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Primer año de León XIV Washington Uranga Pero más allá de este señalamiento vale la pena repasar las principales características del primer año del pontificado de León XIV, a quien se puede calificar en términos generales como un continuador del legado de Francisco pero con un estilo diferente al del papa argentino y con algunos acentos que devienen de su personalidad —tímido e introvertido, su trayectoria personal -un nacido en Estados Unidos que vivió veinte años en Perú- y en la iglesia, un misionero agustino con un carisma claramente distinto al del jesuita Bergoglio. A un año de distancia de la elección los analistas vaticanos coinciden en la apreciación de que -de alguna manera- Francisco “preparó” su sucesión y, de distintas formas, “señaló” a Prevost como un posible continuador de su tarea de renovación de la iglesia. De ello habla la designación que el papa argentino le hizo como prefecto (ministro) del estratégico Dicasterio para los Obispos y como presidente de la Comisión Pontificia para América Latina. En la cuarta votación del cónclave de los cardenales electores Prevost logró sumar 108 votos (muy por encima de los 89 necesarios) y contó allí con el apoyo mayoritario de los “bergoglianos”. Los argumentos a su favor fueron su perspectiva de renovación conciliar, su trayectoria en la gestión de la curia vaticana, su buena salud y también su condición de multilingüe. El enfrentamiento más reciente de León con Trump ya había tenido un antecedente cuando -tras la intervención norteamericana en Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro- el Vaticano se negó a unirse al Consejo de Paz creado por el mandatario norteamericano y presidido por él mismo. Pero ya antes de eso León se opuso a la propuesta norteamericana para Gaza, había criticado la política anti migratoria de su compatriota y apoyó a los obispos de Estados Unidos que se pronunciaron sobre temas sociales. Frente a la pretensión de Trump de fijar las reglas de la política mundial, el Vaticano apuesta a la vigencia del multilateralismo a través de los organismos internacionales y tiene en el centro de sus preocupaciones todo lo relativo al desarme y la búsqueda de la paz. El tema de la paz estuvo desde el inicio en la atención y en la predicación de León. El primero de enero del año en curso, en el mensaje con ocasión de la Jornada Mundial de la Paz, el papa pidió avanzar en el desarme mundial y dijo que “es preciso sustituir el criterio de la paz basada en el equilibrio de armamentos, por otro principio que considere que la verdadera paz solo puede ser construida sobre la confianza mutua”. Pero más allá de ello sostuvo -en consonancia con lo que pensaba Francisco- que la búsqueda de la paz debe ser “un servicio que las religiones deben prestar a una humanidad que sufre” teniendo en cuenta también que en el escenario político “es cada vez más común que se usen las palabras de la fe para la batalla política, bendecir al nacionalismo y justificar religiosamente a la violencia y la lucha armada”. En su magisterio el papa León también reafirmó la centralidad que los pobres tienen en el mensaje de la Iglesia “no como una categoría sociológica” sino como parte esencial de anuncio evangélico. En esa línea Prevost retomó en distintas ocasiones la perspectiva de Francisco al reconocer a los dirigentes sociales como “poetas sociales” e hizo suyo el lema “techo, tierra y trabajo” con el cual el argentino sintetizó el propósito de estos líderes populares. La primera encíclica de León XIV se difundirá el próximo 15 de mayo, bajo el título de Magnifica Humanitas. Según anuncian las fuentes eclesiásticas se trata de un documento de carácter social que abordará algunos de los desafíos más urgentes del mundo contemporáneo, entre ellos el impacto de la inteligencia artificial, la búsqueda de la paz, la crisis del derecho internacional y otras amenazas que afectan a la humanidad. No es casual la elección del 15 de mayo. Ese mismo día, en 1891, el papa León XIII publicó la histórica encíclica Rerum Novarum, considerada el punto de partida de la doctrina social de la Iglesia que marcó un hito al abordar de manera sistemática los efectos de la revolución industrial sobre la sociedad, especialmente en lo referente a las condiciones laborales y la justicia social. Hacia adentro de la Iglesia el papa Prevost ha demostrado especial preocupación por la cuestión de la unidad. Frente a la amenaza de los ultraconservadores lefebvrianos de ordenar obispos propios sin su autorización -lo que podría provocar un cisma- encargó al cardenal argentino Víctor Fernández, prefecto de la Doctrina de la Fe, de hacer gestiones —finalmente frustradas- para acercarlos. Pero al margen de este episodio, mediante la insistencia en la colegialidad en el gobierno de la iglesia León XIV pretende también aunar criterios dentro de la lógica de la “unidad en la diversidad”. Menciones: cnot
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