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28/02/2026 La Nación - Nota - Economía - Pag. 33

El Señor Lengua Floja habla por unos cuantos
Francisco Olivera

Don Chatarrín, el de los Tubitos Caros. Don Gomita Alumínica. El Señor Lengua Floja. Los sobrenombres de Milei a Paolo Rocca, Javier Madanes Quintanilla y Roberto Méndez tuvieron ya un primer efecto inmediato: dejaron mudos a varios empresarios, que temen además por lo que el Presidente pueda llegar a decir mañana en la Asamblea Legislativa.
Nadie lo sabe, ni siquiera los propios ministros, que a veces se agarran la cabeza al escucharlo.
Santiago Caputo suele explicar en privado que toda estrategia de comunicación se trabaja siempre sobre las características del líder, sin intentar forzarlo a cambiar. Es decir, ex post: con lo que hay. Milei es en ese sentido indomable. Hasta su hermana, Karina, se ha sorprendido en alguna oportunidad. En círculos empresariales y diplomáticos, llaman últimamente la atención por las repercusiones en el exterior que, dicen, podrían tener algunos comentarios al oído del inversor. Imposible medirlo.
“Batalla cultural”, la llama el Presidente, y con ese concepto encabezó esta semana el tuit con que fustigaba a los tres empresarios. Le servirá sin dudas para lo que viene, un cambio de régimen económico no exento de despidos. ¿Habrá otros casos como el de Fate? Es muy probable. Lo dieron a entender los integrantes del Grupo de los Seis que se reunieron el martes con Manuel Adorni y lo repitió al salir Mario Grinman, presidente de la Cámara de Comercio, en una versión más cruda: “Es duro reconocerlo: algunos vamos a quedarnos en el camino, pero ese es el precio que hay que pagar para que nuestros nietos, nuestros hijos, tengan una Argentina normal”.
Nada muy distinto de otros procesos de apertura. Y exactamente lo que planteó Méndez, el “Señor Lengua Floja”, dueño de Gomerías Neumen: cuando el riesgo país es 3000 o la inflación de tres dígitos, una ganancia no debe bajar del 60 o del 70% para que resulte atractiva. “Estábamos robando porque teníamos un mercado que no era real”, le dijo al periodista Maximiliano Montenegro y desencadenó así la reacción presidencial. “Principio de revelación”.
Méndez es un emprendedor como tantos otros. Trabajó diez años como empleado de una gomería hasta convertirse en propietario del negocio en un país cuyas reglas las ponen los gobiernos. “Contra los Estados, solo con tanques y aviones”, solía decir el español José María Hidalgo, presidente de Edesur, en la época del kirchnerismo. Eran tiempos de populismo al revés: un usuario de Resistencia, Chaco, paga una factura de electricidad cinco veces mayor a la de otro de Barrio Parque o Recoleta. ¿Por el egoísmo del usuario porteño? No, por la política energética de Néstor y Cristina Kirchner. En enero de 2012, obligado por los problemas de caja, Julio De Vido abrió un registro de “renuncia voluntaria” a los subsidios de electricidad, gas y agua y fue un fracaso: se adhirieron 22.000 usuarios, menos incluso que los 35.000 funcionarios que entonces tenía el Poder Ejecutivo. “No es por la benevolencia del panadero...”, citarían los libertarios.
Instalar reglas de competencia es más arduo que quitar sub- sidios. Hay incluso funcionarios de este gobierno que razonan con lógica corporativa, como en acto reflejo. Antes de ungir como ganador en la licitación de tubos para Vaca Muerta al grupo indio Welspun y dejar afuera a Tenaris, referentes del consorcio Southern Energy, que integran Pampa Energía (Marcelo Mindlin), YPF y Pan American Energy (Bulgheroni), sondearon dentro del Gobierno cómo caería semejante novedad. “Adelante”, fue la respuesta, y así lo hicieron. Se empezaba a gestar un conflicto. ¿Ya estaba al tanto Diego Santilli cuando, a principios de diciembre, ni siquiera contestó la convocatoria al seminario Propyme, que Techint organiza todos los años? La invitada fue finalmente Patricia Bullrich.
