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30/05/2026 Perfil - Nota - Internacionales - Pag. 47

Erri De Luca negó el genocidio en Gaza y quedó envuelto en una polémica
Omar Genovese

El escritor supo construir una figura singular dentro de la literatura contemporánea: exmilitante de izquierda, trabajador manual, autodidacta, traductor y montañista, cultivó durante años una imagen de independencia respecto de los circuitos culturales y mediáticos. Sin embargo, unas recientes declaraciones sobre Israel, el sionismo y la guerra en Gaza lo colocaron en el centro de una controversia que desató críticas feroces en distintos frentes.

Erri De Luca (Nápoles, 1950), es un escritor italiano que, además de vender libros, cultivó una imagen anómala para el mundo literario. Lo precede su biografía que implica 40 años antes de publicar por primera vez. En los 70 fue militante del grupo de extrema izquierda Lotta Continua, que abandonó ante la posibilidad de tomar las armas. Luego trabajó como albañil, obrero calificado de la FIAT y camionero, entre otros oficios. Autodidacta, estudió idiomas como suajili, ruso, yiddish y hebreo antiguo, traduciendo de este último, textos bíblicos. Su lucha por las causas justas resultó un apego: fue voluntario en África, conductor de camiones con ayuda humanitaria en la guerra de la ex Yugoslavia, incluyendo una estadía en Belgrado durante los bombardeos de la OTAN. Mientras tanto, publicó más de 80 títulos, practicando el montañismo con esmero, para vivir en la campiña italiana en una casa de madera y piedra (sin calefacción), alejado de todo. Algunos títulos en nuestra lengua: Montedidio (2002), Los peces no cierran los ojos (2012), La natura expuesta (2018), Imposible (2020), La edad experimental (2025). Desde hace diez años, junto a Ismail Kadaré, Mircea Cartarescu y Thomas Pynchon, formó parte de la lista de candidatos al Premio Nobel de Literatura, al menos en las casas de apuestas online. Visitó Buenos Aires para la Feria del Libro de 2025, presentando su último libro, La edad experimental, escrito junto a la modelo francesa Inés de la Fressange. Rubén H. Ríos lo entrevistó para PERFIL (“Borges fue el Platón de Macedonio”), donde demostró destreza y picardía. Ante la afirmación: “Creo que es Frederic Jameson, no recuerdo bien, quien dijo que hoy es más fácil imaginarse el fin del mundo que el fin del capitalismo”, respondió: “Yo creo que van a coincidir los finales”.

Ahora vayamos a la noticia. Durante esta semana Erri De Luca participa en el Festival Internacional de Escritores de Mishkenot Sha'ananim en Jerusalén, Israel, con el apoyo de la Fundación Jerusalén. Los organizadores habían invitado al premio Nobel sudafricano J.M. Coetzee, quien desistió adhiriendo al boicot a Israel por la guerra en Gaza. Como paso previo a la llegada de De Luca, el día 20 de este mes el diario Israel Hayom publicó el reportaje del periodista Omer Lachmanovitch realizado en Roma bajo el título “Erri De Luca desafía a la ola literaria antiisraelí en Europa: ¿Genocidio? Es una distorsión”. El entrevistado resalta: “Tres kilómetros separan el pueblo más cercano de la casa de piedra y madera donde vive, en aislamiento voluntario, en la campiña italiana. Para llegar a Roma, tiene que conducir 40 minutos. Eso fue lo que hizo para esta entrevista. Aparcó deliberadamente su coche en las afueras de la ciudad y caminó durante dos horas, como si cumpliera una necesidad existencial. En un mundo de constante ruido mediático y consumista, la distancia es una declaración estética y política, a menos que se implemente una prueba de la desaparición de una forma de ser humano.”

En ese diálogo De Luca afirma: “En Italia, y en gran parte de Occidente hoy en día, ser sionista es una maldición. Un insulto que te lanzan para marcar los límites de lo inaceptable. Para mí, el sionismo es el reconocimiento más simple y fundamental del derecho judío a una patria nacional, a una defensa existencial y necesaria. Cualquiera que reconozca el derecho de Israel a existir aquí, cualquiera que vea dos entidades viviendo una al lado de la otra, ya es sionista por ese mero hecho. En Europa, hay mucha gente que piensa así, pero le tiene miedo a su propia sombra. No saben que son sionistas. Yo lo digo en voz alta, y no me importa el precio.”

“Sé perfectamente qué es el genocidio, y aplicarlo a la guerra de Gaza es una distorsión histórica y verbal. Lo que ocurrió en Gaza es una guerra brutal y moderna, con un número enorme y terrible de víctimas civiles, porque al luchar en un espacio urbano denso, entre escuelas y hospitales, la población siempre paga el precio más alto. Lo vimos en Mosul, Raqqa y Mariupol. Es la consecuencia inevitable de combatir a un enemigo atrincherado entre su propia población civil. Es terrible, pero no es genocidio.” Y también: “Israel está librando la que es, sin duda, la última guerra dentro del arco habitual de Gaza, Líbano e Irán. Deben intentar deshacerse de Hamas y Hezbolá política y operativamente, y veo pequeñas señales de que esto es posible.”

El reportaje produjo una marea italiana en su contra. En redes sociales, encabezaron el rechazo los pro palestinos, incluyendo insultos, notas en contra, cartas abiertas, hasta la incitación a la quema de sus libros. Ante esto, De Luca publicó un artículo en Libération titulado “Quiero aclarar el malentendido sobre mi definición de la palabra sionismo”. La aclaración indignó a los prosionistas, sumado a la pira mediática contra el escritor, quien quedó entre dos fuegos. En el reportaje citado recalca: “Los insultos de la camarilla literaria no me afectan. Llevo veinticinco años aislado voluntariamente del mundo cultural italiano. (...) Cuando uno está al borde del abismo, no necesita que ningún crítico literario le sujete la cuerda.” Uno de sus críticos destaca que De Luca tiene auto, teléfono de última generación y está atento a lo que se dice de él, algo evidente por la rapidez de publicar en Libération frases como “que no quería ofender a quienes apoyan la causa palestina” y, en realidad, lo que no quiere es perder lectores. Porque la venta de libros debe ser continua... Además, es imposible estar solo, vivir de la nada, más cuando el tránsito a la cima del Everest reclama un semáforo, parábola montañista a la altura de sus definiciones.


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#62885535   Modificada: 30/05/2026 03:44 Superficie artículo: 1037.76 cm²
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