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23/05/2026 La Nación - Nota - Justicia - Pag. 24

Desaconsejan levantar el megatemplo mormón en una manzana del centro
Evangelina Himitian

PATRIMONIO. La Comisión Nacional de Monumentos advierte riesgos estructurales y daño arqueológico; piden reforzar la protección del entorno de la iglesia y el monasterio.

Un nuevo capítulo se abrió en la polémica por la construcción de un megatemplo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Ijsud), conocidos como mormones, en la misma manzana del Monasterio de Santa Catalina, un edificio colonial de 1745. Ayer, la Subcomisión de Patrimonio de la Comisión Nacional de Monumentos (CNM) se pronunció sobre la obra con un dictamen de siete páginas, al que accedió LA NACION, en el que desaconseja la construcción de un edificio con esas características. “Es incompatible con la preservación del monasterio y de su entorno”, dice.

En el documento, firmado por el arquitecto Fernando Ferreyra, presidente de la Subcomisión de Patrimonio, se asegura que la construcción de un templo de estas características implica “riesgos estructurales graves, afectación de microclima, impacto visual negativo y destrucción del patrimonio arqueológico”, y agrega que la obra propuesta altera “la lectura histórica, simbólica, estética y estructural del conjunto religioso y su entorno urbano y vulnera los principios de autenticidad e integridad patrimonial”. Por el contrario, propone promover la recuperación arqueológica del predio, profundizar medidas de protección del entorno como la creación de un área de amortiguación en ese predio y “restringir la circulación vehicular, según las experiencias de conjuntos edilicios de similares condiciones”.

El dictamen, sobre el final, dice: “En virtud del valor histórico, simbólico, arquitectónico, urbano, territorial, ambiental y arqueológico del conjunto Monasterio e Iglesia de Santa Catalina de Siena, considerando los riesgos y afectaciones sistemáticamente aportados por un corpus documental y legal, se dictamina que no resulta viable ni recomendable autorizar nuevas construcciones ni excavaciones en su entorno inmediato. Dichas intervenciones comprometerían la integridad del bien, vulnerarían la normativa vigente y afectarían de manera irreversible los valores patrimoniales que fundamentan su protección”. Lleva las firmas de Ferreyra y de otros miembros de esa subcomisión -los arquitectos Rafael Montes de Oca, vicepresidente, y María Patricia Mariño y la doctora María Cristina Vera, ambas vocales-.

Desde el lunes, la Iglesia de Santa Catalina de Siena, parte del monasterio, está cerrada y con carteles que indican “riesgo estructural”. El rector Gustavo Ántico tomó esa medida por la aparición de decenas de grietas en el edificio histórico por obras de la Ciudad para peatonalizar la calle Viamonte. Denuncian que, a partir del uso de una retroexcavadora, todo el edificio sufrió consecuencias. El martes, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, dio misa en el atrio de la iglesia y reclamó la preservación del conjunto ante esta obra y frente al proyectado megatemplo mormón, en el predio aledaño, que históricamente fue parte del monasterio, donde supo haber un cementerio y una huerta.

La Iglesia había vendido hace años este y otros terrenos. Desde 1974, esas propiedades pasaron a manos privadas. Por muchos años, allí funcionó un estacionamiento, ahora cerrado. En 2014, existió el proyecto de levantar allí un edificio torre, pero frente a la negativa de los vecinos y a reclamos legales, no se autorizó. En 2023, la comunidad mormona en el país compró el terreno, en el que planea levantar dos edificios, un templo y otro de oficinas administrativas, que medirá 36,5 metros de altura y tendrá subsuelos. También está proyectado un enorme jardín que sería de acceso público. El proyecto contempla unos 14.478,64 m² destinados al templo y al edificio complementario de oficinas y funciones de apoyo, además de 15.378,27 m² de subsuelos para estacionamiento, áreas técnicas y equipamiento.

El gobierno porteño, ante las denuncias de que la peatonalización de Viamonte había producido grietas, afirmó que había hecho un relevamiento previo con un escribano y que eran fisuras preexistentes. En diciembre último, el reclamo de los vecinos, nucleados en la organización Basta de Demoler, derivó en un amparo que frenó los trámites administrativos en la Ciudad para la aprobación del edificio. La semana pasada, la Cámara de Apelaciones revocó el fallo de primera instancia y consideró que no se podía asumir que existiera un daño patrimonial cierto. La comunidad mormona había apelado, alegando que podría tratarse de una violación a la libertad religiosa, ya que se imponía la exigencia de solicitar que el proyecto de edificación pasase por la Legislatura y que se hiciera un estudio de impacto previo. Afirman que la ley que establece las condiciones para habilitar la construcción de un local de culto no lo establece.

