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16/05/2026 Página 12 - Nota - Política - Pag. 4

Preocupados por Milei
Luis Bruschtein

El décimo quinto plan quinquenal que acaba de aprobar China dio por ganada la disputa económica con Estados Unidos pero previó “varias décadas” de dura competencia. La visita de Donald Trump a Beijing fue solicitada por el presidente norteamericano que no consiguió nada a cambio de aceptar, que “hay una sola China”, como le aclaró Xi Jinping sobre Taiwán. Washington está en problemas. Su alianza con Europa le resultó cara y necesita subordinar a América Latina a toda costa como demostraron las acciones brutales contra Venezuela y Cuba y los intentos fallidos contra los gobiernos de Canadá, México, Colombia y Brasil. El derrumbe de Javier Milei, que funciona como su quinta columna en la región, puso en alerta al Departamento de Estado que mandó llamar a Santiago Caputo.
China priorizará la industria con tierras raras, el desarrollo en inteligencia artificial y la robotización, pero mantendrá los otros rubros, que son los que generan más trabajo. En su competencia con China, Estados Unidos necesita a América Latina para la provisión de minerales, tierras raras y energía que estarán en disputa en otras zonas del planeta. Pero la tradición norteamericana con la región ha sido el saqueo y la intervención a través de golpes militares o gobiernos sumisos dispuestos a entregar la riqueza de sus países.
Trump amenazó con convertir a Canadá en otro estado de Norteamérica, amagó con enviar tropas a México para “combatir al narco” y aumentó las tarifas aduaneras a Brasil en castigo por haber encarcelado al expresidente Jair Bolsonaro que intentó un golpe de Estado que incluía el asesinato de Lula. El brutal ataque a Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa y el criminal bloqueo a Cuba son muestras de cómo piensa Washington la “libre asociación” con la región. Cuba no tiene petróleo para sus hospitales, los quirófanos no funcionan, el pueblo cubano está sufriendo penurias inhumanas por el bloqueo.
El expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández fue condenado a cincuenta años por introducir media tonelada de cocaína en Estados Unidos. Trump lo liberó y lo envió al país centroamericano. La semana pasada, Diario Red difundió una serie de audios entre el narcotraficante liberado por Trump con el presidente hondureño Nasry Asfura. Hernández aseguró que no era su voz, pero la conversación encaja en contenido y protagonistas.
El supuesto Orlando Hernández aseguraba que Javier Milei se había comprometido a poner 350 mil dólares para instalar una oficina de prensa para atacar con falsa información a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, al presidente de Colombia, Gustavo Petro, y a la familia Zelaya, de los ex presidentes hondureños José Manuel Zelaya Rosales e Iris Xiomara Castro Sarmiento. En el audio que se difundió se hablaba de una oficina de prensa para toda América Latina que sería manejada desde Miami dirigida “por un especialista de acá”.
La difamación de los dirigentes populares ha sido una práctica común de las ultraderechas pronorteamericanas en la región como sucedió en Argentina con Néstor y Cristina Kirchner, en Bolivia con Evo Morales, en Ecuador con Rafael Correa y en Brasil, con Lula da Silva.
Federico Machado, el argentino que fue extraditado por narco a Estados Unidos, estaba acusado de haber sido el encargado de sobornar al entonces presidente Juan Orlando Hernández con un millón de dólares para permitir los vuelos de su empresa así como el acceso a los aeropuertos hondureños. En Estados Unidos se afirmaba que su red de aviones operaba desde Honduras y Guatemala para el cartel de Sinaloa, pero que también tenía fuertes nexos en México y Argentina.
La diputada libertaria por Río Negro Lorena Villaverde que fue detenida en Estados Unidos con droga, estaba en pareja con Claudio Ciccarelli, que es primo de Machado, quien había logrado desde 2021 que se postergara su extradición a Estados Unidos. Durante su estadía en el país, se alojó en una lujosa casa de campo en Viedma.
En esa casa se reunió varias veces con el exdiputado libertario y frustrado candidato a gobernador bonaerense, José Luis Espert, a quien le financió su campaña.
Una vez en los Estados Unidos de Donald Trump, —que liberó al narco Orlando Hernández y lo puso a su servicio—, Machado se declaró culpable de evasión y fraude para que le retiren la acusación por narcotráfico, por lo que recibiría una condena mínima.
El miércoles, cuando fue la enorme movilización en defensa de la educación pública, en la Casa Rosada hubo una reunión de gabinete. Pasaron dos cosas: Patricia Bullrich se fue de un portazo porque Milei le mostró “una fuerte emocionalidad”. Y no estuvo el jefe de las Fuerzas del Cielo, Santiago Caputo.
El asesor, que venía perdiendo terreno en su interna con Karina Milei, regresó el jueves. Dejó trascender que lo había llamado el Departamento de Estado de los Estados Unidos para tener información “de primera mano”, sobre el escándalo de corrupción con el vocero Manuel Adorni y la caída del Presidente en las encuestas.
El asesor no aclaró con quién se reunió, aunque se dio a entender que le pidieron “la renuncia de Adorni”. Pero Adorni sigue atornillado y las últimas encuestas ya están indicando que la imagen positiva de Milei quedó bajo los treinta puntos, 71 puntos de rechazo a su gestión y entre los que cobran menos de 700 mil pesos, el rechazo pasa los 80 puntos. Es uno de los presidentes menos populares de la región. De un total de 18, está en el puesto 16.
El escenario se planteó así para el país. Caputo describió la preocupación del gobierno norteamericano por el desgaste de la gestión libertaria. Y al mismo tiempo, los gobiernos que no se subordinaron al maltrato y el saqueo norteamericano sufren fuertes presiones.
En Brasil, Lula volvió a subir en las encuestas mientras que su adversario Flavio Bolsonaro quedó envuelto en un escándalo de corrupción por su relación con un banquero encarcelado por fraude al Estado. Lula salió airoso de una entrevista con Donald Trump en la que buscó asegurarse que Washington no intervendrá en las próximas elecciones presidenciales.
El brasileño Emir Sader, quien visitó la Argentina y se entrevistó con Cristina Kirchner, enfatizó en la necesidad regional de que el país se incorpore a los esfuerzos de México, Colombia y Brasil para afrontar esas presiones y presentar un frente común en el nuevo realineamiento mundial. Sader, que es un conocedor de Argentina, expresó su desaliento por los desencuentros entre la expresidenta y el gobernador Axel Kicillof.
El interés de Marco Rubio y las declaraciones de Sader dan cuenta del momento histórico en un contexto mundial donde una mala elección puede condenar a los países de la región a ser saqueados por una potencia en decadencia, como sucedió a los países africanos con Europa.


Menciones: cnot


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