10/05/2026 La Nación - Nota - Sup. Economía - Pag. 6
Inflación e ingresos Un grupo de jubilados perdió un 12,7% del poder de compra desde diciembre de 2023 Silvia Stang Según el Gobierno, los haberes reales ganaron un 12%, pero eso solo es así -si se toma como referencia el IPC del Indec- para quienes no cobran el bono, un grupo que, a la vez, no recuperó el fuerte deterioro de los años previos; el valor real de las pensiones por discapacidad cayó 18,7% a marzo pasado Entre diciembre de 2023 y febrero de 2026, consigna un informe elaborado por el Gobierno, los haberes jubilatorios pagados por la Anses sujetos a la regla de movilidad tuvieron una "evolución real" (es decir, descontando el efecto de la inflación) de 12,1%. El dato está, concretamente, en el documento que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, elevó al Congreso de la Nación días atrás. "El Ministerio de Capital Humano informa que entre diciembre de 2023 y febrero de 2026 (última información disponible al momento de responder esta pregunta) la evolución real de los haberes, es decir, de la movilidad, fue del +12,1%", señala la respuesta a la pregunta 1327, sin más detalle sobre la cuestión, ni discriminación según tipo de ingreso previsional. La consulta de un legislador estaba referida a si el Poder Ejecutivo "reconoce que las jubilaciones y pensiones han perdido poder adquisitivo" desde el 10 de diciembre de 2023 y, en tal caso, de cuánto fue el deterioro. ¿Cuál fue realmente la variación del poder de compra de los ingresos jubilatorios desde el último mes de 2023? Si se observa qué ocurrió, por un lado, con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) medido por el Indec y, por el otro, con los haberes previsionales propiamente dichos -sin tener en cuenta el bono que muchos cobran-, la comparación arroja, efectivamente, una recuperación del valor real de 12% a febrero pasado. Es una mejora que está sumamente lejos de compensar la fuerte pérdida que tuvieron esos mismos ingresos en los años previos. Sin embargo, si se observa el universo de las prestaciones a cargo de la Anses destinadas a adultos mayores y a personas con discapacidad, se concluye que para la mayoría no se dio esa recuperación. Por el contrario, hubo caídas del poder adquisitivo que, a marzo y en algunos casos, superan el 18%. Esto es así porque una parte de los ingresos que cobran muchos prestatarios está congelada desde hace dos años. En el caso de los jubilados y pensionados que perciben el monto conformado por el haber mínimo y el bono -se trata de unas 2,93 millones de personas-, la pérdida de poder de compra entre diciembre de 2023 y febrero de 2026 fue del 11,9%, y se eleva, a marzo, al 12,7%. Esa caída no fue consignada en el informe que llevó Adorni al Congreso, pero surge de hacer el mismo cálculo (aplicándolo a este nivel de ingresos) del cual surge la recuperación del 12% para otro grupo de prestatarios. La explicación a la disparidad en lo ocurrido en términos reales está en el hecho de que el bono se mantiene desde marzo de 2024 en un mismo importe, de $70.000para quienes tienen el haber mínimo. Si ese refuerzo se hubiera actualizado de igual manera que los haberes (por inflación y algo más), ahora rondaría los $200.000. En tal supuesto, este mes el ingreso más bajo del sistema sería un 29% más alto de lo que es. Entre enero de 2024 y febrero de 2026, la inflación fue de 203,3% según la variación del IPC, un indicador que se refiere al valor de un conjunto de bienes y servicios que no necesariamente representa, claro, lo que ocurre con el gasto de cada hogar (porque la estadística refleja un promedio, más allá del debate sobre la falta de actualización de las canastas de consumo que usa el Indec). ¿Qué pasó después de diciembre de 2023 con los diferentes grupos de prestaciones a cargo de la Anses? En aquel mes se había aplicado una suba surgida de la movilidad trimestral de la ley 27.609. Esa fórmula causó, en un escenario de inflación al alza, un fuerte deterioro del valor real de los ingresos (en diciembre de 2023, incluso, se topeó el aumento según lo indicado en la propia ley y, en lugar del alza de entre 28% y 29% que resultaba del cálculo, se dio un reajuste de solo 20,87%). En marzo de 2024 se volvió a otorgar un alza en función de aquella modalidad y, finalmente, desde abril de 2024 se aplica de forma plena (tras un mecanismo de transición) el DNU 274, que establece aumentos mensuales según la inflación. 