17/05/2026 Página 12 - Nota - Política - Pag. 8
Patricia Bullrich se mueve y la Casa Rosada vigila Analía Argento Por Analía Argento Siempre hay que prestarle atención a Lilia Lemoine. La diputada nacional anticipa los límites y estigmas que determina el Presidente y su hermana. Cuando defiende a José Luis Espert o a Manuel Adorni. Cuando ataca a Marcela Pagano o a Victoria Villarruel. Incluso cuando se refiere a Patricia Bullrich que aparece posicionada en las encuestas en el mismo escalón que el jefe de Estado o hasta superándolo en varios sondeos. Su voz señala la temperatura en las relaciones por fuera del círculo más chico de Casa Rosada, el que conforman únicamente los hermanos Milei. ¿Hacía falta que Lemoine subrayara la lealtad de Patricia Bullrich hacia el Presidente o fue una advertencia? ¿Hacía falta que dijera que la excandidata de Juntos por el Cambio no se va a presentar nuevamente para la elección nacional? "Siento que la fogonean mucho", respondió en una entrevista en Blender dos semanas después de haber aclarado en X que cuando hablaba de "las viudas de Macri" no se refería a la senadora nacional sino a quienes la atacaban y "operaban" en su contra y en contra del jefe de Gabinete y el Presidente. En ese momento, la exministra de Seguridad todavía no había pedido que Manuel Adorni presentara su declaración jurada aunque ya era visible cierta incomodidad. La exigencia de aclaraciones al jefe de Gabinete y el pedido explícito en la última reunión de ministros donde Bullrich molestó al propio Presidente puso en alerta a algunos dirigentes del PRO que se mantienen distantes del equipo violeta, pero que reconocen que representan el mismo modelo y el mismo "cambio". Son los que piden otros modos además de obra pública, salud, educación y desarrollo económico. El martes la exministra de Seguridad se atrevió a mencionar la "emocionalidad" de Milei luego de que trascendiera que el Presidente retó a los ministros y les exigió un columnamiento en defensa de Adorni. A ella se le atribuyó la filtración de lo ocurrido en esa reunión de gabinete en la que intentó explicar el daño que provoca a la gestión la causa que involucra al jefe de Gabinete. Desde el Círculo Rojo –como entre ciertos dirigentes del PRO– animan a Mauricio Macri para que vuelva a ser candidato a Presidente. La escurridiza postura del líder del amarillo, condicionado por el futuro de la disputa en Capital y en Buenos Aires y una diluida expectativa en las encuestas, deja en orfandad a quienes reniegan de una alianza con La Libertad Avanza el año próximo. Entre ellos hay quienes consideran que si Macri no se sube a la contienda habría que "perdonar" a la actual jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, siempre y cuando diera nuevamente un salto en reversa. En un encuentro de legisladores en Bariloche se habló en voz baja sobre esa posibilidad que blanqueó en público el diputado rionegrino Juan Martín con llegada tanto a Macri como a Patricia Bullrich. "Quiero que el PRO tenga un candidato propio, si es Macri somos todos macristas, pero si no es y Patricia viene buscando respaldo, hay que dárselo" afirmó el rionegrino a pesar de que Fernando de Andreis, secretario general del partido, le puso un cepo a la posibilidad. La sola mención de este tipo de comentarios asusta al entorno de la senadora porteña que se muestra autónoma sin romper. En Casa Rosada se trabaja por la reelección de Javier Milei que le puso el cuerpo a la defensa de su exvocero como señal de resistencia. Igual escenario condiciona a Diego Santilli que ya pegó faltazo a dos encuentros organizados por Macri, uno en la sede de Balcarce y el otro este viernes en Vicente López. Sí estuvo Cristian Ritondo, representante y operador central de la candidatura de "El Colo" en Buenos Aires y reciente víctima del dígito de Karina Milei. El Ministro del Interior no puede, dicen, mostrarse cerca del expresidente que repite un mensaje de acompañamiento crítico y que cha cercanía con la senadora que ya se muestra en modo candidata pero a jefa de gobierno. Para agrado de Karina Milei esta semana la senadora le apuntó a Jorge Macri y a su desco- rreccionista. Lo hizo con críticas a la falta de inversión en subterráneos que él respondió de inmediato y a sí mismo tiempo que atacaba al peronismo bonaerense prometiendo un estigmatizante muro policial. El plan A de Patricia Bullrich es el que digitó el karinismo. De las tres salidas en CABA, dos fueron compartidas con Ramírez. ha cuestionado el rol de la Secretaria General, autor además de un duro manifiesto casi opositor. Santilli quedó en el Purgatorio: para el mileísmo no termina de ser violeta y para los amarillos se tiñó mucho de ese color. Desde el bullrichismo se enojan ante la pregunta, niegan aspiraciones por fuera del esquema oficial y enfrían una prematura salida de boxes. "No vamos a ir contra Milei, ni locos vamos a sacar los pies del plato" rechazaron ante este iario la hipótesis figuras de estre- para "evitar lo peor de Buenos Aires". Es evidente la competencia desatada con el mileísmo y el peso de la "doctrina Bullrich" que sigue vigente aunque ella ya no sea ministra de Seguridad. "Se lo ve forzado, en ella es natural", la elogian quienes empiezan a trabajar en una campaña porteña. Son los mismos que ante el escándalo Adorni negaban que ser candidata en la Ciudad fuera un deseo de Bullrich. Con el exvocero fuera de juego los roles se invirtieron. De todos modos no falta quien interprete que el guiño de la hermana de Milei por ahora es apenas "un entretenimiento" concedido a la senadora mientras buscan una reforma electoral. "Vamos por la Ciudad", repiten animados los mismos que lo negaban hace tres meses. También ella se muestra animada y dos veces en los últimos 15 días se la vio recorriendo barrios o charlando con vecinos. Este último viernes abrió su despacho en el Senado para un rupo de porteños con la karinista Pilar Ramírez otra vez sentada a su lado. Su viaje a Santiago de Chile y su encuentro con el intendente local la mostraron en un rol ejecutivo para la Ciudad aunque también participó de conferencias so- bre seguridad y se entrevistó con el presidente José Antonio Kast. Siempre hacia adelante, sus jugadas podrían ser un comodín y posicionarla para candidaturas diversas, según el escenario electoral. Alineados, en el bullrichismo cierran absolutamente cualquier opción por fuera de los designios de la hermandad. El plan A de Patricia Bullrich es el que digitó el karinismo y el que la senadora empezó a instrumentar aprovechando la vidriera. De las tres salidas en CABA, dos fueron compartidas con Ramírez. Y en los spots difundidos en sus redes sociales su blanco fue el jefe de Gobierno, el primo de Mauricio Macri por cuyos recursos y continuidad da batalla el expresidente. Menciones: cpol2
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