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10/05/2026 Página 12 - Nota - Justicia - Pag. 2

La carta que se volvió una bomba para la Corte
Tomás Méndez

El escribano Santiago Busaniche, que tomó una decisión límite y ahora está internado, describió el funcionamiento judicial basado en favores, presiones y operaciones mediáticas.

Por Tomás Méndez

"He decidido quitarme la vida; la estoy padeciendo y no quiero hacer sufrir más a mi familia". Esa frase textual se lee al inicio de una carta que dejó el escribano Santiago Busaniche, un lobista de la Corte Suprema de Justicia que muchos ligan al expresidente del tribunal Ricardo Lorenzetti. Actualmente, Busaniche se encuentra internado en su domicilio, fuera de peligro, luego de haber intentado suicidarse con ansiolíticos el 5 de mayo. El hecho, que sacudió el tablero político y judicial de Santa Fe, pero mucho más de Comodoro Py, vino acompañado del mensaje de despedida que terminó funcionando como "carta bomba" y dejó expuesta una guerra de todos contra todos en el máximo tribunal de la Nación. En el documento, Busaniche apunta contra el presidente de la Corte, Horacio Rosatti, funcionarios judiciales y del Poder Legislativo.

Busaniche relata en su carta lo que define como una "campaña de desacreditación pública" y "hostigamiento mediático orquestado", según su visión, por parte de Rosatti. Para entender la desesperación de este hombre es necesario analizar la fractura expuesta en el cuarto piso de Talcahuano 550. En Tribunales, el escribano es conocido por sus vínculos con Lorenzetti, rival interno de Rosatti, quien hasta hace poco era aliado del tercer integrante del tribunal, Carlos Rosenkrantz, pero esta relación se fue rompiendo y ya no actúan como bloque. En la foja de servicios el escribano también se mencionan contactos para hacer lobby en favor de Carlos Reutemann, cuando era el principal presidenciable para suceder a Duhalde.

En su misiva, Busaniche denuncia que Rosatti, a través de su secretario Silvio Robles -a quien incluso define como "el jefe del presidente de la Corte"-, operó sobre jueces inferiores para perjudicarlo en causas en las que está implicado. "Desde hace años el presidente de la Corte Suprema de la Nación me está desacreditando públicamente, hostigándome mediáticamente y desde su cobarde y desproporcionada posición de poder, operando sobre los jueces inferiores", dice la "carta de despedida".

Según el relato del escribano, Rosatti le recriminó a otros funcionarios del Consejo de la Magistratura haber ido a comer con él y lo calificó de "valijero" de Lorenzetti, una etiqueta que Busaniche desmiente tajantemente: "Jamás hice ni un solo negocio ni lo conozco como para pedirle una cosa así", afirma. La enemistad, de acuerdo a la carta, tendría aristas personales. Busaniche sostiene que Rosatti lo acusa de haber difundido noticias sobre un incidente vial de su hijo, Emilio Rosatti, vinculado a un examen de alcoho-lemia positivo, y de haberle "armado una causa de cobros indebidos". "La desproporción de hacer valer su posición contra un ciudadano de a pie es totalmente canallesca, desigual y cobarde", sentencia el texto. Emilio Rosarri está siendo impulsado para ocupar un cargo en el Tribunal Oral federal de Santa Fe, para lo que hubo que modificar el orden de mérito.

En los puntos más sensibles de la carta, Busaniche asegura que hubo llamadas directas de Silvio Robles y del propio Horacio Rosatti a un camarista para influir en sus decisiones judiciales. El escribano también involucra a integrantes de la Comisión de Acuerdos de la Cámara Alta. Según el texto de Busaniche, habrían actuado como vehículos de presión sobre el Poder Judicial para "torcer decisiones" en su contra, alineados con los intereses de la presidencia de la Corte. "Sé que, aunque no tengan sustento probatorio, me van a condenar a lo que pidan los
fiscales y antes de ir preso de esta forma, prefiero morirme", sostiene en los párrafos. También menciona una advertencia que le habría
llegado a través de Héctor Marchi, exadministrador de la Corte: "¿Sabrá Busaniche lo que es meterse
con un ministro de la Corte?". Pa-
ra el escribano, esa amenaza se tradujo en una "persecución mediática y judicial inaudita".

