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16/01/2026 Clarin.com - Nota

Frank Gehry, un audaz creador de edificios que cambiaron ciudades
Paula Baldo

Gehry reacciona en la conferencia de prensa por el Premio Príncipe de Asturias (2014). Foto EFE José Luis Cereijido.
Recientemente, el mundo de la arquitectura despidió a Frank Gehry , uno de los creadores más influyentes y revolucionarios de los siglos XX y XXI. Falleció el 5 de diciembre de 2025, a los 96 años, y la noticia se propagó rápidamente por los principales portales. Gehry fue el arquitecto estrella detrás de uno de los museos modernos más icónicos y fotografiados del planeta.
Considerado el máximo exponente del deconstructivismo , Gehry concebía los edificios como auténticas obras de arte, dotadas de formas dinámicas y materiales poco convencionales. Su legado trasciende la arquitectura misma: dejó construcciones icónicas —y, por ello, a veces controvertidas entre sus colegas— que transformaron espacios en fuentes de inspiración. Más allá de acuñar el célebre “efecto Bilbao”, desarrolló una visión que redefinió para siempre la relación entre arte, ciudad y cultura.
Nacido en Toronto (Canadá) bajo el nombre Frank Owen Goldberg, emigró con su familia a Los Ángeles (Estados Unidos) en 1947, donde se formó en la Universidad del Sur de California y más tarde estudió urbanismo en Harvard. En 1954 adoptó el apellido Gehry y comenzó una carrera que lo llevaría a redefinir la arquitectura contemporánea.
El croquis del museo que transformó a Bilbao.
El paso decisivo que impulsó su carrera llegó en 1978 con la Casa en Santa Mónica , en Los Ángeles, donde vivió durante 40 años junto a su familia y consolidó su posición en la vanguardia norteamericana.
Su propuesta consistió en “envolver” una vivienda tipo bungalow preexistente con materiales económicos —como chapa, madera contrachapada y malla metálica— para generar una volumetría deconstructivista radicalmente distinta de la original.
La vivienda propia de Gehry en un barrio suburbano de Los Angeles en su momento generó rispideces con sus vecinos.
En los años siguientes, Gehry diseñó varias viviendas cuyas composiciones rústicas evocaban estructuras en proceso de construcción . En 1982, el maestro de la arquitectura Philip Johnson describió la experiencia de habitar una de ellas en un artículo para The New York Times Magazine: “No es belleza ni fealdad, sino una inquietante especie de satisfacción que no se encuentra en los espacios de nadie más”.
Fundación Louis Vuitton en París. Un edificio de vidrio inspirado en el Grand Palais. Foto: AP Photo/Jacques Brinon.
Gehry planteó su punto de vista en otra entrevista para el mismo medio. “ Me estaba rebelando contra todo ”, dijo en 2012, al explicar su rechazo hacia los movimientos arquitectónicos dominantes de la época, ejemplificados por la Casa Farnsworth.
Sobre el icónico pabellón modernista de acero y vidrio diseñado por Mies van der Rohe, agregó: “No podría vivir en una casa así. Tendría que llegar a casa, ordenar mi ropa. Me parecía pretenciosa y afectada. Simplemente no sentía que encajara en la vida”.
Museo de Diseño Vitra (1989), en Weil am Rhein, Alemania.
Más adelante, amplió su repertorio con diseños cada vez más escultóricos, como las formas retorcidas de revoque blanco del Museo de Diseño Vitra (1989), en Weil am Rhein, Alemania.
Este proyecto, el primero que Gehry completó en Europa, marcó un punto de inflexión creativo : un museo y almacén para Vitra compuesto por volúmenes ondulantes, donde el exterior escultórico respondía a funciones específicas en el interior.
La obra se erigió como exponente del Deconstructivismo, un movimiento emergente que explotaba líneas y volúmenes generados con asistencia digital, adaptados a un universo cada vez más orientado a la imagen.