1 Haberes propiamente dichos Los ingresos para los cuales se aplica la regla de la movilidad subieron nominalmente un 239,8% entre diciembre de 2023 y febrero de 2026, y 249,6% hasta marzo. En este segmento se dio esa recuperación de 12% del poder de compra para las 3,14 millones de personas que, por tener ingresos superiores al haber mínimo, ya desde 2022 fueron excluidas del cobro del bono. Sin embargo, estos jubilados fueron, en términos de sus ingresos reales, los más perjudicados previamente, por la mencionada fórmula de movilidad del gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Entre el inicio de 2021 y marzo de 2024, el deterioro del poder de compra fue de 50,3%, tal como lo ratificaron varios fallos judiciales en el interior del país. Pese a que el Gobierno de Javier Milei criticó la fórmula y la derogó, aquella caída del valor real -que se sumó a la del período de 2018 a 2020-, no fue compensada cuando se modificó la modalidad de las actualizaciones. Si la comparación del poder de compra se hace entre el último mes de 2023y marzo de2026, la recuperación es de 11,6%, en lugar de 12%. Eso último es así porque el tercer mes de este año fue negativo para las jubilaciones, que subieron nominalmente un 2,9%, en función de la variación de precios de enero, frente a una inflación que fue de 3,4%. 2 Haber mínimo más bono En este caso, el poder de compra fue en febrero de este año un 11,9% más bajo que el de diciembre de 2023. En aquel mes, el refuerzo había sido de $55.000. En marzo de 2024 se lo llevó a $70.000 y desde entonces está congelado. Si la comparación se hace contra marzo último, el deterioro del ingreso real es incluso mayor: de 12,7%. 3 Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) Es una prestación para personas sin aportes suficientes para jubilarse. Su monto equivale al 80% del haber mínimo (en consecuencia, tiene reajustes mensuales y automáticos por inflación). Cada mes se le agrega el bono de $70.000. Entre el inicio de2024 y febrero de este año, la suba nominal del importe total fue de 156,07%, un índice que, frente a la inflación de 203,3%, arroja una pérdida del valor real de 15,6%. Actualizado el dato a marzo, la caída llega a 16,4%. 4 Pensiones no contributivas (PNC) La gran mayoría corresponde a prestaciones por discapacidad, que equivalen al 70% del haber mínimo, cifra a la que se suma el bono. En este segmento, la suba del ingreso en cantidad nominal de pesos fue de 149,21% entre fines de 2023 y febrero pasado. Eso llevó a una baja del poder adquisitivo de 17,8% a febrero y de 18,7% a marzo de este año. El bono previsional El bono o refuerzo es cobrado por unos 2,93 millones de jubilados y pensionados del sistema contributivo, titulares de solo un haber mínimo; también por algo más de 210.200 perceptores de la PUAM, y por alrededor de 1,4 millones de pensionados de regímenes no contributivos (como los algo más de 1,1 millones de personas con pensiones por discapacidad, o las mujeres que son madres de siete o más hijos). En total, son unos 4,5 millones los perceptores de prestaciones abonadas por la Anses que tienen el refuerzo. Sobre el universo total (incluyendo jubilaciones y pensiones superiores al monto mínimo), se trata de seis de cada diez. Si se excluyen las pensiones por discapacidad -a los fines de considerar solo los ingresos para adultos mayores-, se trata de la mitad de los prestatarios, ya que 3,14 millones de jubilados y pensionados perciben más que el haber mínimo (y no tienen refuerzo), y también son 3,14 millones quienes cobran, o bien el monto básico del sistema contributivo, o bien la PUAM, según la estadística publicada por la Subsecretaría de Seguridad Social. En el informe de la Jefatura de Gabinete, se expresó que la definición del importe y la continuidad o la "eventual modificación" del refuerzo debe analizarse "en el marco del equilibrio fiscal y de una administración responsable de los recursos públicos". El Gobierno se niega a que el bono sea incorporado a los haberes, para poder así mantener la posibilidad de decidir discrecionalmente sobre el pago. La decisión política, desde hace 26 meses, es abonar cada mes el mismo importe, pese a una inflación acumulada del 106,6%. La variación del valor adquisitivo Conceptualmente, los porcentajes que muestran mejoras o caídas del poder adquisitivo de los ingresos surgen de comparar cuánto podía comprarse en el momento definido como el de inicio con lo que puede adquirirse en el momento final del período considerado. Por ejemplo, si en el punto de partida un jubilado con el haber mínimo más el bono cobró $100 y con eso compró bienes y servicios que también valían $100, en el momento final de la comparación el ingreso será de $267,10 (la suba acumulada fue de 167,1%), en tanto que para adquirir toda la canasta de consumo tendría que desembolsar $303,3 (la inflación fue de 203,3%). Así, el ingreso de $267,1 alcanzará para comprar el 88,1% de los productos. Y se habrá perdido el 11,9% de la capacidad adquisitiva. La modalidad utilizada desde abril de 2024 para el reajuste de haberes consiste en incrementarlos en un porcentaje equivalente a la variación registrada dos meses atrás por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec. Esta dinámica produce una recuperación del valor real de los ingresos si la inflación tiende a la baja; por el contrario, si la suba de los precios se acelera, el poder adquisitivo tiende a caer. Marzo fue un mes negativo en ese sentido, porque se otorgó un reajuste de 2,9%, en línea con la inflación de enero, al tiempo que la inflación resultó mayor, de 3,4%. Menciones: Ceco1 cfinanE
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