25/04/2026 Perfil - Nota - Internacionales - Pag. 8
Imprevisto cruce por Malvinas entre Argentina e Inglaterra PABLO VARELA EL GOBIERNO REAFIRMÓ LA SOBERANÍA SOBRE LAS ISLAS La cuestión sobre la soberanía se reavivó ayer, luego de que trascendiera un eventual retiro de apoyo diplomático por parte de Estados Unidos al Reino Unido, debido a las tensiones con aliados de la OTAN por la guerra contra Irán. Yvette Cooper, la canciller británica, dijo que la postura de su país es “firme e inmutable” y que la “autodeterminación es fundamental”. Pablo Quirno, ministro de Relaciones Exteriores, debió salir a responder y sostuvo que la Argentina “reafirma sus derechos soberanos sobre las Malvinas” y manifestó la disposición a reanudar las negociaciones bilaterales. PABLO VARELA El dato apareció como un trascendido técnico, casi burocrático, pero rápidamente escaló a conflicto diplomático: un memo interno del Pentágono dejó abierta la posibilidad de que Estados Unidos revise (o directamente retire) su histórico respaldo a la posición británica sobre las Islas Malvinas, beneficiando a la posición argentina al reclamo por la soberanía en las Islas del Atlántico Sur. En Washington, bajo la administración de Donald Trump lo plantearían como una opción dentro de un menú de represalias contra aliados que no acompañaron su estrategia militar en Irán. Londres, en cambio, lo leyó como una señal política y reaccionó en consecuencia. La respuesta fue inmediata: la soberanía “no está en discusión”, remarcaron desde el gobierno británico, con un mensaje dirigido tanto a la Casa Blanca como al resto de Europa. Es una filtración de la que se hizo eco la agencia Reuters, en la que se menciona que EE.UU. está dispuesto a expulsar a España de la OTAN, y a retirar el apoyo a la posición británica sobre las usurpadas Malvinas. En ese cruce, la Argentina parece como variable indirecta de una disputa mayor. No es un cambio de eje deliberado hacia Buenos Aires, sino un efecto colateral de tensiones entre potencias en el marco de la OTAN y del conflicto en Medio Oriente. El Gobierno de Javier Milei no dejó de celebrar que el reclamo argentino por las Islas, esté en los principales medios de todo el mundo. Tal es así que el Foreign Office se vio forzado a intervenir y enviar señales: “Las Islas Malvinas son británicas: la soberanía reside en el Reino Unido, y la autodeterminación reside en los isleños”, expresó Yvette Cooper, canciller de Gran Bretaña. “Nuestra postura sobre las Falkland no podría ser más clara, firme e inmutable. La soberanía pertenece al Reino Unido y la autodeterminación es fundamental”, remarcó la funcionaria británica. También, recordó la posición de los habitantes de las Islas: “Han votado en el pasado de forma abrumadora a favor de mantener su estatus de territorio británico de ultramar, y siempre hemos apoyado su derecho a la autodeterminación”. La respuesta argentina no demoró en llegar. “Ante las recientes declaraciones públicas de altos funcionarios del Gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte respecto de la soberanía sobre las Islas Malvinas, la Argentina reafirma sus derechos soberanos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwic el Sur y los espacios marítimos circundantes”, dijo el canciller Pablo Quirno. Y sostuvo que las islas están “ocupadas” desde 1833. En esa línea, aprovechó para reclamar por una mesa de diálogo: “Argentina manifiesta, una vez más, su disposición a reanudar las negociaciones bilaterales con el Reino Unido que permitan encontrar una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía y dar fin a la situación colonial especial y particular en las que están inmersas”. “LAS MALVINAS FUERON, SON Y SIEMPRE SERÁN ARGENTINAS. VLLC” reafirmó el Presidente luego del posteo del canciller en su propia red X. Para el Reino Unido, el episodio funcionó como una alarma. La reafirmación pública no solo buscó cerrar filas hacia adentro, sino también evitar cualquier ambigüedad internacional. El mensaje fue claro: no hay margen para reinterpretaciones ni para lecturas creativas de un eventual cambio estadounidense. Sin embargo, el solo hecho de que la discusión exista marca una novedad. Durante décadas, la posición de Estados Unidos fue previsible: apoyo político a Londres, incluso en momentos de tensión. El riesgo, para Milei, es quedar atrapado en su propio alineamiento. Si el giro de Washington se profundiza, deberá capitalizarlo sin romper el vínculo estratégico que él mismo construyó con la Casa Blanca. Si, en cambio, todo queda en un amague, el episodio pasará a engrosar la lista de falsas alarmas diplomáticas alrededor de Malvinas. Menciones: cpol1 cnot
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