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23/05/2026 Clarín - Nota - Internacionales - Pag. 24

Otra marcha en La Paz terminó con graves enfrentamientos mientras crece la bronca por los piquetes
Carolina Brunstein

Otra marcha en La Paz terminó con graves enfrentamientos mientras crece la bronca por los piquetes. Grupos afines a Evo Morales volvieron a movilizarse para pedir la renuncia de Rodrigo Paz. En otras ciudades hubo manifestaciones en rechazo a los bloqueos. Se agrava el desabastecimiento.

Clarín en Bolivia
LA PAZ. ENVIADA ESPECIAL Carolina Brunstein (cbrunstein@clarin.com)

Desde la avenida Mariscal Santa Cruz se oyen explosiones. Podrían ser las bombas de estruendo -o dinamita- que suelen detonar los grupos sindicales o indígenas que se movilizan contra el gobierno, o los gases lacrimógenos que lanzó la policía sin escatimar. El tránsito está cortado desde varias cuadras antes de la Plaza del Obelisco, epicentro de los nuevos enfrentamientos entre manifestantes y policías que volvieron a alterar el ritmo de La Paz ayer al mediodía, y una marea de peatones busca alejarse de la zona de conflicto.

Una escena repetida, ahora más breve y contenida, que expresa la profunda crisis política y social que vive Bolivia y acorrala al gobierno de Rodrigo Paz, llegado hace apenas seis meses al poder.

La marcha convocada por la Central Obrera Boliviana (COB) y otros grupos afines al ex presidente Evo Morales, salió a la mañana desde la vecina ciudad de El Alto y llegó cerca del mediodía a La Paz, donde un férreo cerco policial custodiaba la Plaza Murillo, donde se encuentra el Palacio de Gobierno y el Congreso.

“¡Que renuncie, carajo!”, gritaba la multitud de campesinos, obreros, mineros, transportistas y maestros que paralizaron durante un par de horas las calles de La Paz, aislada desde hace tres semanas por bloqueos de rutas que han provocado una grave escasez de alimentos, combustibles, medicamentos y, lo que aquí más preocupa, el fundamental oxígeno medicinal en los hospitales.

En La Paz hay largas filas para cargar combustible o para conseguir pollo. El grave desabastecimiento obligó a muchos comercios a cerrar y cientos de personas envían por avión, desde otras regiones del país, alimentos y medicamentos para sus familiares en La Paz. La falta de pollo y huevos, esenciales en la alimentación de los bolivianos, es una de las mayores preocupaciones. Hay largas filas en los pocos comercios que consiguieron abastecerse, pero los precios se han disparado. Y en los hospitales, ya se están suspendiendo cirugías y racionando el oxígeno ante la falta de soluciones inmediatas.

El presidente Rodrigo Paz enfrenta las protestas más duras desde que asumió el poder en noviembre, en una alianza de gobierno que a los ojos de muchos analistas es precaria y con poco respaldo político. Basta recordar que Paz, de una derecha moderada, figuraba en tercer lugar en las intenciones de voto para las elecciones de agosto del año pasado, muy lejos de los dos favoritos, el ex presidente Jorge “Tuto” Quiroga y el empresario Samuel Doria Medina, figuras de la derecha más conservadora. Paz sorprendió al quedar en primer lugar en agosto, y se impuso en el balotaje a Tuto Quiroga. Pero, según señaló a esta enviada el analista político Carlos Toranzo, “Paz no tiene un partido político, no tiene un equipo fuerte, es casi un gobierno improvisado”.

El mandatario busca sortear la crisis y admitió días atrás la necesidad de un “cambio de rumbo”. Pero no se ha presentado un plan y aquí reina la incertidumbre y una sensación de bronca creciente. El anuncio de Paz no convenció a los dirigentes sindicales. El secretario ejecutivo de la COB, Mario Argollo, que impulsó los bloqueos y las protestas del sábado pasado en diferentes puntos de Bolivia, que encendieron la mecha de esta crisis, apareció ayer en un video grabado. Sobre él pesa una orden de aprehensión, por instigación pública a delinquir y terrorismo, por eso está oculto.

“Pueblo boliviano, aquí desde la clandestinidad me dirijo a todos ustedes, por este medio hemos tenido que llegar ante todas nuestras bases porque lastimosamente la persecución política del gobierno ha llegado a la dirigencia”, afirmó. “Queremos manifestar nuestra dura crítica al mensaje presidencial, lastimosamente no ha habido respuestas claras a la población, más bien ha sido una provocación al criminalizarnos llamándonos vándalos a los dirigentes”, agregó, en referencia al discurso en el que Paz llamaba a la reconciliación.

Mediadores como la Iglesia católica y el Defensor del Pueblo buscan acercar a las partes, mientras entre los ciudadanos de a pie crece el malestar por la escasez cada vez más grave de alimentos y combustible. Las filas de camiones, micros y camionetas para cargar diésel bloqueaban este jueves parte de la ruta que lleva desde el aeropuerto internacional de El Alto hasta La Paz.

Varios analistas coinciden en que el gobierno apuesta al desgaste de los movilizados. Mientras las protestas parecen diluirse, comienza a crecer un “contramovimiento”: organizaciones ciudadanas marcharon el jueves al anochecer en varias ciudades del país, como Cochabamba, Santa Cruz, Potosí, y otras, en un movimiento “por la democracia”, en rechazo a los bloqueos y para pedir medidas firmes al gobierno, que hasta ahora ha descartado utilizar la fuerza para despejar los cortes de ruta. Las movilizaciones fueron lideradas por los comités cívicos regionales y en algunas participaron autoridades locales, estudiantes universitarios, comerciantes, plataformas ciudadanas, productores agrícolas y transportistas. Los canales de televisión locales mostraron las movilizaciones pacíficas, con banderas de Bolivia y de los diferentes departamentos (provincias).

Una de las más masivas tomó las calles de Santa Cruz, la región más poblada y motor económico del país, por su pujante agroindustria. Allí estuvo el gobernador Juan Pablo Velasco y el presidente del poderoso Comité Cívico Pro Santa Cruz, Stello Cochamanidis, quien condenó la escasez de alimentos y medicamentos en las ciudades afectadas por los bloqueos. Además, criticó al gobierno de Paz por no tomar medidas urgentes para solucionar el conflicto y le exigió desbloquear las rutas antes del domingo. En la ciudad de El Alto, un bastión del MAS de Evo Morales, muchos vecinos han salido a “desbloquear” las calles, según informó el comandante de la policía Fernando Rojas. La analista política Jimena Costa, docente de la Universidad Mayor de San Andrés, señaló a Clarín que el riesgo ahora es el de enfrentamiento entre los propios ciudadanos.


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