Con la Casa Danzante en Praga , finalizada en 1996, Gehry comenzó a cruzar las bambalinas arquitectónicas para preparar el caldo de cultivo que desembocaría en Bilbao.
Ginger y Fred, la Casa Danzante en Praga, finalizada en 1996.
Situado sobre la ribera del río Moldava, el edificio se destaca entre la arquitectura tradicional de la ciudad por su diseño singular, que evoca a una pareja de bailarines: Fred Astaire y Ginger Rogers, célebres por sus movimientos elegantes y fluidos. La torre de cristal , “Ginger”, con sus líneas suaves y curvas, contrasta marcadamente con las aristas del cuerpo de hormigón que representa a “Fred”.
Efecto Bilbao
En 1989, Gehry recibió el Premio Pritzker , quizá el más importante de los muchos que llegarían después (Praemium Imperiale, 1992; Medalla de Oro del AIA, 1999; Premio Príncipe de Asturias de las Artes, 2014, entre otros). El jurado destacó que su obra era “a veces controvertida, pero siempre sorprendente”, fruto de un arquitecto “siempre abierto a la experimentación”.
En 1989, Gehry recibió el Premio Pritzker. Por entonces, comenzaba a delinear el Museo Guggenheim Bilbao.
Por entonces, comenzaba a delinear el Museo Guggenheim Bilbao (1991-1997), el proyecto que llevaría su estilo audaz y provocador a los ojos del mundo.
Para algunos, su trabajo es más escultura que arquitectura ; para otros, el símbolo de una cultura global que convirtió la arquitectura en una marca, reduciendo su autoría a la etiqueta de “arquitecto estrella”.
Sin embargo, la fuerza emocional de su trabajo podía resultar inspiradora, como si la arquitectura hubiera recuperado una parte de sí misma perdida tras varias décadas de funcionalismo aburrido y clichés posmodernos.
De hecho, en 1961 se trasladó a París, donde trabajó en el estudio de André Remondet. Fue en Francia donde estudió las obras de Le Corbusier y otros arquitectos europeos que influyeron decisivamente en sus primeros proyectos.
Para algunos, su trabajo es más escultura que arquitectura.
Sin embargo, la atención de la crítica solía enfocarse en los deslumbrantes exteriores de sus edificios, lo que podía ocultar las verdaderas intenciones del autor: crear una arquitectura impactante, capaz de reflejar el caos y la vitalidad de la vida humana.
Sin dudas, el Guggenheim Bilbao transformó aquella ciudad industrial del norte de España. Para entonces, Bilbao ya atravesaba un proceso de renovación urbana cuando el museo, con su piel metálica , aterrizó en la ribera del Nervión y cambió las reglas del juego. Convirtió a la antigua ciudad fabril en una alternativa a las grandes capitales europeas para el turismo cultural y arquitectónico de alto nivel.
"El museo realmente se diseñó de adentro hacia afuera", expresó Juan Ignacio Vidarte, ex Director General del Museo Guggenheim Bilbao.
Este proyecto le brindó a Gehry una oportunidad única para poner a prueba los métodos y conceptos que había desarrollado durante décadas. Philip Johnson llegó a comparar el resultado con nada menos que la catedral de Chartres: “Puede que no dure 800 años, pero es el edificio que definirá para siempre a Gehry y a la arquitectura en el cambio de siglo”, afirmó.
Juan Ignacio Vidarte, ex Director General del Museo Guggenheim Bilbao se manifestó a raíz del fallecimiento del arquitecto y destacó su trabajo.
“La gente mira el edificio y piensa ‘ es solo un capricho ’, como una forma llamativa totalmente carente de funcionalidad. Nada más lejos de la realidad. Es cierto que Frank tenía una visión muy clara en mente para el aspecto formal y su conexión con la ciudad y las colinas. Pero el museo realmente se diseñó de adentro hacia afuera: cómo las obras de arte circulan por el museo, cómo llegan al espacio de almacenamiento, al montacargas, cómo se trasladan a las galerías”, manifestó.
