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25/04/2026 Página 12 - Nota - Política - Pag. 2

El señor de los anillos
Luis Bruschtein

Por Luis Bruschtein
Mientras cae en el vacío, Javier Milei mira la reunión de “Chatarrin” con “El fracasado”, difundida por Clarín, “el gran operador argentino”; ve el encuentro de Martín Llaryora con Dante Gebel, y ve lo prestos en el peronismo. Tanto movimiento preanuncia que su caída no se detiene.
Pero llegó el misterioso Peter Thiel, dueño del “ojo del mundo”, fanático del mundo de fantasía de El señor de los anillos y promotor de la tecnodictadura.
El proyecto de país libertario quiere subsumir al PRO, no lo quiere como aliado; piensa en petróleo y no en acero; en redes y no en diarios, y se lo hizo saber al rey del acero, Paolo Rocca; al expresidente Mauricio Macri y al CEO de Clarín, Héctor Magnetto. A todos les inventó apelativos ingeniosos y despectivos.
Están entre las diez personas más ricas del país y entre los que impulsaron su arribo a la presidencia. Ninguno respondió al maltrato. Dejaron pasar el tiempo.
Y a pesar de las diferencias que los distanciaron alguna vez, se reunieron y lo hicieron saber. Macri y Rocca han disputado decenas de negocios millonarios con el Estado y la empresas de Magnetto crecieron de la mano del Estado.
Los tres llegaron a lo que son gracias al Estado y, paradójicamente, han sido titiriteros del discurso antiestado de Milei y del mismo Macri quien, por esas insólitas vueltas del carácter argentino, consiguió el colmo del curro al colocarse durante cuatro años de los dos lados del mostrador —contratista y contratante—, cuando fue Presidente.
Desde ese discurso, el enemigo es el peronismo, al que no consiguen borrar del escenario político. Rocca da por terminado el ciclo Milei y es evidente que comenzó a buscar reemplazo. La reunión con Macri fue una señal, pero en su entorno todos dicen que su reemplazo del libertario es Patricia Bullrich.
Los analistas han dividido sus conclusiones. Para algunos el fin de Milei, implica el fin del discurso agresivo. Anuncian que la sociedad espera un lenguaje amigable, un centrista que ponga cara de oveja pero juegue como rata. Otros aseguran, por el contrario, que la polarización anuló el centrismo, que la sociedad reclama energía frente a la crisis de la Argentina en un mundo en transformación donde las reglas de juego son inestables.
Por el centrismo va el pastor Dante Gebel, quien dice que no es pastor. Tiene un entorno peronista, pero dice que no es peronista. Aspira a ser presidente en Argentina, pero vive en Miami. En realidad dice que no es nada. O no se entiende, pero juega a ocupar ese lugar de outsider con el que tan bien le fue a Milei. Gebel dice que
no hace campaña, pero tiene el record de radios, streaming y programas de televisión recorridos en los últimos días.
El cordobesismo va por ese riel, pero nunca tuvo mucha suerte fuera de su provincia, convertida en feudo de la Fundación Mediterránea de Domingo Cavallo, que pone ministros en todas las gestiones locales.
El gobernador Martín Llaryora busca superar las pobres performances anteriores. Sus colaboradores dicen que se junta con todos. Pero hasta ahora se lo vio con el pastor que no es pastor.
Macri tentó al presidente del Banco Macro y expresidente de River, Jorge Brito (hijo), quien insiste en que no quiere ser candidato. El banquero no quiere ser cabez de turco en una movida de Macri para forzar una negociación con Milei. Aunque este paso, es poco lo que le quedará al Presidente para ofrecer en octubre del año
que viene. Tras desaparecer de las encuestas, el radicalismo y el PRO reaparecieron con lo mínimo.
El que resurgió es el peronismo, con la sobreoferta de candidatos que siempre lo caracterizó. Tiene para lo que quieran.
Desde la derecha con Miguel Angel Pichetto, hasta el centro con Sergio Massa y Jorge Uñac, y una gama que va del centro a la izquierda del peronismo, con el gobernador Axel Kicillof y Juan Grabois, hasta la posibilidad de impugnar las elecciones por la proscripción de la expresidenta Cristina Kirchner.
La interna sangrienta en el oficialismo y dejó fuera de juego a la vicepresidenta Victoria Villarruel y cercenó gran parte del poder de Santiago Caputo. La próxima interna subterránea será con Patricia Bullrich, según los Karinamileinólogos.
Las apuestas del Círculo Rojo, representado en esa reunión Rocca-Macri, buscarán también candidaturas menores que arrebaten puntos a los candidatos del peronismo. Esa reunión se produjo cuando el peronismo empezó a dar muestras de supervivencia.
No hay opción peronista desde ese factor de poder que ha sido muy representado por funcionarios como Domingo Cava-
llo, Federico Sturzenegger, Patricia Bullrich y Luis Caputo. Hay una línea coherente con apenas matices. Han sido funcionarios del menemismo, de la Alianza, del macrismo o de Milei, algunos en todos, como Bullrich, otros en los últimos tres, como Sturzenegger, y Caputo, que estuvo con Macri y Milei.
Más allá de los analistas, la catástrofe económica que dejará Milei requerirá medidas enérgicas en las que el costo no recaiga sobre los más vulnerables. Es difícil identificar cuál sería la base social del discurso amigable con la desesperación que cunde entre la clase media y los más pobres.
Pero no se puede felicitar antes de cumpleaños y tampoco se puede dar por finalizada la aventura de Milei, como sucedió antes de las últimas elecciones. Siempre se puede estar peor.
Es sugestiva y ominosa la presencia del enigmático Señor de los Anillos, Peter Thiel, propietario de Palantir y accionista importante de Meta y otras plataformas, la mayoría de ellas enfocadas en el espionaje y el control. Otro que surgió de las entrañas del Estado al que detesta. De hecho, controla todas las agencias de espionaje y seguridad de Estados Unidos. Desde la Agencia de Seguridad Nacional (ANS), hasta la CIA, el Pentágono y las policías estaduales unificaron sus bases de datos con Palantir. Washington tercerizó así sus bases de datos y quedó prisionero de este personaje. La inteligencia de datos que maneja Palantir es tan compleja que el ejército de Estados Unidos debió nombrar teniente coronel al civil Shyam Sankar, vicepresidente de la empresa, para ponerlo a cargo. Sankar nació en Bombay, ni siquiera es estadounidense.
El asesor y benefactor de Donald Trump y de su vice, J. D. Vance, no vino a pasear. Compró una residencia en Barrio Parque y planea una estadía más larga. Como es filósofo, le interesa el experimento de masacre social que impulsa Milei, pero también le interesan los negocios.
El empresario se ha reunido con Milei y con Santiago Caputo. Las formas como puede ayudar a este gobierno son múltiples y todas negativas. Pero entregar la inteligencia y la seguridad a Palantir, que a su vez es el espionaje, la inteligencia y la seguridad de Washington, parece la peor de todas.
Su fortuna ronda los 30 mil millones de dólares. Tiene capacidad de intervenir las redes o comprar medios. Hasta ahora el gobierno encapsuló la información que rodea su presencia. Thiel maneja el espionaje norteamericano pero puede moverse por la Casa de Gobierno con una libertad que no tienen los periodistas acreditados, a quienes se les impidió el acceso porque el Gobierno los acusó de espías.


Menciones: cnot


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