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16/05/2026 Clarín - Nota - Política - Pag. 2

La pasión de la señora Adorni y el Tesla de Jujuy
Miguel Wiñazki

La imaginación tiene premio y la innovación también. La mujer del jefe de Gabinete desplegó sus talentos en su empresa, +Be (Más Ser), y mercantiliza la metafísica. Encontró un vector creativo y rentable, el coaching ontológico: esa rama emergente de la filosofía que se factura a las proveedoras del Estado. Heidegger no lo vio venir.
La ontología, la ciencia del Ser en tanto Ser, se pregunta desde siempre: ¿por qué es el Ser y no más bien la Nada? Bettina se despegó ontológicamente del plano meramente especulativo e ingresó en la rentable dimensión de la operatividad de los negocios para-gubernamentales.
Para lograrlo, y con sabiduría, nos enseñó a todos que “para avanzar, siempre hay que dejar algo atrás”. Y por si esta profunda sentencia -quizás tautológica- no fuera suficiente, explicó: “No porque esté mal ni porque haya sido un error, sino porque ya cumplió su misión”.
Su intuitivismo existencial es un estructuralismo de apotegmas sorprendentes, quizás no tan sorprendentes pero sí beneficiosos: “Crecer implica reconocer cuándo algo quedó chico y aceptar que evolucionar también es despedirse. Soltar no es perder, es habilitar espacio para lo nuevo”.
Una casa puede quedar chica, por ejemplo, y entonces, interpretamos, cabe optimizarla, ampliarla y, si es posible, pagarla cash, con ayuda efectiva de personas de la tercera edad. Y luego, “soltar, que no es perder”. Después de ganar, cash y en negro, precisamente no se pierde.
Bettina, faro de sabiduría, organizaba “trencitos” entre sus contratantes, ejer- cicios muy imaginativos como que los unos dibujaran en la espalda de los otros, y así llegó a donde llegó. Ahora atraviesa un período pasivo reflexivo costoso para ella, que se nos presenta como “libriana y muy inquieta”.
El trencito es toda una lección: el “trencito de la confianza” consiste en empleados en fila, agarrados, con los ojos cerrados todos menos el de adelante, que guía al grupo. Quizás el de adelante era Manuel Adorni, su marido, con los ojos abiertos guiando a todo un gabinete que tanto lo quiere ahora.
El problema es que algunos en la fila abrieron ya los ojos.
Pero la creatividad no es sólo patrimonio de Bettina, cuyo trencito descarriló por el momento en Comodoro Py.
El diputado jujeño Manuel Quintar -también de La Libertad Avanza- llegó orondo al Congreso al volante de un plomizo Tesla Cybertruck importada de Miami por 126 mil dólares. Sin patente y poderoso, el auto circulaba dando lecciones, según su dueño, respecto del éxito que millones no pueden alcanzar.
“A mi nombre, con la mía”, proclamó Quintar. Fue todo épico: una arenga, según él mismo, de la batalla cultural. Para otros aficionados al voyeurismo de los nuevos emergentes de la clase política, resultó, más bien, un manual de infracción al tránsito. La camioneta — “un cartel móvil”, la definió Quintar con extraña sinceridad publicitaria— ter- minó subida a una grúa rumbo a Jujuy porque circular sin placa identificatoria es delito y porque, además, no había cargadores eléctricos en el camino.
El diputado, otrora amigable con Milagro Sala y candidato del PJ, hoy combate quijotescamente contra el “riesgo kuka”, mientras la clínica médica de su familia transita sospechas de turbios manejos en perjuicio del PAMI.
Lo investigan por tráfico de influencias, negociaciones incompatibles con la función pública e incumplimiento de los deberes de funcionario público.
Pero el poderoso Tesla transitará las calles jujeñas nuevamente, una vez liberada la hermosísima provincia de tantos losers que no comprenden los réditos de quienes se desloman en favor de todo el resto.
Hay un nuevo triángulo de hierro, Bettina, su marido Manuel y el diputado del auto sin patente.
Representan los tres vértices de la cultura apabullante. Encarnan una nueva escuela filosófica, ontológica, una cosmovisión en auge, sin patente, sin facturas, sin limitantes para que haya cada vez "+Ser".
El triángulo cierra perfecto: ella vende el Ser, él lo administra desde la Jefatura de Gabinete y el tercero lo pasea en Tesla sin patente como símbolo de que las reglas son para los perdedores.
Tres vértices, un solo proyecto: convertir la Nada en Plusvalía.
La ontología ya no pregunta por el Ser; ahora lo cotiza y lo defiende en X con cuentas anónimas que gritan “libertad” mientras protegen los privilegios del nuevo establishment.
Porque serán ontológicos, pero también escatológicamente ávidos.


Menciones: cnot


#59521177   Modificada: 16/05/2026 04:28 Superficie artículo: 651.54 cm²
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