28/02/2026 La Nación - Nota - Información General - Pag. 28
Darío Lopérfido. Audaz gestor cultural y polemista, se declaró un rebelde Laura Ventura 1964-2026 Darío Lopérfido. Audaz gestor cultural y polemista, se declaró un rebelde Se desempeñó como ministro, dirigió centros culturales e innovó al frente de faros como el Teatro Colón; retirado de la vida política a los 61 años, tenía ELA, pero su actividad intelectual no cesó hasta ayer. Texto Laura Ventura Para LA NACION HERNÁN ZENTENO MADRID Se consideraba a sí mismo un rebelde, un hombre que nadaba contra la corriente. Así lo expresaba en la última entrevista que brindó a LA NACION en diciembre último. Darío Lopérfido murió ayer a los 61 años en la capital española, donde residía con su esposa y su hijo de seis años. En julio de 2024, el exsecretario de Cultura de la Nación y de la ciudad de Buenos Aires, además de exdirector del Teatro Colón, había sido diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad degenerativa neuromuscular. Su actividad intelectual no cesó jamás. Estaba retirado de la vida política desde su llegada a Madrid en 2020: “No extraño nada de la política. Prefiero escribir y analizar. La política en la Argentina es bastante mediocre y no extraño para nada esa mediocridad”, decía hace unos meses. Siempre próximo a la gestión cultural, Lopérfido ocupaba desde hacía seis años la Cátedra Vargas Llosa: “Conocer, conversar y trabajar con Mario fue una de las cosas más importantes de mi vida”, aseguraba. Esta ocupación lo llenaba de orgullo y había acompañado en 2023 al premio Nobel de Literatura a París cuando ingresó en la Academia de las Letras Francesas. Lopérfido tenía actualmente una columna en el programa de radio de Cristina Pérez y había presentado en 2025 un ciclo de entrevistas inspirado en una obra de Camus, El hombre rebelde (1951), epíteto que siempre lo sintió como propio. En su primer programa, el 31 de julio de 2025, entrevistó a Martín Caparrós, quien padece su misma enfermedad. También invitó al Premio Cervantes Sergio Ramírez, al líder venezolano Leopoldo López, al disidente cubano Yunior García, a la política española Cayetana Álvarez de Toledo, que lo despidió como a “un hombre libre, que echaremos tanto de menos”. Con una intensa carrera ligada a la cultura, trabajó como periodista en revistas culturales, en la FM Rock & Pop y en Radio La Red. Fue subsecretario de Extensión Cultural de la Universidad de Buenos Aires y dirigió el Centro Cultural Ricardo Rojas entre 1992 y 1999, primer mojón de un largo derrotero en la gestión pública. Había estudiado derecho algunos años, carrera que no culminó. Ocupó el cargo de secretario de Cultura y Medios porteño entre 1997 y 1999, durante los años de gestión de Fernando de la Rúa como jefe de gobierno. Integró el denominado Grupo Sushi, usina intelectual de De la Rúa, a quien acompañó cuando asumió como primer mandatario de la mano de la Alianza en la Secretaría de Cultura y Medios de Comunicación, con rango de ministro. En aquel grupo se encontraba Antonio de la Rúa, a quien Lopérfido consideraba su “hermano de la vida”. Le decía a Pablo Sirvén en el programa Hablemos de otra cosa, en la pantalla de LA NACION en 2018: “Cuando asumí con De la Rúa en la ciudad, era muy joven, e hice un congresito con referentes de la cultura. Invité al ministro de Cultura de [Francois] Mitterrand, Jack Lang, y le dije en un bar de San Telmo: “¿Cómo hiciste para hacer la nueva pirámide del Louvre?”. Y me respondió: “No te creas nunca que lo que sucede en la gestión cultural lo hacés vos. Se necesita que haya gente en la arena política que entienda que eso es estratégico”. Y tenía razón”. En 2015, fue designado director general y artístico de Teatro Colón por Mauricio Macri, jefe de gobierno de la ciudad. Le representaba un sueño hecho realidad: “Desde que empecé a escuchar conciertos y ver ópera, a los 18 años, mi cabeza está aquí, en el armado de temporadas, la elección de cantantes, directores y obras; el reclamo por más ensayos, el deseo de captar y entender todas las reacciones del público, la necesidad de movilizar una institución como esta, para que no se parezca a una estatua” decía a LA NACION cuando asumió. “En ese equilibrio entre tradición y actualización se inscribe su legado en la principal sala lírica argentina”, aseguraba ayer el comunicado del gran coliseo argentino. La innovación y cierto riesgo en la programación también le valieron críticas. En simultáneo, se desempeñó como presidente de Ópera Latinoamérica (OLA). Ese mismo año, en diciembre, Horacio Rodríguez Larreta, al frente del gobierno porteño, lo convocó como ministro de Cultura, cargo que desempeñó en simultáneo hasta julio de 2016. Polemista nato, Lopérfido protagonizó un encendido debate con el escritor Martín Kohan cuando aseguró que los desaparecidos de la última dictadura militar no eran 30.000, sino 9000 (ver aparte). Esa polémica lo costaría el cargo. Entre sus logros, impulsó la creación del ciclo Buenos Aires No Duerme, el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (Bafici) y el Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA). “Se cumplen veinticinco años del Bafici. Los siento, queridos progres, pero el secretario de Cultura era yo”, decía, sarcástico, en 2018. Ayer, la ministra de Cultura Gabriela Ricardes se refirió a ese carácter audaz, cuando ante la noticia declaró que sentía una “pena enorme por la partida de un hombre valiente, culto, generoso, que dejó una huella profunda en nuestra cultura porteña. Siempre innovador y a la vanguardia, fue un gestor cultural como pocos”. Cosmopolita, vivió en los 90 en Nueva York y en 2017 se mudó a Berlín, donde se desempeñó brevemente como ministro plenipotenciario ante la Unión Europea y como representante especial para la cultura de la embajada argentina. Liberal en lo político, publicó su ensayo La decadencia del relato K (2021, Galerna) y junto con Alejandro Félix Capato Derechos culturales en el Mercosur y de Legislación cultural en la ciudad de Buenos Aires (2001). Lopérfido estuvo en pareja con la guitarrista María Gabriela Epumer, una de las cuerdas destacadas de Charly García. En 2014 se casó con la actriz Esmeralda Mitre, unión que se extendió hasta 2018. Al año siguiente, en mayo, nació su hijo Theo, fruto de su relación con Vinnie Blache Spencer, profesora de Literatura Inglesa. “Pienso en el día a día. Me apoyo en mi familia y mis amigos, en especial Antonio de la Rúa. Sigo siendo feliz porque estoy enamorado de mi mujer y tengo un hijo que me alegra todos los días. Confío en los avances tecnológicos. Uso mucho la IA y guardé mi voz para el futuro”, confiaba. De vuelta a Camus, su autor de cabecera escribió en El extranjero: “Pero estaba seguro de mí, seguro de todo, más seguro que él, seguro de mi vida y de esta muerte que iba a llegar. Sí, no tenía más que esto”. Lopérfido retomaba estas líneas y decía a LA NACION: “Ante la enfermedad aparecen todas las sensaciones mezcladas. La furia, la tristeza, la alegría. La resignación a morirme existe, pero me parece normal. Es el sinsentido de la vida”. Trabajó hasta los últimos días, rodeado de libros y la música clásica que tanto amaba. Menciones: notita
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