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03/05/2026 La Nación - Nota - Justicia - Pag. 12

El Gobierno planea reducir los juzgados que investigan corrupción
Hernán Capplello

COMODORO PY. No cubrirá las vacantes y apunta a una nueva ley que deje en 8 los actuales 12 tribunales federales; argumentan que bajó la cantidad de causas; se concentrará el poder en un grupo de menos magistrados.
Karina Milei y la Justicia
Hernán Capplello
LANACION
El nuevo Poder Judicial que diseña el gobierno de Javier Milei planea reducir de 12 a 8 los juzgados federales de Comodoro Py y no cubrirá las cuatro vacantes que hay actualmente, según anticiparon a LA NACION fuentes que están al tanto de las negociaciones en el Congreso y en el Consejo de la Magistratura.
Esta idea es similar a la que tiene el Gobierno para la Cámara Federal de Casación Penal, donde también hay cuatro vacantes, con concursos avanzados, pero la intención de la Casa Rosada es dejarlas sin cubrir y reducir el tribunal de 3 a 9 jueces.
Este cambio en la arquitectura del Poder Judicial va mucho más allá de los cálculos matemáticos y de las necesidades de optimizar los recursos, sino que es una modificación en la distribución del poder.
La primera razón para reducir la estructura de los juzgados federales de Comodoro Py es la disminución de la cantidad de causas en trámite.
Los jueces federales porteños intervienen en los casos que implican a funcionarios públicos nacionales en asuntos de corrupción, en narcotráfico, trata de personas y asuntos de terrorismo y lavado de dinero.
Pero los expedientes disminuyeron. La estadística oficial de la Corte Suprema de Justicia señala que los expedientes que actualmente ingresan por año a la Cámara Federal son 1602. Es decir 800 por sala, unos 70 por mes por sala contando las vacaciones. Unos 10 años atrás eran más de 3000 por año.
En primera instancia existen 12 juzgados federales. Por lo tanto, las causas en trámite, si bien algunas son muy complejas y voluminosas, se reducen a un centenar por cada juzgado.
El contraste es mayor cuando estos juzgados tienen una dotación de empleados que, en algunos casos, es cuatro veces mayor que en otros tribunales, según dijeron fuentes judiciales.
La otra cuestión tiene que ver con cómo se distribuye el poder en la primera instancia de Comodoro Py.
Los jueces federales eran seis hasta que, en los noventa, comenzaron las investigaciones de las causas de corrupción contra Carlos Menem.
Allí se activó una reforma para diluir el poder de estos jueces.
Menem duplicó la cantidad de juzgados de 6 a 12, nombró nuevos jueces y fiscales, elegidos por su cercanía y confianza, y ascendió a los viejos jueces a camaristas, para que sean menos molestos.
Así surgieron los 12 juzgados federales de Comodoro Py y los jueces se convirtieron en poderosos magistrados que decidían sobre la libertad y la hacienda de los funcionarios, siempre con aceitados vínculos con el poder político y económico.
Se perpetuaron como "los de la servilleta", llamados así porque supuestamente el ministro menemista Carlos Corach decidió sus nombres anotándolos en una servilleta en un bar, según denunció el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo.
La mayoría de los jueces 4x4 de los noventa, conocidos así por sus camionetas estacionadas en el playón de Comodoro Py, ya fueron removidos, renunciaron o se jubilaron. Sobrevivieron Claudio Bonadio –fallecido en 2020 ocupando su cargo– y María Servini.
La cantidad de expedientes por año disminuyó en los últimos años, de unos 3000 en 2015 a los 1600 actuales.
En los 2000, los servicios de inteligencia comenzaron a tener incidencia sobre los jueces federales de primera instancia. Durante el kirchnerismo, el Poder Judicial de Comodoro Py circuló entre los canales que comunicaban al espionaje con los magistrados. Así fue hasta que el poderoso jefe de contrainteligencia de la SIDE Antonio Stiuso rompió con Cristina Kirchner.
Actualmente hay cuatro vacantes entre los juzgados federales. Permanecen en sus cargos María Servini, Sebastián Ramos, Ariel Lijo, Sebastián Casanello, Daniel Rafecas, Julián Ercolini, Marcelo Martínez de Giorgi y María Eugenia Capuchetti.
Dejaron sus cargos en los últimos años Rodolfo Canicoba Corral y Luis Rodríguez, que se jubilaron; Sergio Torres, que fue designado en la Suprema Corte bonaerense, donde es presidente, y Claudio Bonadio, que falleció.
A pesar de los concursos en marcha en el Consejo de la Magistratura para cubrir estas vacantes, hay ideas en el Gobierno, en el Consejo de la Magistratura y en el Congreso para dejar todo como está.
Se trataría de modificar la ley de organización de la Justicia Federal y cambiar la cantidad de juzgados, como se piensa que podría suceder con la Cámara Federal de Casación Penal, donde los camaristas prefieren quedarse como están, con nueve integrantes, sin cubrir las vacantes.
