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23/05/2026 Página 12 - Nota - Economía - Pag. 14

Beneficios para los ricos de siempre


El anuncio de Milei sobre una nueva baja de retenciones volvió a colocar al campo en el centro de la agenda económica. El ministro de Economía, Luis Caputo, detalló en conferencia de prensa los puntos centrales de la medida y aseguró que la baja de los derechos de exportación a la soja, el trigo y la cebada no dependerá del nivel de recaudación. En una declaración extorsiva, Milei había atado la reducción de las retenciones a la soja a su suerte electoral. Caputo lo confirmó: aseguró que en un segundo mandato terminarían con el “flagelo” y las llevarían a cero. La decisión oficial tiene un impacto directo en la recaudación, en momentos en que la administración libertaria necesita con urgencia engordar las reservas del Banco Central. Pero es una maniobra de doble filo: en el afán de sumar divisas y apurar la liquidación, reducen la cantidad recaudada: el costo fiscal final se estima en 1200 millones de dólares. Lo que provoca alzas en precios de los alimentos.

Caputo detalló la baja fija y programada de retenciones. El costo fiscal total se estima en 1200 millones de dólares. Milei había atado la decisión a su suerte electoral y Caputo lo confirmó hasta 2028.

La medida, comunicada el jueves por el Presidente, fue recibida con alivio por las principales entidades agropecuarias, que la leyeron como una señal favorable del Gobierno. Pero detrás del respaldo aparecen matices y reclamos pendientes. El Ejecutivo informó que recortará de 7,5 a 5,5% las retenciones al trigo y cebada; entre 0,25% y 0,5% mensual a partir de enero de 2027 y por dos años a la soja, maíz, girasol y sorgo; 0,25 mensual durante todo 2027 (pasará de 24 a 21%) a la soja. Y, para este poroto, a partir de 2028 será de 0,5 y pasará de 21 a 15. Maíz y sorgo tendrán bajas trimestrales: desde febrero de 2027 pasará a 8,25%, a 8% en mayo, a 7,75% en agosto y a 7,5% en noviembre. Y desde febrero de 2028 a 7%, a 6,5% en mayo, a 6% en agosto y a 5,5% en noviembre. En el caso del Girasol, en 2027 pasará a 4,25% en marzo y 4% en septiembre. Desde marzo de 2028 pasará a 3,5% y 3% en septiembre.

En un contexto en el que la acumulación de reservas sigue siendo una variable clave, el anuncio de Milei sobre la soja, puede generar incentivos para demorar ventas y esperar mejores condiciones. Las entidades rurales celebraron el movimiento, aunque dejaron en claro que lo consideran apenas un primer paso. La Sociedad Rural Argentina sostuvo que la baja va “en la dirección correcta” y que puede ayudar a recuperar competitividad, incentivar inversiones y mejorar las condiciones de producción. Pero, al mismo tiempo, insistió en que el objetivo final debe ser la eliminación total de las retenciones. Coninagro también recibió la medida con beneplácito. La entidad cooperativa destacó que el anuncio suma previsibilidad para el sector, aunque advirtió que no modifica de manera radical los márgenes de la cosecha de trigo. En relación con la soja, valoró que se plantee un horizonte de reducción, pero marcó que los productores hubieran preferido plazos más rápidos.

El primer efecto esperado se concentra en la campaña fina. Desde el sector sostienen que la baja de retenciones al trigo podría incidir en las decisiones de siembra y ayudar a revertir la caída de entre 200.000 y 500.000 hectáreas que venían advirtiendo distintas bolsas de cereales. Para las cámaras agropecuarias, no se trata solo de una medida tributaria, sino de una señal para mejorar la rentabilidad esperada de la próxima campaña. El costo fiscal inmediato, en principio, aparece acotado. Coninagro estimó que el impacto de la baja de retenciones al trigo sería de unos 30 millones de dólares en 2026. El analista Javier Preciado Patiño calculó que, sumando trigo y cebada, el costo podría ubicarse cerca de los 45 millones de dólares. Otros economistas lo midieron en torno de 0,1 billones de pesos. Para el Gobierno, es una cifra manejable en comparación con el efecto político y productivo que busca generar. El debate cambia cuando entra en juego la soja. Allí se concentra la mayor parte de la recaudación por derechos de exportación. Federico Machado, del Observatorio de Políticas para la Economía Nacional, estimó que una baja escalonada del poroto de soja de 24 a 18%, y de las manufacturas de 22,5 a 16,5%, tendría un costo fiscal cercano a 0,1% del PBI, equivalente a unos 700 millones de dólares. Ese dato muestra la diferencia entre la señal actual y el debate de fondo. La baja para trigo y cebada tiene un impacto fiscal menor. La discusión sobre la soja, en cambio, toca una fuente central de ingresos para el Estado.


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#61143966   Modificada: 23/05/2026 04:00 Superficie artículo: 938.03 cm²
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