Y agregó que “ la magia sigue intacta ” en relación a que el edificio “no ha dado ningún tipo de sorpresas desagradables, el titanio no reacciona y está allí tal como hace 30 años”.
El crítico de arquitectura y autor de una biografía de Gehry, Paul Goldberger, analizó esta suerte de revolución de la arquitectura moderna a partir de formas escultóricas y fluidas.
Walt Disney Concert Hall (AP photo_Damian Dovarganes)
Destaca cómo Gehry fue pionero en sacar provecho de las herramientas digitales . Utilizó un software originalmente creado para la industria aeroespacial (CATIA) para diseñar formas curvas imposibles de modelar hasta entonces, lo que permitió controlar costos y construir estructuras extremadamente complejas.
Gracias a esta tecnología, pudo materializar obras emblemáticas como el Guggenheim Bilbao, el Walt Disney Concert Hall en Los Ángeles (2003), las bodegas Marqués de Riscal en Álava (2006) y la Fundación Louis Vuitton en París (2014).
Walt Disney Concert Hall in downtown Los Angeles. AP Photo/Nick Ut
Según Goldberger, Gehry podía ser muy susceptible pero también muy generoso. “Su carrera representa una de las muy pocas ocasiones en toda la arquitectura estadounidense, y definitivamente en nuestra vida, en las que una arquitectura seria y vanguardista , con interés histórico y académico, también despertó un enorme interés público. Esas líneas no suelen cruzarse mucho en la arquitectura, ni realmente en ningún otro ámbito en cierto sentido”, escribió.
Más allá de la arquitectura
Fiel a su espíritu innovador , Gehry exploró materiales atípicos también en el diseño industrial. Entre 1969 y 1982 creó dos líneas de mobiliario en cartón: Easy Edges y Experimental Edges.
A mediados de los años ochenta, desarrolló sus célebres Fish Lamps (Lámparas Pez), elaboradas en colorcore, un laminado plástico traslúcido que se convirtió en una fuente clave de inspiración para sus futuras esculturas y edificios.
El Experience Music Project, como una guitarra desarmada (2000, Seattle). Foto AP
A comienzos de los años noventa, Gehry diseñó su colección de mobiliario Bent Wood, inspirada en la técnica tradicional de entrelazar tiras, similar al método utilizado para tejer cestas.
El Experience Music Project, como una guitarra desarmada (2000, Seattle). Foto
Corbis Sygma/Hamilton Karie.
Su trabajo ha sido objeto de numerosos estudios monográficos, incluido el documental Sketches of Frank Gehry del cineasta Sydney Pollack, presentado en 2006. Incluso llegó a ser caricaturizado en la serie animada Los Simpson .
En ese episodio, la historia comienza cuando la familia amarilla escucha que los residentes de Springfield “no tenían cultura”. Marge enfurece y escribe una carta a Frank Gehry , quien, al recibirla, la arruga y esa forma se convierte en el diseño del nuevo centro cultural.
La escultura del Pez Dorado en el Puerto Olímpico de Barcelona fue hecha por Gehry para los Juegos Olímpicos de 1992.
Gehry ya era uno de los arquitectos más prestigiosos y galardonados del mundo cuando recibió el encargo del Guggenheim Bilbao, pero fue este edificio el que lo convirtió en una celebridad mediática y transformó la arquitectura en el nuevo objeto de deseo de los políticos para revitalizar sus ciudades, no solo urbanísticamente, sino también económicamente.
El museo cambió el rumbo de Bilbao y de la propia Fundación Guggenheim, que comenzó a ser reclamada por otras ciudades ansiosas de replicar el “efecto Bilbao” con una sucursal museística. De hecho, actualmente Gehry trabajaba en la construcción de una nueva sede de la Fundación Guggenheim en Abu Dabi, junto al Louvre diseñado por Jean Nouve l.


#44329736   Modificada: 16/01/2026 20:33 Cotización de la nota: $2.170.963
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