No todos están de acuerdo con esta solución, que sirve para concentrar poder entre los jueces que ya están y relegar a los que podrían ingresar.
"Hay cargos que son los más importantes en términos institucionales en la Justicia Federal y que no se concursan porque ponen gente amiga; eso está mal, es una
deficiencia muy grande", dijo a LA NACION una fuente judicial, que
n"Hay cargos que son los más
importantes en términos institucionales en la Justicia Federal y que
no se concursan porque ponen
gente amiga: eso está mal, es una
deficiencia muy grande", dijo a LA
NACION una fuente judicial, que
n
mira con buenos ojos la gestión de
presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti.
Los jueces federales de primera
instancia de Comodoro Py se asimilan a "singlistas, tenistas que hacen
su juego, según la metáfora más
elegante con la que uno de ellos se
escribió a sí mismo.
Con mayor grado de malevolencia, en la política prefieren hablar
de jueces "guiados por el darwinismo", donde cada uno lucha por su
objetivos, contratos, cargos, apadrina a algún candidato o posiciona
a sus allegados, como ocurrió con la
esposa de Martínez de Giorgi, Ana
María Cristina Juan, propuesta
como jueza de San Martín.
Los 8 jueces federales en funciones actúan de manera casi aislada.
Quedaron atrás los años en que Ariel Lijo era quien nucleaba a la mayoría;
su despacho se convertía en la sede
de reuniones entrado el mediodía,
donde se ponían de acuerdo.
Lijo, tras su fallido intento por ser
juez de la Corte, regresó a su juzgado
y al que subroga, donde concentra
la mayor cantidad de causas de
corrupción que afectan al gobierno
de Javier Milei.
No volvió a ser el delegado de
los jueces federales, pero todos le
reconocen su cintura política y su
llegada al sector del "caputismo" en
la interna del Gobierno coloca a todo
un lado o del otro de Karina Milei.
El juez más cercano a Lijo es
Marcelo Martínez de Giorgi, sobre
quien pesa la influencia de Antonio Stiuso.
Sebastián Ramos y Capuchetti
hacen la suya, al igual que María Servini,
que con sus 89 años sigue
tomando decisiones en las causas
que tramitan en su juzgado.
Lijo es el juez federal más cercano
a la magistrada y Ramiro González, el fiscal federal en quien se confía.
Con el agravante de que el juez
Daniel Rafecas tiene pensado dejar
su cargo para ir a la Cámara Nacional de Casación Penal.
Concursó y salió primero, por lo
que si avanzan en ese concurso su
anhelo es concluir su carrera como
camarista, con un ascenso, colegas
profesores universitarios como él, y
regresando a la Justicia ordinaria,
donde hizo sus primeros pasos
como pinche, dijeron a LA NACION
cerca del juez.
Se decía lo mismo de Julián Ercolini, pero el juez federal no está pensando en irse, dijo uno de sus
colaboradores a LA NACION. Solo
presentó un recurso judicial para
asegurarse poder jubilarse, cuando
corresponda, con las mismas
condiciones que regían antes de 2020, cuando cambió la ley.
"Hoy no hay jefes en Comodoro
Py", dice un magistrado que trabaja
en ese edificio, y recordaba que hace
cinco años Ramos, Rodríguez y Martínez de Giorgi hacían tándem
por un lado y Bonadio, Ercolini y
Lijo por el otro.
Quien tenía ascendencia en las
conversaciones de este segundo
grupo era Martín Irurzun, histórico
juez de la Cámara Federal, y por
encima de todos, Ricardo Lorenzetti, en la Corte.
Hoy todo cambió y el Gobierno
está trabajando para reconfigurar
también la Cámara Federal. El
Consejo de la Magistratura votó en
la Comisión de Selección las ternas
para reemplazar a Leopoldo Bruglia y
Pablo Bertuzzi, jueces trasladados hace 10
años. Ahora las debe
votar el plenario y el Poder Ejecutivo
debe enviar a un candidato de
esas ternas al Senado para que le dé
acuerdo.
El deseo del Gobierno es enviar
el pliego de Pablo Yadarola, juez
en lo penal económico cercano al
ministro de Justicia Juan Bautista
Mahiques y al propio Bertuzzi, que
concursó para su cargo. Sus pliegos
podrían estar en el Senado después
de las vacaciones de invierno.
El tercer hueco en la Cámara Federal es el que dejaría Martín Irurzun el
18 de julio cuando cumpla 75 años. El
Poder Ejecutivo no envió su pliego
al Senado para ampliar su acuerdo
por cinco años, por lo que
actualmente no darían los tiempos
para revalidar su designación.
Así habría una tercera vacante en
ese tribunal con la que el gobierno
de Milei cuenta para reconfigurar
el Poder Judicial.
LOS MAGISTRADOS DE COMODORO PY
El menemismo llevó a 12 la
cantidad de magistrados de fuero
federal con asiento en la
Capital Federal. Las partidas dejaron
actualmente a 8 jueces en funciones,
que subrogan las causas de los juzgados
vacantes.
María Servini JUEZA FEDERAL
Sebastián Ramos JUEZ FEDERAL
Ariel Lijo JUEZ FEDERAL
Sebastián Casanello JUEZFEDERAL.
Daniel Rafecas JUEZFEDERAL
Julián Ercolini JUEZFEDERAL
Marcelo Martínez de Giorgi JUEZ FEDERAL
María Eugenia Capuchetti JUEZA FEDERAL


Menciones: cpol1 ejesapp


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