Hay que entender aquella adjudicación a Welspun en un contexto no solo determinado por abaratar precios. Influyó la reconfiguración del modelo que plantea Milei, desde ya, pero también cuestiones sectoriales y desconfianzas personales mutuas. Rocca y Milei nunca estuvieron a solas cara a cara y hay quienes escucharon en estos dos años al Presidente muy molesto ante cada reclamo del empresario sobre la necesidad de resguardar el tejido industrial. Más de un amigo le aconsejó también a Rocca bajar el perfil.
Es, por ejemplo, lo que hizo Claudio Belocq en abril de 2024, durante el primer enfrentamiento del Gobierno con las prepagas.
¿Lo hará Rocca? Difícil saberlo. Lo constatable hasta ahora es la distancia que el líder siderúrgico parece haber tomado con el Gobierno. Tenaris no tiene previsto enviar la semana próxima a nadie para acompañar al Presidente al Argentina Week, Nueva York, un encuentro del que participarán unos 30 CEO argentinos.
Si la pretensión es desandar el conflicto, serán necesarios esfuerzos de ambos lados. Y olvidar la licitación de diciembre, donde confluyeron además fricciones propias de la industria. El voto decisivo para desechar la segunda propuesta de Tenaris, por ejemplo, fue el de Pan American Energy, de los Bulgheroni, que tiene el 30% de ese proyecto de gas natural licuado. Un virtual competidor, si se considera que el holding de Rocca controla también una petrolera, Tecpetrol. Hace tiempo que Pan American Energy, golpeada durante varios años por la caída en la producción de Cerro Dragón, apunta al liderazgo con este proyecto de gas. Y avales no le faltan: pocos en el establishment tienen tanta llegada a Karina Milei como Bettina Bulgheroni.
Los petroleros hacen también lucubraciones de psicología. La más punzante: que quien preside YPF, otro integrante del consorcio, es nada menos que Horacio Marín, un ex-Techint. Marín tuvo un rol muy destacado en el desarrollo de El Fortín, yacimiento del grupo siderúrgico en Vaca Muerta, pero nunca llegó a CEO en su antigua compañía. Es cierto que votó, con Mindlin, y a diferencia de los Bulgheroni, a favor de darle a Tenaris la posibilidad de igualar la oferta del grupo indio. Pero, consumado el rechazo del resto, ¿lo vivió como una revancha? Habría que estar en el inconsciente de cada ejecutivo.
Esta semana, cuando les dijo a los periodistas Ramón Indart y Cecilia Boufflet que su pretensión era evitar futuros conflictos era en adelante hacer públicas estas licitaciones, Marín lo hizo con impaciencia y un dejo de ironía: dijo que impulsaría esa modificación para que todo fuera más claro y sin idas y venidas. “Para evitar el '¿Que corregí..., que te mando... que te dije..., que... ¡No! ¡Tac, listo!'”.
Techint es el grupo industrial más poderoso que tiene la Argentina. Líder en muchos proyectos del mundo, deberá convivir con Milei. Los próximos meses serán un buen test para saber si decidió hacerlo o si, al contrario, pondrá la energía en otro lado u otros destinos de inversión. Le servirá también al Presidente enterarse si logró imponer un modelo o apenas un sobrenombre.


Menciones: Milei, Paolo Rocca, Javier Madanes Quintanilla, Roberto Méndez, Santiago Caputo, Karina, Manuel Adorni, Mario Grinman, Gomerías Neumen, Maximiliano Montenegro, José María Hidalgo, Edesur, Julio De Vido, Poder Ejecutivo, Welspun, Tenaris, Southern Energy, Pampa Energía, Marcelo Mindlin, YPF, Pan American Energy, Bulgheroni, Patricia Bullrich, Claudio Belocopitt, Horacio Marín, Techint, Ramón Indart, Cecilia Boufflet, Diego Santilli, Propyme


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