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14/03/2026 Página 12 - Nota - Economía - Pag. 11

El regreso de una idea que falló en 2001
Mara Pedrazzoli

El aumento sostenido en los depósitos en dólares en el sistema financiero vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre una herramienta que Argentina dejó de lado tras la crisis de 2001: habilitar los créditos en moneda extranjera para empresas y personas cuyos ingresos están nominados en pesos. Desde 2002, ese tipo de financiamiento quedó restringido a compañías con capacidad genuina de generar divisas, precisamente para reducir el riesgo de incumplimiento ante eventuales saltos cambiarios. Se trata de un proyecto impulsado por los grandes bancos que operan en el país y que al Gobierno le facilitaría acumular reservas.
Reabrir esa posibilidad implicaría volver a tensionar uno de los puntos más sensibles del sistema financiero: el descalce de monedas entre activos y pasivos bancarios. Si los bancos prestan en dólares a deudores que cobran en pesos, cualquier devaluación puede multiplicar de inmediato el peso de las cuotas, elevar la mora y trasladar fragilidad al conjunto del sistema, reeditando un problema que en la historia económica argentina dejó consecuencias severas con el colapso de la convertibilidad.
Un informe reciente del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO) alerta sobre los riesgos de esta estrategia y sostiene que el Gobierno tiene interés en impulsarla, pues acarrea un incremento de las reservas en dólares: "La particularidad de estos préstamos es que, aunque se pactan nominalmente en dólares, el desembolso se realiza por el equivalente en pesos en la cuenta del deudor. Como los bancos deben financiar esos préstamos con sus tenencias en dólares, deben canjear esos dólares por pesos al Banco Central, al momento de acreditar los préstamos. Así, las reservas del Banco Central crecen cuando se expanden los créditos bancarios en dólares".
La dolarización del crédito implicaría asumir riesgos macrofinancieros poco recomendables, asegura el informe.
La presión por la falta de reservas
Hace pocos meses, especifica el reporte, el Ejecutivo relajó ciertas regulaciones sobre los préstamos en moneda extranjera: permitieron que los bancos den préstamos en dólares a sectores con ingresos en pesos, pero financiados solamente con divisas provenientes de colocaciones de obligaciones negociables (ON) por parte de los bancos. Es decir que los bancos debían ingresar al país los dólares que luego prestarían en lugar de comprarlos al Banco Central.
De hecho, la emisión de ON y los préstamos en dólares de gobiernos provinciales vienen siendo desde octubre pasado fuentes primordiales en la acumulación de reservas: "más de 8.000 millones de dólares emitieron las empresas energéticas y bancos en ON, junto con colocaciones de deuda provincial por alrededor de 2.000 millones", detalla CESO.
Desde la entidad observan que ese incremento del endeudamiento en moneda dura vía ON no reviste, en principio, riesgos sistémicos "ya que se trata de un acuerdo directo entre partes que en caso de incumplimiento no tiene canales de contagio relevantes hacia el resto del sistema. El riesgo sistémico del aumento del endeudamiento en dólares aparece cuando quienes se endeudan en esa moneda lo hacen a través de créditos bancarios, comprometiendo en caso de incumplimiento los fondos que cubren los depósitos de los ahorristas".
Paradójicamente, son los grandes bancos que operan en el país quienes pusieron a circular un proyecto para permitir usar los fondos de los depósitos en dólares no encajados en préstamos en dólares a empresas no exportadoras y familias. Según contabiliza el centro de estudios, los depósitos en dólares en el sistema bancario argentino alcanzan casi 40.000 millones al momento de redactarse el informe, y en forma de liquidez tienen 10.000 millones.
Pero los bancos podrían prestar una cantidad mucho mayor siguiendo la lógica del "multiplicador bancario": los ahorristas pueden comprar esos dólares a los bancos para volver a depositarlos en el sistema y así aumentar la capacidad crediticia sin respaldo real en reservas.
El espacio advierte que en un contexto donde el Banco Central no puede actuar plenamente como prestamista de última instancia porque es muy bajo el nivel actual de reservas, donde la morosidad de los créditos en pesos está en niveles récord y el tipo de cambio real se encuentra sumamente apreciado, sumado a la creciente incertidumbre internacional, la dolarización del crédito implicaría asumir riesgos macro-financieros poco recomendables.


Menciones: Ceco1 cfinanE


#52732121   Modificada: 14/03/2026 05:31 Superficie artículo: 987.61 cm²
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