09/05/2026 Perfil - Nota - Economía - Pag. 18
Girard: Cada cuatro tanques de nafta que se cargan, uno va para Milei Ezequiel Orlando Le recomendó al Presidente leer el libro de Kicillof. El titular de ARBA, Cristian Girard, criticó el sistema impositivo regresivo que armó el Gobierno nacional y cuestionó que no realice obra pública. Cristian Girard, director ejecutivo de ARBA, criticó la estructura tributaria regresiva que generó Javier Milei. El titular de la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA) y economista de la mesa chica de Axel Kicillof graficó que 'cada cuatro tanques de nafta que se cargan, uno va para Milei'. Esto es por el incremento del impuesto a los combustibles líquidos, que por ley debe destinarse a obra pública, aunque la Nación incumple con esa obligación. El funcionario bonaerense dialogó con PERFIL sobre la crisis económica y la falta de empleo en el país, y cómo esto repercute en el territorio más poblado. Además, le recomendó al Presidente leer el nuevo libro del gobernador para entender conceptos de economía como 'costo marginal'. GIRARD. El encargado del organismo recaudador bonaerense. —La recaudación nacional cayó nueve meses consecutivos. ¿Cómo impacta esto en la provincia de Buenos Aires en concreto? —Lo inmediato es que tenés menos coparticipación. Noveno mes consecutivo de caída de la recaudación total nacional y octavo de caída de IVA. Ya se empieza a ver una caída de Ganancias. Eso es un indicador de la crisis económica que estamos viviendo, de esta economía dual: algunos sectores crecen, pero la realidad de la gente es claramente otra. Las actividades vinculadas con el mercado interno, con los ingresos populares, siguen cayendo. Eso implica pérdida de empleos formales, aumento de la desocupación, de la informalidad, de la precarización y la sobreexplotación. En la provincia, el panorama productivo muestra continuidad de la crisis nacional vinculada con la industria, la construcción, el comercio y el mercado de trabajo. En términos sociales, aumenta claramente la pauperización y el empobrecimiento de la clase media. Y el riesgo que estamos viendo es que en los sectores populares empieza a aparecer la demanda de alimentos como un problema grave: el hambre. —¿La recaudación de la Provincia también bajó? —Como cae la actividad, cae la recaudación por Ingresos Brutos y Sellos, pero hay un factor adicional del otro lado. Esa caída de la recaudación nacional se da mientras cae Bienes Personales y sube la recaudación por el impuesto a los combustibles. Hay una regresividad en la estructura tributaria: los que más tienen, los sectores más concentrados, pagan menos; y se compensa en parte con impuestos que pagamos todos. Como por ejemplo, el impuesto a los combustibles: de cada cuatro tanques de nafta que se cargan, uno va para Milei. Y con eso el Gobierno nacional no hace obra pública como debería, a pesar de que está obligado. En la Provincia tenemos el movimiento contrario: un poco más de progresividad, porque pudimos recomponer impuestos patrimoniales y tomamos medidas vinculadas con grandes jugadores de la economía. Pero la caída de la actividad es tan fuerte que no se ve una recomposición de los recursos, sino que los estamos manteniendo igual que el año pasado en este primer cuatrimestre. —¿El impacto en Buenos Aires también implicó que se suspenda la ayuda alimentaria, el programa MESA (Módulo Extraordinario para la Seguridad Alimentaria)? —En realidad lo que hubo fue una reasignación de partidas. En esa reconfiguración de la política social, entendemos que era necesario reforzar el servicio de asistencia escolar, porque está siendo un problema grave: los chicos yendo a comer a la escuela. También se reforzó la entrega de alimentos a través de los municipios. Y se suspendió momentáneamente por 90 días el MESA, en el marco de los reclamos al Gobierno para que envíe los recursos que fueron recortando vinculados a las políticas alimentarias. La respuesta lamentable que dio Nación fue una canchereada completamente alejada de la realidad de la gente y de quienes necesitan la asistencia alimentaria en la provincia de Buenos Aires. No está la situación para que insistan en la canchereada del año anterior, cuando todavía tenían algún rédito o margen. Hoy la gente la está pasando mal. La realidad no se condice con el relato que sostienen. —Salió a responderle a Marcos Galperin cuando se rió por redes de una jubilada que no llega a fin de mes. ¿Realmente piensa que él no puede opinar de esos temas? —Como poder opinar, puede; la opinión es libre. Lo que digo es que me parece que carece de legitimidad. Decidir no contribuir con tus obligaciones tributarias, que en definitiva es parte del contrato social, del Estado de derecho, del sistema democrático, y después, habiendo decidido no contribuir y constituir residencia en Uruguay, incidir en la política nacional desde un lugar de influencia y privilegio como el de ser un empresario exitoso, el más rico de la Argentina, carece de legitimidad. Además, no representa los valores argentinos. Porque todos los impuestos van a parar a los jubilados después: si un empresario paga menos impuestos, termina desfinanciando la ANSES. Y ni hablar si, además, la empresa recibe subsidios estatales o beneficios impositivos. La responsabilidad de los aportes patronales no es solo de los trabajadores; también es de los empleadores, que tienen que hacer aportes. Sobre los jubilados, en ARBA estamos haciendo una campaña para materializar una exención del impuesto inmobiliario que está vigente hace muchos años. Detectamos, por un cruce de información con el Instituto de Previsión Social, que hay 17 mil jubilados que tendrían que haber tramitado la exención y no lo hicieron, y que tienen deuda por $1.000 millones. Estamos yendo a buscar a esos jubilados y jubiladas para darles la exención y, al mismo tiempo, otorgarla retroactivamente y desendeudarlos, extinguiendo esa deuda por el impuesto inmobiliario en virtud de que les corresponde la exención. —Estamos en el contexto del cierre de la Feria del Libro. Axel Kicillof va a presentar el suyo hoy. Y el Presidente está en un momento en que quiere discutir teoría económica. Usted es economista, ¿qué libro le recomendaría a Milei? —'De Smith a Keynes: siete lecciones sobre el pensamiento económico'. Me parece que el libro de Axel aborda las categorías fundamentales de todas las escuelas de pensamiento económico y ayuda mucho para ordenar y no vulgarizar la teoría económica. Es un buen libro que le recomendaría leer a Milei. —¿Y qué piensa de sus opiniones sobre Keynes? —Me parece que habla desde la versión de la síntesis neoclásica, desde la visión que tiene la escuela neoclásica, no desde la teoría de Keynes. En ese sentido, el libro de Axel ayuda a entender cuál es la diferencia entre el pensamiento de Keynes, las rupturas que planteó con la escuela neoclásica y el pensamiento dominante, las implicancias que eso tiene en materia económica y política, y la diferencia con la visión vulgar que hizo la escuela neoclásica para no hacerse cargo de las críticas de Keynes e intentar meterlo dentro de su propio aparato conceptual. Es decir, lo convirtió en un aporte, cuando en realidad era una propuesta con categorías y fundamentos distintos. Creo que le vendría bien leerlo. Por ejemplo, cuando el Presidente ensayó la defensa de que el costo marginal de subir a la esposa de Manuel Adorni al avión presidencial para ir a Nueva York era cero, y que por eso no había delito. Eso, teóricamente, está mal: el costo marginal hay que medirlo en términos de cuánto combustible consume el avión, y si le ponés más peso, consume más combustible. O sea, ahí hay un problema. Después, si lo ve desde el punto de vista de quién paga el viaje y si esa tarifa estaba fija, es otra cosa. Así que ni siquiera entendió el concepto de costo marginal neoclásico para defender un acto claramente de uso indebido de recursos públicos. Menciones: cnot
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