Los problemas de Busaniche en la justicia se centran en una causa por sobornos para obtener fallos favorables. La acusación sostiene que el escribano habría gestionado ante el juez federal Gastón Salmain una medida cautelar para
operación. Califica los testimonios
de Whpei como un "bolazo absoluto" y asegura que no existe respaldo probatorio. "Salió en los
medios que yo cobré 200 mil dólares y el juez otro tanto y el "arrepentido' dijo que no pagó nada",
señala. La fiscalía liderada por
Juan Argibay Molina solicitó seis
años de reclusión para él y ese pa-
rece haber sido el detonante final.
En otra causa, Busaniche está implicado junto al exjuez federal de
Rosario Marcelo Bailaque, que
renunció el año pasado luego de ser
denunciado por extorsión. La
Cámara Federal de Casación Penal
negó hace pocos días un pedido
para que se anulen todas las inves-
tigaciones que lo tienen como
acusado.

Busaniche es hermano de un ca-
marista de la justicia federal de Pa-
raná y está casado con la hija del
exdiputado Julio Gutiérrez, quien
es primo político de Reutemann.
Para defenderse de las acusaciones
y acorralado por las denuncias, sa-
lió a exponer un entramado de
presiones pero en sentido contra-
rio a las que le adjudican a él.

"Está detrás la embajada"

Según el relato de Busaniche, la
interferencia política en los proce-
sos judiciales habría alcanzado ni-
veles de presión externa inauditos.

que el financista Fernando Whpei
-quien ahora declara como "arre-
pentido"- pudiera comprar 10 mi-
lones de dólares al tipo de cambio
ficial durante la gestión anterior,
aprovechando la brecha cambiaria.
Busaniche niega cualquier rol
de "cajero" o intermediario en esta
El escribano sostiene que la sena-
dora Patricia Bullrich "ya había
llamado al doctor (Diego) Barroetaveña" (camarista federal) en una
instancia previa de la causa para
influir en la aplicación del código
procesal. Según el texto del escriba-
no, la senadora habría manifesta-
do que "estaba la embajada de
Estados Unidos atrás". El escriba-
no se pregunta abiertamente en su
carta qué hace una representante
del legislativo "llamando a jueces
para torcer sus decisiones" y si esto
se compadece con un estado de
derecho.

Mientras Busaniche se recupera
de su cuadro de intoxicación con
fármacos, sus abogados –Diego Pi-
rota, Débora Lichtmann y Darío
Richarte– enfrentan un escenario
complejo. La carta no solo es un
descargo emocional, sino un mapa
de testigos y llamados telefónicos
que, de ser investigados, podrían
abrir una nueva caja de Pandora
en los sótanos de la justicia argen-
tina. "Espero que esta decisión ha-
ga reaccionar a algún engranaje
del poder judicial para que los ciu-
dadanos comunes vivan en un
verdadero estado de derecho",
concluye el texto que Busaniche
firmó antes de intentar suicidarse.

La carta de Busaniche describe
un sistema. Una articulación de
actores judiciales, políticos, me-
diáticos y operadores informales
que, según su relato, habría fun-
cionado coordinadamente para
condicionarlo, aislarlo y finalmen-
te empujarlo hacia una situación
límite. Busaniche construye una
hipótesis de funcionamiento del
Poder Judicial basada no tanto en
expedientes sino en relaciones
personales, favores cruzados, pre-
siones institucionales y operacio-
nes mediáticas sincronizadas.

En ese esquema, Horacio Rosat-
ti aparece como vértice político-
jurisdiccional del dispositivo. Sil-
vio Robles, como brazo ejecutor y
operador cotidiano. Los fiscales y
jueces inferiores, como terminales
sobre las cuales se irradiaría in-
fluencia. Algunos periodistas, co-
mo amplificadores mediáticos de
decisiones ya tomadas. Busaniche
menciona que se "negociaba a
quién se imputaba y a quién no".
También afirma que ciertos em-
presarios o actores políticos habrí-
an quedado al margen de investi-
gaciones gracias a protecciones es-
pecíficas. La lógica que describe es
casi tribal: pertenecer –o ser perci-
bido como perteneciente– a una
ficción judicial determinada pue-
de alterar el trato recibido dentro
del sistema.

Por eso el documento genera
tanta incomodidad dentro de los
tribunales federales. Porque más
allá de la situación procesal con-
creta del escribano, pone en pala-
bras algo que suele comentarse en
vox baja: que en ciertos sectores
del Poder Judicial argentino las
decisiones reales muchas veces se
construyen fuera de los expedien-
tes.


Menciones: cpol2 ejesapp cnot


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