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17/05/2026 La Nación - Nota - Política - Pag. 22

La última gran pelea del primer mandato de Milei
Pablo Fernández Blanco

La Casa Rosada apura una ofensiva reformista antes de que la carrera electoral encarezca los votos en el Congreso; entre concesiones, lobbies y resistencias, el Gobierno quiere avanzar, aunque no podrá conseguir todo

La Argentina política tiene tiempos distintos a los del calendario. El almanaque muestra que al gobierno de Javier Milei le queda más de un año y medio. Sin embargo, la Casa Rosada está convencida de que en las próximas semanas se le acabará el espacio para hacer grandes reformas, porque el país entrará en régimen electoral de cara a 2027.

Ocurre que las decisiones más trascendentales de la administración libertaria deben pasar por el Congreso y, a medida que se acercan los comicios, la lealtad de los legisladores colaborativos suele ceder y sus voluntades volverse más costosas en términos de concesiones.

Federico Sturzenegger está convencido de eso, atal punto que mandó a sus alfiles a trabajar con senadores y diputados para avanzar en el que posiblemente sea el último gran capítulo de reformas de este mandato de Milei, que el Gobierno espera concentrar hasta junio.

El Palacio Legislativo ya es un escenario de pirotecnia pesada que involucra un festival de lobbies de distintos sectores, legisladores que sorprenden a las terminales de la Casa Rosada con las que habían hecho acuerdos que luego rompen funcionarios libertarios que muestran una faceta casi desconocida: van por todo, pero aceptan conseguir menos.

El último martes se discutió en comisión las alternativas para que la Argentina adhiera al denominado Tratado de Cooperación en Materia de Patentes, más conocido como PCT, por Patent Cooperation Treaty. Es un reclamo de Estados Unidos que se enfrenta a la opinión de los laboratorios locales.

El Gobierno ve allí una manera. Días atrás, alfiles de la Casa Rosada que habían recorrido el Congreso se sorprendieron cuando el tema, que se iba a tratar en comisión, se postergó.

Para que salga ahora, Milei hizo una concesión importante: le sacó el llamado capítulo dos, que habilitaba a pedir una recomendación de una oficina extranjera para aprobar una patente. De lo contrario, la nueva norma, cuya falta, según el oficialismo, hace quedar a la Argentina como un paria internacional, no saldría. De nada sirvió el rechazo de las empresas americanas en el país.

La discusión por los medicamentos evidencia la capacidad libertaria de tener más de una piel. Más que un león, la conducta que desarrollará en el Congreso se parece a la de un tigre dispuesto a perder manchas.

Retirada estratégica

La negociación no implica necesariamente una rendición. Es, más bien, una retirada en un frente mientras sigue trabajando en otro.

El caso de los medicamentos sigue siendo ilustrativo.

Los mendocinos que se atienden en el sistema público de salud pueden recibir amoxicilina proveniente de la India. Se trata de un antibiótico muy utilizado para tratar infecciones bacterianas. Los números que llegaron a la Casa Rosada muestran que la provincia alcanzó ahorros muy por encima del 50 por ciento.

El gobernador de la provincia, Alfredo Cornejo, pudo hacer la importación por el cambio de reglas que dispuso Sturzenegger. Pero hasta ahora, es el único jefe provincial que sacó provecho de esa posibilidad.

La demora de otros gobernadores para imitar su ejemplo llevó a dos conclusiones en el ámbito del Gabinete. La primera es que aumentó la consideración política de Cornejo con respecto a su compromiso con las ideas de Milei. La otra es que les resulta sospechoso que haya provincias dispuestas a pagar más por ciertos medicamentos cuando al mismo tiempo se quejan de que les faltan recursos.

La última gran pelea reformista antes del inicio del clima electoral también tendrá un capítulo dedicado a las farmacias.

La Casa Rosada convalida un cambio en la ley que regula su actividad para liberalizar la venta de medicamentos, a tal punto que se puedan publicar online. Por caso, si se difundieran en un marketplace, como Mercado Libre, sería muy sencillo comparar precios y comprarle lo mismo al más barato.

El Gobierno espera un rechazo furioso a la iniciativa, algo que también ocurrió en el pasado. Será una nueva ocasión para poner a prueba la doble piel libertaria. La expectativa de los funcionarios a cargo del tema es que surja algo mejor que lo actual, pero no tan bueno como quisieran.

