25/04/2026 Página 12 - Nota - Economía - Pag. 10
Sin red para el empleo David Cufré Las cinco locomotoras a las que apuesta el Gobierno para llevar la economía al crecimiento tienen una falla de origen. En lugar de generar puestos de trabajo, los recortan. La producción de petróleo, gas y minería, más todo lo que aporta el sector agropecuario, más la actividad financiera registraron pérdida neta de ocupaciones el último año, entre enero de 2025 y 2026, con 16 mil posiciones menos. El crecimiento sostenido de esas actividades, cuyo desarrollo es crucial para la economía nacional, no alcanza, sin embargo, a resolver esa otra cuestión primaria de generación de puestos de trabajo. Si los sectores más dinámicos no cubren esa necesidad, difícil que lo hagan la industria, el comercio y la construcción, que soportan una crisis de proporciones históricas. El Gobierno alienta la expansión de los primeros, mientras califica a constructores e industriales de corruptos y chorros. De empleo el presidente Javier Milei no habla, y cuando habló dijo que la desocupación había bajado, cuando en realidad aumentó. La industria, la construcción y el comercio no logran detener la hemorragia de caída de actividad y empleo. Las máquinas se apagan, las plantas cierran o se achican y miles de operarios van a parar a la calle. Esta semana dieron testimonio de ello empresarios industriales y trabajadores de todo el país en el Congreso, ante la Comisión de Economía por convocatoria de la diputada Julia Strada. Las cifras del Indec corroboran desde los números fríos lo que ellos relataron con amargura. La producción manufacturera se desplomó -8,7 por ciento en febrero en la comparación interanual, el comercio mayorista y minorista restó -7,0 por ciento y la construcción cayó -0,6. “Se destaca que la industria acumula ocho meses consecutivos de caídas en términos interanuales”, advirtió la consultora ACM en el análisis de los datos oficiales. “Las bajas de industria y comercio concentraron la mayor incidencia negativa de estos: restaron 2,1 puntos al índice general”, agregó. La consultora Synthesis, que dirige Alejandro Vanoli, alertó que aquellos cinco sectores mencionados al comienzo, de hidrocarburos, minería, el agro y las finanzas, perdieron 16 mil puestos de trabajo a enero pasado. Eso representa el 2,8 del plantel que tenían en enero de 2025. En total esas actividades emplean a 549.000 trabajadores de manera directa. En cambio, la industria, el comercio y la construcción dan trabajo a 2.741.000 personas, cinco veces más. Esa diferencia expone la gravedad del problema. Porque ni siquiera, si los rubros favorecidos por el Gobierno lograran pasar del rojo al azul en cuanto a ocupación, podrían absorber los empleos que resignan los sectores perdedores. De hecho, industria, comercio y construcción anotaron la pérdida de 57 mil puestos en enero en la comparación interanual. La contracción económica que sufren las grandes mayorías se advierte en otros indicadores. El Banco Central, por ejemplo, informó ayer que la morosidad de las familias con el sistema financiero subió en febrero por decimosexto mes consecutivo y alcanzó su valor más alto desde 2004. Los préstamos en situación irregular para personas físicas aumentaron de 2,9 por ciento en febrero de 2025 a 11,2 por ciento un año después. La incapacidad de las familias para pagar las deudas trepó a 13,8 por ciento en el caso de los créditos personales. En noviembre de 2023 esa morosidad era del 4,2 por ciento. En tarjetas de crédito, la irregularidad en febrero fue del 11,8 por ciento, frente al 1,7 por ciento en el último mes de gobierno de Alberto Fernández. En créditos prendarios, la morosidad subió al 6,8 por ciento, contra el 2,7 de noviembre de 2023. En todos los casos, los números de febrero empeoraron en relación a los de enero, marcando la profundización de una tendencia de asfixia financiera. En el caso de las empresas, la orientación es la misma, aunque en una proporción menor. En febrero de 2025 los préstamos a empresas en situación irregular eran el 0,8 por ciento del total, contra el 2,9 por ciento de febrero pasado. En materia productiva, la industria textil sigue en caída libre por la combinación de alta de demanda y sustitución de producción local por importaciones. De acuerdo al último informe de Protejer, que agrupa a empresas textiles, durante 2025 las importaciones de ropa y confecciones alcanzaron cifras record, con un aumento del 185 por ciento en cantidades. Durante 2026, esas importaciones siguieron al alza. “Esta situación se ve agravada por el crecimiento acelerado de nuevos canales de ingreso vía plataformas digitales de comercio internacional. En 2025, los envíos por Courier crecieron 274 por ciento respecto de 2024, alcanzando máximos históricos”, agrega el informe. “La cadena de valor textil e indumentaria atraviesa más de dos años consecutivos de caída de la actividad. En febrero de 2026 la producción industrial textil bajó -33 por ciento interanual y -36 por ciento respecto a febrero de 2023, remarca. Solo la industria textil perdió 20.700 puestos de trabajo desde que gobierna Milei, el 17 por ciento del plantel que existía antes de que se empezara a aplicar el modelo libertario. Menciones: cnot
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