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05/04/2026 Página 12 - Nota - Economía - Pag. 14

La reforma impositiva "de prepo"
Raúl Dellatorre

Menos impuestos al comercio exterior y al patrimonio, menos fondos fiscales y el ajuste permanente
Cambia la estructura fiscal sin ley y sin oposición. La caída de la recaudación es funcional al recorte de políticas públicas. Ganadores y perdedores definidos de antemano.
Por Raúl Dellatorre
Los datos de la recaudación fiscal de marzo, que completan los del primer trimestre del año, dan cuenta de una transformación en la estructura de impuestos que revela una reforma fiscal que se está imponiendo de hecho.
¿En qué consiste? En un esquema impositivo más regresivo (pagan menos los que más tienen), favorable a los sectores más concentrados (baja de retenciones) y un Estado ausente, vía el ajuste permanente que impone la baja de ingresos tributarios traducido en desfinanciamiento de políticas públicas.
Sin necesidad de una ley que lo convalide, el gobierno avanza firme en una reforma fiscal impuesta en la práctica en favor de los bloques de poder que le dan sustento.
Tomando el primer trimestre en su conjunto, se recaudaron 52,2 billones de pesos. Un análisis comparativo que realiza el Instituto Argentina Grande (IAG) demuestra que, a valores reales, este año los ingresos fueron 4,2 billones inferiores a los del primer trimestre del año pasado, y 7,6 billones menores al promedio de recaudación del mismo trimestre de 2021/22/23 del gobierno de Alberto Fernández (dejando de lado el primer año fuertemente distorsionado por la pandemia).
"La recaudación del primer trimestre fue la más baja de los últimos 15 años", agrega como referencia el IAG.
¿En qué rubros se explica la caída? Principalmente en el brutal descenso de la recaudación por Derechos de Exportación (retenciones sobre los granos) y en Bienes Personales, es decir los patrimonios de los sectores económicamente más acomodados.
Un análisis del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (Ipypp) da como referencia que la incidencia de las retenciones en la recaudación total cayeron de representar el 8 por ciento hasta 2024 a sólo 2,6 por ciento este año. A su vez, el impuesto a los Bienes Personales pasó de recaudar el 2,2 por ciento de los ingresos fiscales anuales hasta 2022, a representar apenas un 0,3 por ciento en este primer trimestre. Es decir, se redujo a una séptima parte de lo que era.
No es descabellado reconocer, a partir de estos datos, dos grandes beneficiarios de este cambio de la estructura impositiva: las cadenas agroexportadoras y los titulares de grandes fortunas.
Por otra parte, en el actual esquema impositivo, los impuestos sobre el consumo y las contribuciones sobre el trabajo representan, en conjunto, nada menos que el 76 por ciento de la recaudación. Estos son el IVA impositivo (sin tomar el Aduanero, que se cobra a las importaciones), impuestos internos y a los combustibles, Ganancias impositivo más los aportes a la Seguridad Social.
A su vez, los impuestos al comercio exterior y a los grandes patrimonios representan menos del 20 por ciento. Claramente, se trata de un esquema regresivo en el que todos pagan impuestos al consumir o trabajar, y los muy pocos que tienen grandes fortunas se benefician de los negocios más rentables, pagan cada vez menos.
Los impuestos al comercio exterior y al patrimonio vienen cayendo, por una política deliberada del gobierno de bajarle las tasas de tributación. A este mismo objetivo aportan otros cambios -en este caso, sí, mediante una ley- que han beneficiado con el "perdón fiscal" a quienes coloquen fondos en la economía, cualquiera sea su destino, cuyo origen sea la evasión fiscal previa.
Todo estos privilegios le hacen perder recursos al gobierno, que no se compensan con aumentos en los impuestos al consumo y al trabajo, porque en recesión ambos caen. El remedio a los menores ingresos es mayor ajuste, más recorte de gastos y de áreas del Estado.
Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación, no sufre por la caída de la recaudación, seguramente. Al contrario, justifica con ello la aceleración de los recortes a las políticas públicas que significan menores recursos para hospitales, docentes, provincias e incluso personal de seguridad pública.
El ministro cumple su rol, el mandato que tiene dentro de la política en curso. La caída de la recaudación, también hace lo suyo. Con menor recaudación fiscal, habrá que seguir recortando gastos. En este sentido, la caída de los ingresos fiscales no es un fracaso para el gobierno, es parte central del cambio estructural al que apunta: una redistribución regresiva (más para los que más tienen) y la reducción a su mínima expresión del Estado.


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