Logo Ejes
29/03/2026 La Nación - Nota - Política - Pag. 36

Reclutando a una libertaria
Jorge Fernández Díaz

— Política ficción — Cualquier parecido con la realidad es culpa de la realidad

a dama de plata, como le decimos en clave, nos reúne en su suite del Hilton a pocos días de asumir plenamente la dirección de la agencia privada, nos explica con frialdad que desarrollará una gestión menos defensiva y nos pide que le presentemos lo antes posible una lista de potenciales candidatos: pretende reclutar a alguien dentro del bloque libertario que funcione como un topo y la mantenga informada. Es una idea audaz, marca el nuevo estilo de la compañía y sugiere contar con un mayor caudal de fondos para estas operaciones secretas. Desempolvamos nuestros archivos y preguntamos a nuestras fuentes durante quince días: hay en ese grupo mucha gente con historia y experiencia de "casta" y también mucho debutante sin méritos y con pasado risible o dudoso. Taylor lee los informes y parece vacilar entre dos o tres legisladores, pero Leandro Cálgaris la saca de toda duda: la señorita Elíptico —así la denominaremos internamente para no filtrar su identidad ni siquiera en los mails protegidos por los mejores cortafuegos del mundo— llegó al planeta libertario de la mano de un proveedor de materiales de construcción que se cansó de cantar la marcha peronista, que se cruzó a tiempo de vereda y que cotizó fuertemente en la campaña inicial de
mesías en ascenso: está casado por iglesia en su pueblo con una paisana, pero Elíptico funge como su amante fija en Buenos Aires, después de haber sido una simple escolta de lujo. El amor no conoce límites. "Suena bien, pero no es diputada de la Nación —le advierte nuestra socia—. Apenas una asistente o asesora. Una empleada".

El coronel le pide permiso para encender su pipa y la flamante directora se lo permite, pero con algo de fastidio. "Tiene acceso permanente a todo lo que se habla, porque es amiga y mano derecha en ese despacho fundamental —señala mientras le da tiradas cortas y rápidas a la boquilla—. En esa posición tiene más información que muchos "termos" que primero votan y después leen los proyectos". Taylor se extraña: "¿Termos?" Acuden, sin que me llamen: "Fanáticos ciegos y orgullosos de acatar cualquier orden que les imparta su amado líder, por más absurda que parezca". Cálgaris amplía: "Muchos diputados son aleatorios y están más en las redes o en los medios que en las comisiones. La señorita Elíptico, que no es ninguna lumbrera, tiene sin embargo más datos y acceso al nido que esos tarambanas. Sabe realmente lo que se cocina". La dama se acaricia el pelo blanco, con un rictus de escepticismo, y dice como para sí misma: "En Estados Unidos con ese simple antecedente prostibulario ya lo podríamos presionar, es raro que todavía no haya saltado todo". Cálgaris niega: "Es difícil de probar, porque nadaba en una zona gris: era una "acompañante de viajes" y también era una especie de modelo de segunda. Hay que cavar más hondo".

Ala directora no le termina de convencer, así que Cálgaris descarga toda su munición: "La están preparando para integrar las listas del año próximo. La mandaron a la escuelita. Tiene un buen presente, pero el futuro luce todavía mucho más promisorio. Estaríamos haciendo una buena inversión". Quiere saber
a
dama de plata qué demonios es la "escuelita". "Un curso caro e intensivo para ignorantes —dice Cálgaris entornando los ojos—. Les dan clases de historia reciente y de educación cívica, y les enseñan el uso del reglamento de la Cámara. Después aprenden oratoria y comunicación no verbal, y media training, y marketing político y militancia en redes sociales. Al final, les cambian hasta el look".

Jorge Fernández Díaz
LANACIÓN

Taylor viene de las guerras de Medio Oriente y de luchar contra el terrorismo islámico y, por lo tanto, se sorprende un poco con estas menudencias provincianas: "¿El look?".
Cálgaris menea la cabeza removiendo las cenizas calientes de la cazoleta: "Le bajan el
"La están preparando para
integrar las listas del año
próximo. La mandaron a
la escuelita. Tiene un buen
presente, pero el futuro
luce todavía mucho más
promisorio"
tono, para que sea menos estridente". Aho
ra la directora lo pisa: "Vulgar". El corone
l se sonríe: "Colores más neutros, accesorios
menos ostentosos, maquillaje más natural.
Parlamentaria europea, estadista".