Milei convalidó el avance sobre otro sector refractario a los cambios. Se trata del negocio inmobiliario. El objetivo es convalidar por ley el hecho de que un corredor no necesite estar matriculado para ser martillero, algo que ya desató el rechazo de los colegios del rubro.

También incluirá la posibilidad de flexibilizar comisiones, un tema que suele molestar al mismo tiempo a compradores y vendedores.

La última avanzada también incluirá cambios en la compra de tierras por parte de extranjeros, así como la aceleración de expropiaciones y de desalojos.

La gran duda del Gobierno es si implementar un despliegue masivo y contundente o pelear las batallas en poco tiempo, pero una a una. Esta última alternativa tiene un beneficio táctico: en lugar de enfrentar a todos los intereses juntos y correr el riesgo de perder todo, podría disipar antagonistas y allanar el camino. Un negociador oficial reconoció en reserva que el problema de pelear demasiadas guerras al mismo tiempo es que los enemigos pueden descubrir que tienen intereses en común.

Las expediciones al Congreso son especialmente útiles en este momento del Gobierno. No solo por lo que puedan darle a la Casa Rosada en el camino hacia el país que quiere Milei, sino por la posibilidad de lograr espacio en la agenda pública con cosas distintas a los escándalos políticos y la marcha misma de la actividad.

La batalla por las reformas convive con otra menos visible: convencer a la economía de que el cambio de régimen esta vez es duradero.

Tras las decisiones iniciales, que llevaron a la baja de la inflación y a la salida parcial del cepocambiario, el equipo de Luis Caputo se dedica a cosas menos visibles y más relacionadas con los problemas cotidianos de un país que aún transita una normalización precaria.

El Gobierno está teniendo dificultades en su objetivo de transmitir a las personas de a pie las mejoras que advierte en la situación general. Un poco, por que los sectores de la economía reaccionan de manera dispar. El petróleo y el gas, por caso, respondieron mejor al modelo de Milei que la industria, el comercio y la construcción. Pero también porque hay tensiones que el plan aún no logró resolver.

Convicciones y mercado

Las tribulaciones no mueven albinomio Milei-Caputo del lugar en el que está plantado. Los atosmillan la convicción de que todo mejorará en la medida en que lo sigan desplegando y el mercado valore de la misma manera que el Gobierno lo que están haciendo, algo que, según el propio ministro de Economía, todavía no ocurre del todo.

Es curioso que el hecho de sentirse incomprendido no solo ache a los funcionarios públicos, sino también a algunos abanderados del sector privado nacional.

Mercado Libre es la empresa más grande de la Argentina. Sus acciones se desplomaron 16% esta semana porque tuvo ganancias, pero menores a lo que preveía el mercado. El sacudón le costó US$18.000 millones de su capitalización. Sin embargo, nada de eso ayudó a cambiar los planes de Marcos Galperin.

Es una convicción similar a la que muestra Milei cuando habla de su propio proyecto.

Ejecutivos que suelen hablar con él aseguran que la conducción de la empresa piensa que el mercado aún no termina de entender hacia dónde va Mercado Libre.

En la práctica, los analistas penalizaron porque aceleró su estrategia para hacer inversiones que le permitan ser más eficiente y dar tarjetas de crédito. Solo en la Argentina, colocó más de un millón de plásticos en seis meses. Su situación no escapa a la mora del sector en general. Fue uno de los motivos por los cuales ganó plata, pero menos de lo que se esperaba.

La sanción bursátil no cambiará los planes de Mercado Libre, que busca consuelo en el ejemplo de Amazon, el referente de esta clase de negocios en el mundo. La empresa de Jeff Bezos pasó años sin ganar dinero en serio y todos saben dónde está hoy.

Las similitudes son curiosas. Se trata de dos líderes decididos a sostener una dirección aun cuando el mercado todavía no "compra" de todo la historia que cuentan.

Milei no piensa en abandonar la saga de reformas aunque no pueda conseguir todo lo que quiere, ni Galperin cree que deba cambiar el rumbo porque Wall Street castigue una apuesta de largo plazo. La diferencia es que el fundador de Mercado Libre puede esperar años. La política argentina suele tener menos paciencia.


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