03/05/2026 Clarín - Nota - Política - Pag. 18
Unos 2.000.000 de bonaerenses pierden una ayuda en alimentos Mariano Roa Por 90 días no se entregará una caja con comestibles a todas las familias con chicos en escuelas públicas. La Cámpora acusa a Kicillof y éste a Milei. Un cartón de seis huevos más blancos que marrones, con una botella de medio litro de aceite. Medio kilo de arroz, medio de harina, un paquete de levadura y leche de litro. También, una lata de tomate triturado, otras de lentejas y arvejas verdes. Son los nueve productos del Módulo Extraordinario para la Seguridad Alimentaria o MESA. Es decir, los comestibles que vienen en una caja de cartón que la Provincia entregó hasta el mes que acaba de terminar a casi 2.100.000 familias con chicos estudiando en escuelas públicas bonaerenses. La ayuda se repartía una vez por mes. Los encargados de armar los módulos eran los miembros de los Consejos Escolares de los 135 municipios. Esos organismos no son independientes ni autárquicos: sus presidentes responden al poder municipal y se eligen en la misma lista de los intendentes o de los concejales cuando las votaciones son de medio término. Las marcas de los productos no las conocía casi nadie, pero cumplían los valores nutricionales pretendidos. Está claro que la caja no soluciona la alimentación de ninguna familia pero contribuía a mitigar el hambre, especialmente en sectores muy carenciados del GBA donde eso de saciar el apetito es una preocupación casi diaria debido a la falta de recursos. El programa MESA no es barato: entre $28.000 y $30.000 millones mensuales. La plata la ponía la Provincia, que administra un presupuesto escaso en relación con los gastos que tiene y vienen creciendo a contramano de lo que pasa en el excel de Nación. En otras palabras, los números públicos bonaerenses no cierran por ningún lado. A tal punto que Pablo López, jefe de Economía de Kicillof, les viene recordando a los otros 15 ministros del Gabinete (equipo de rugby) es quien en su momento patentó Javier Milei: "No hay plata". Los que ojean con seriedad las planillas de recaudación y gasto de la administración provincial advierten que sin un importante ajuste (que en el PJ-K nadie jamás llamaría motosierra) "en el último bimestre del año vamos a tener severos inconvenientes para pagar los (casi 600.000) salarios provinciales", sostiene ante Clarín un alto funcionario que lleva tiempo observando un crecimiento de la peor grieta: la plata que entra vs. la que sale. Hay casi 80.000 nuevos empleados estatales en Buenos Aires desde 2023. Entre febrero y marzo, Axel Kicillof se convenció o lo convencieron de que había que cerrar algún grifo importante del gasto. Y que, para sostener el relato progre antimilei, era preferible enfrentar el costo de un saque. "Le dijimos a Axel que si armábamos un esquema de ajustes pequeños que no permitan ahorrar de a puchitos, el rechazo interno iba a ser mucho más grande. Había que pegar un volantazo en las cuentas y culpar a los libertarios con la mayor persuasión posible", indica otro dirigente que siempre temió y teme más a su "amigo" que a la oposición macrista o mileísta. Ese dirigente tenía razón: Kicillof decidió suspender la caja alimentaria del programa MESA por 90 días, a partir de mayo. Durante al menos tres semanas, el fortísimo ajuste que pega de lleno en la línea de flotación del relato antimilei logró pasar inadvertido, afuera del radar mediático. Pero fue el fuego amigo el que se prendió para quemar o intentar quemar a Kicillof. El primero en gritar (y con sorprendente fuerza) contra la suspensión del programa MESA fue Mario Ishii, senador provincial que nunca dejó de ser el único jefe político de José C. Paz. Ishii no es de La Cámpora pero hace el trabajo sucio de La Cámpora. En el PJ nadie duda que cuando Ishii apuntó a Kicillof por el "ajuste con la comida de los pobres", hablaba más por Máximo y Cristina Kirchner que por él mismo. Luego los que se sumaron, más mesurados, contra el gobernador fueron otros intendentes como la lugarteniente de Mayra Mendoza, Eva Mieri. El argumento de Kicillof para "achurar" con la motosierra fue: el programa MESA se implementó en pandemia y se financió con ayuda del Gobierno nacional. La Provincia enfrentaba el 60% del costo y el resto Nación. Desde que asumió Milei, ese 40% que aportaba Nación se esfumó. Son casi $12.000 millones por mes que desde 2025 tiene que pagar la Provincia para mantener la caja alimentaria. La medida de suspender el MESA es incómodo para todos, incluido los intendentes que siempre se quejaron y quejan que son los primeros en recibir los insultos de los vecinos. Este martes se juntaron muchos de ellos y marcharon al Ministerio de Capital Humano libertario para culpar a Pettovello lo que tuvieron que hacer por falta de recursos. Desde el Gobierno nacional le expresaron a Clarín: "Nunca Nación puso dinero para MESA, es un invento de una Provincia quebrada que gasta la plata de sus vecinos de manera irresponsables. Nosotros aportamos recursos para alimentos, que es lo que corresponde, de acuerdo a un índice de vulnerabilidad. Si ellos en Provincia se la deliran en organizar recitales, lo tendrán que explicar a los bonaerenses". Cartel. La ministra Petovvello advierte sobre programas de ayuda. Menciones: cpol1
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