Se quedan en silencio un buen rato, mientras
la jefa mira sin ver una foto de la can
didada. Al final suspira ruidosamente y la
arroja sobre la mesa como si fuera un naipe
de descarte. "Prueben", dice. Y probamos.
El coronel ya no frecuenta, después de tanto
tiempo de intensa relación, a los alcahuetes
y cafishios de la prostitución vip, pero
los activa con generosas transferencias y
comienza la búsqueda silenciosa. Elíptico
tiene cuarenta años y lo primero que surge
es su recuerdo como falsa "promotora" de
el ambiente automovilístico, con muchos
clientes en La Pampa, Rafaela y Entre Ríos.
Un piloto de Turismo Carretera la presentó
luego a un mediocre manager de pasarela, pero
la chica no era ni demasiado alta ni mu
original, ni tenía suficiente disciplina: apostó
sin suerte al asunto y sin abandonar el
oficio más viejo del mundo; apareció fugaz
mente en algunas revistas, novió con uno o
dos futbolistas de perfil bajo, pero no llegó
nunca a ser famosa. Nada parecía más ren
table que los books de los grandes hoteles y
los vínculos comerciales en círculos altos.
No habían quedado registros de esa activi
dad, incluso había pasado bajo el radar de
la DGI: le habría resultado difícil justificar
ante el fisco los ahorros, los relojes y joyas
que le regalaban y algún coche que le puso a
su nombre un fogoso cliente habitual.
Cuando Taylor ya comienza a impacientar
se, surge el asunto del DVD: parece que
Elíptico ha incursionado también en la
pornografía de la mano de un productor de
segunda de la ciudad de La Plata, pero la
elícula es de 2011 y ya no existe. Buscamos
al productor, que está retirado del circuito:
alquila ahora su estudio para programas
"periodísticos" de streaming. La conversa
ción es amenazante, y el tipo se da cuen
ta de que su salud peligra. Confiesa que el
contratista le pagó una fortuna para retirar
y recomprar a alto valor todas y cada una
de las copias y después destruirlas. Al año,
cuando verificó que había cumplido con su
palabra, le pagó otrasuma suculenta. Cálga
ris lee mi informe y lo visita: "En su lugar, yo
me habría guardado al menos una —le dice—.
Usted, como yo, es un hombre muy previ
sor". El veterano sabe que estamos armados
y tiene bajos umbrales de dolor, así que ad
mite que en una caja fuerte, en el altillo de su
casa de City Bell, almacena esa y otras doce
elículas de antiguas actrices que quisieron
borrar su pasado fílmico. Vemos la cinta y
la dama de plata se convence de apretar el
Acelerador. Editamos un recorte de cuatro
segundos y le enviamos un mensaje de vi
sualización única. Lo abre y se le borra, y a
continuación es citada en el despacho de un
abogado amigo. Llega a tiempo, con un ges
to de preocupación que le deforma la boca
siliconada y con muchas ínfulas: amenaza
con el poder del contratista y de sus camaradas parlamentarios. Cálgaris le explica, con
paciencia didáctica, que el amante tiene en
la provincia varias causas abiertas "están
cajoneadas, pero ese juez es vulnerable a
los servicios" —y por supuesto, una hermo
sa familia muy conservadora. Y que si esta
elícula girara en X o fuera parcialmente
publicada por un medio opositor, ella pasa
ría a ser un cadáver político y una apestada.
Patalea, llora. Taylor le alcanza un pañuelo
y le explica que no pretendemos hundirla.
Toma el mando de la reunión y demuestra
gran experiencia como reclutadora; el co
ronel apenas interviene para ajustar algún
detalle. El proceso no se resuelve tan rápida
mente. Nunca. Pero al cabo de idas y vueltas
discretas —no le revela nada ni siquiera a su
mante— acordamos una rutina. No habrá
comunicaciones directas: cada martes en
tregará un parte o un documento, o recibirá
instrucciones en un "buzón muerto", que
en este caso es un locker de un gimnasio
de Palermo Chico. La señorita llamativa y
voluptuosa llegará con su cartera de lujo
y sus calzas de marca, y hará una hora de
ejercicios con un personal trainer; luego se
quedará un rato sudando en el elíptico. Yo
rre por las tardes a hacer fierros, y retira
ré del armario el fruto de su trabajo. Esta
chica hará una gran carrera. Ha nacido una
estrella.


Menciones: Jorge Fernández Díaz, La Pampa, Rafaela, Entre Ríos, Turismo Carretera, DGI, La Plata, Palermo Chico, City Bell


#54306014   Modificada: 29/03/2026 05:41 Superficie artículo: 946.50 cm²
Cotización de la nota: $736.380
Audiencia: 95.000