.705. El PRO, muy lejos, con 172.505. Pero también es cierto que el peronismo también es el que más afiliados perdió en los últimos dos años: 40.436 menos que en 2022. La paradoja más elocuente de este proceso la protagoniza La Libertad Avanza. Javier Milei llegó a la presidencia con un sello nuevo, sin estructura territorial, sin cuadros partidarios probados, sin padrón. Ganó la elección y después salió a recolectar afiliados. Entre 2022 y 2024 pasó de 1.175 a 64.078 afiliados. Lo que demuestra ese número no es el poder organizativo de LLA. Es, más bien, la evidencia de que la afiliación partidaria dejó hace mucho tiempo de ser sinónimo de votos —o de poder real. Milei construyó una mayoría electoral antes que una estructura partidaria. Las redes antes que el territorio. La viralización antes que la militancia. Pareciera ser que en la actualidad las afiliaciones solo tienen que ver con quienes tienen ambiciones políticas y el peronismo bonaerense quiere demostrar que eso puede cambiar. Que hay una generación que se fue —seducida por el libertarismo de Milei, por el hartazgo de la política tradicional, por la lógica de las redes que reemplazó a la del comité— y que puede volver. Es una apuesta grande en un contexto donde nada está asegurado. Ni los votos, ni las reglas, ni los jóvenes. Menciones: cpol1 cnot
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