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18/04/2026 La Capital (Santa Fe) - Nota - Opinión - Pag. 26

"Les gusta la pelusa como a nosotros"
Jorge Asís

Jorge Asís
Especial para LA CAPITAL
Periodista y escritor
“Si se resistía a cobrar la Manuela”. Lo confirma el indignado político con experiencia. Cadena de
a felicidad que se distribuía a los
selectivos integrantes del bloque.
(«La Manuela» porque se entregaba
“en mano”).
Otro hilarante aventurero se
presentaba para gobernar su provinciay fue de frente hacia Olivos
para mangar al presidente Néstor,
El Furia, que le dio “al toque medio
palo verde” con la advertencia:
“Que no se entere Cristina, ¿en
tendiste? (La Doctora carecía de
adicción al choreo).
Interpretación patológica del
“riesgo kuka”. Del kirchnerismo,
subproducto del peronismo. Con
secuencias residuales del “líder
de culto y fenómeno delictivo”.
El Furia mantuvo el compor-
tamiento inapelable para recrear
“La marroquinería política”. To-
marlo a Néstor sólo como “líder
de culto” era (aún es) un error
trascendente. Pero tomarlo sólo
como delincuente es otro error
que dificulta la comprensión del
fenómeno. El objeto de estudio
concentraba simultáneamente
ambas categorías.
La concepción recaudatoria de
poder equivale a “la chiquilinada
de monetizar la presidencia”,
durante el mileismo vigente. Mo-
netizarla a través de chiquilines
marginales como el propio Javier,
El Tertuliano. Los marginales hur-
gan sin vergüenza entre los fondos
de olla en procura de los productos
que retroalimentan los desgracia-
dos ciclos históricos.
Al contrario del Tertuliano,
que va por los sueldos, El Furia,
mientras la juntaba, conducía.
Consentía la prioritaria acumula-
ción. El derecho a la militancia
era caro. No lo movilizaba el enri-
quecimiento personal. Requería
contribuciones espirituales “pa-
ra la política”. Manoteaba donde
podía, hasta entre los subsidios
patrióticos que se multiplicaban.
Llegó un momento en que los
bolsos constituían montañas. Los
elitistas de la buena información
sospechaban que los bolsos partían
los viernes hacia Río Gallegos, des-
de la zona militar de Aeroparque.
Imposible probarlo.
Las diatribas
Entre 2003 y 2007, Argentina fue
la fiesta cotidiana en materia de
crecimiento y circulación. Se
imaginaban con 20 años de po-
der. Como se deliraba hasta ayer
con los 16 años de mileismo, pero
deberían sentirse conformes si
completan los primeros cuatro.
Porque la próxima disrupción
probablemente es la normalidad.
Buscar sucesor de pelo prolijo y
traje inapelablemente gris.
Con fervorosa inocencia, El Fu-
ria se creía impune. En cada obra
teatral de la Rosada anunciaba
proyectos. Ceremonias que con-
cluían con diatribas memorables,
condenatorias de la “corrupción
enemista que había entregado
el país”.
Tiempos de mayoritario silencio,
pero algunos prematuros críticos
de vanguardia se dedicaron a inda-
gar entre las características de los
proyectos. De pronto se descubrie-
ron que los pecadores furtivos del
menemismo habían sido compara-
tivamente filántropos del Ejército
de Salvación. Los operadores de
la metodología kirchnerista eran
maestros superiores.
“El mejor gobierno
de la historia” se
instala en la
plenitud de la
incertidumbre
Brotan las anécdotas dispa-
ratadas para celebrar durante
la relajación del asado con “los
compañeros”. Desfile de carac-
turas ingeniosas con El Furia
que derivaron en la tobillera hu-
millante que padece La Doctora,
mientras probablemente percibía
con amargura que “su lugar en el
mundo dejó de ser El Calafate”.
Es el bulín opaco de San José a mil
cien. Donde respirar con mi-
gajas de sol se convierte en una
reivindicación moral.
“Si Néstor viviera no estaría
preso”. La misoginia de la justi-
cia reproduce el encierro de La
Doctora que no era chorra y ni
aceptaba «La Manuela». Paga con
obstrucción de la libertad el error
de haber interpretado al “compa-
ñero de vida” como el “líder de
culto”. El estadista que “no dejó
las convicciones en la puerta de
la Casa de Gobierno”. (Prefirió
meter las convicciones adentro).
En “Churrasquitos hervidos,
billetes crocantes” se cuenta que
El Furia comprendió que se equi-
vocó al “no ir” por la reelección
en 2007 y ceder la presidencia
a La Doctora. Para cargarse de
rencores lógicos y pesares lúci-
tos, hasta confirmar que volvía
en 2011 a la presidencia que le
pertenecía. Para acomodar los
quilombos pendientes que a La
Doctora le resultaban ajenos.
Una lástima que Kirchner no
pudiera cumplir (como Perón)
con el objetivo del regreso. En
octubre de 2010 tuvo la “osada
impertinencia de morirse”. Por
su parte, El Tertuliano mantie-
ne un presente contradictorio.
Los marginales asoman como un
riesgo impreciso de tobillera. El
“mejor gobierno de la historia”
se instala en la plenitud de la in-
certidumbre. Esta vez la señora
Karina, La Guantanamera, tam-
poco le garantiza la protección
tradicional. El final está espanto-
samente abierto. ¿Ampliaremos?


Menciones: Jorge Asís, LA CAPITAL, Néstor, El Furia, Cristina, Javier, El Tertuliano, La Doctora, Karina, La Guantanamera, Perón, Kirchner


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