Ahora, con este dictamen en mano, por parte de la Comisión Nacional de Monumentos, dependiente de Cultura, la interpretación podría cambiar. Ya que el fallo de cámara fijaba que no se podía asumir que existiera per se un daño al patrimonio. Anteayer, tras la polémica, varios miembros de la Subcomisión de Patrimonio recorrieron el monasterio y se comprometieron a pronunciarse. Ambas construcciones son monumentos históricos nacionales.

El miércoles último, en desacuerdo con el fallo de la Cámara de Apelaciones, renunciaron a la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos la licenciada María del Carmen Magaz, vocal secretaria (coordinadora Subcomisión Patrimonio) y arquitectos Martín Orduna y Fernando Martínez, vocales. La iglesia y el monasterio fueron declarados Monumento Histórico Nacional (MHN) en 1942 y 1975, respectivamente, e integran un área de protección histórica que no puede ser modificada.

Ayer, Basta de Demoler interpuso un recurso de inconstitucionalidad contra la decisión de la Cámara de Apelaciones.

El dictamen que se conoció ayer surgió tras una nueva reunión de la Subcomisión de Patrimonio, en la que se ratificó el dictamen firmado en diciembre último por Magaz, Orduna y Nespral, los vocales renunciantes.

El texto apunta: “El Monasterio e Iglesia de Santa Catalina de Siena es Monumento Histórico Nacional por decreto 120412 de 1942 y por el 369 de 1975, que ratifica, actualiza y reafirma jurídicamente la protección de bienes históricos ya declarados. Se encuentran además comprendidos dentro de un área de protección histórica (APH 51) ‘Catedral al Norte’ (ley 6099 de 2018) por su condición de conjunto patrimonial de origen colonial cuya integridad material, funcional y paisajística depende inescindiblemente de la preservación de su entorno inmediato. Tiene, asimismo, protección A-16 que corresponde a una categoría de protección urbanística-patrimonial establecida en el Código Urbanístico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en articulación con la ley 1227 (régimen de protección patrimonial) que se asigna a inmuebles o conjuntos de altísimo valor patrimonial, cuya conservación resulta prioritaria para el interés público cultural, histórico y urbano de la ciudad.

El conjunto constituye una de las construcciones religiosas más antiguas de la ciudad de Buenos Aires y de la República Argentina, con sectores que remiten al siglo XVII y otros con ampliaciones implementadas durante el período colonial y republicano temprano, conforme su desarrollo institucional y rol territorial”.

Además, analiza el anteproyecto del megatemplo: “Ante la presentación del estudio para el anteproyecto en el predio vecino al convento, que prevé excavaciones en el entorno inmediato del bien, se analiza su compatibilidad con las condiciones de preservación del patrimonio cultural, conforme lo exige la legislación vigente. Este contempla las características particulares del antiguo monasterio, como de su relación con el entorno urbano. Cabe destacar la existencia de dos fallos judiciales que han impedido la construcción en el terreno lindero al monasterio de las hermanas catalinas. El primero, de 2014, que prohibió la construcción de un edificio en la manzana comprendida entre Av. Córdoba Nº 402 a 444, esquina Reconquista Nº 710 a 790, esquina Viamonte Nº 409 a 445 de la ciudad de Bs. As. Este ordenó la anulación total y definitiva del permiso de obra nueva. El segundo, de 2016, en el que el Superior Tribunal de Justicia rechazó los recursos de inconstitucionalidad presentados por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la empresa promotora, lo que consolidó la nulidad del permiso de obra”, dice.

Y suma: “La construcción de edificios en el entorno inmediato produciría pérdida de escala histórica del conjunto y ruptura histórica de la lectura del perfil urbano. Sombreado permanente sobre patios y muros, afectando su lectura y conservación. Disrupción de ejes visuales y del carácter de ‘isla histórica’, protegido por la ley 1227/2003”.

También explica: “Las patologías típicas de edificios coloniales -muros de carga de ladrillo, asentados en mezclas de cal y barro, cimientos superficiales y ausencia de armaduras- los vuelven extremadamente sensibles a vibraciones por maquinaria pesada, pilotes o excavación para subsuelos. Cambios en el equilibrio del terreno, subsidencias y filtraciones. Las vibraciones por tránsito vehicular pesado, que se incrementarían durante la ejecución de la obra, acelerarían el deterioro de las condiciones de sostén del suelo, modificadas por años de vibraciones vehiculares, como la estabilidad estructural del sistema”.


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