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25/11/2025 Clarin.com - Nota

Argentina y EE.UU., un extraño matrimonio
Loris Zanatta Historiador, profesor de la Universidad de Bolonia, Italia
La alianza con Washington suscita tanta ilusión como temor. El peligro, con Milei, es siempre el mismo: que haga lo correcto de forma incorrecta, obstaculizando el camino para hacerlo bien.

Daniel Roldán
Celebrada la boda, Washington y Buenos Aires están de luna de miel. No nos detengamos en nimiedades, preguntándonos si se trata de un matrimonio por amor o por interés, quizá reparador: las bodas son una fiesta y en las fiestas se celebra. Tiene razón quien silencia las críticas de los envidiosos: entre los contrayentes no hay un ganador y un perdedor, ambos ganan.
Es lo que todos esperamos que suceda y que los buenos analistas llaman win win : el antiamericanismo ideológico, la autarquía económica y el tercermundismo de pacotilla han hecho más daño que el granizo. Pasar página es un deber.
Al volver de la boda, sin embargo, ¿quién no ha cedido nunca a la tentación de comentar el vestido de la novia, de opinar sobre los amigos del novio, sobre las familias de ambos, si los ven felices o si ya imaginan nubes en el horizonte? ¡Qué prepotente es el marido! ¡Qué sumisa es la mujer! O al revés, como prefieran. No está bien, ¡pero es tan humano! Este matrimonio como todos los demás se presta a chusmeríos, esperanzas, temores.
El primer temor es el más común: ¿no será una simple calentura? ¡Se conocen apenas! Esperemos que no, pero la pregunta es inevitable: la relación de Argentina con Estados Unidos tiene algo de esquizofrénico, suele pasar del odio más desenfrenado al amor más incondicional.
Se explica: para el campo nacional-popular son el «enemigo eterno», los herederos de la Ilustración protestante que, de la mano del liberalismo y el capitalismo, amenazan la cultura del pueblo y la soberanía de la nación; para el campo liberal son lo contrario: el paraíso de los valores políticos y económicos que querría implantar, pero hasta ahora con escaso éxito.
El odio y el amor por Washington, en definitiva, reflejan la fractura que divide a Argentina, la famosa grieta. De ello surge una relación inmadura y caprichosa, impredecible y circunstancial, cambiante de un gobierno a otro: no augura una relación estable y duradera.
El segundo temor se refiere a los prometidos. Más que un matrimonio entre países, parece ser un pacto entre caudillos, un abrazo entre egos y mesianismos. No significa que no pueda funcionar, cada pareja tiene su química, pero no es lo mismo: los países permanecen, los segundos van y vienen.
Algunos dirán: está Trump, se hace con él. Pero el hecho es que se hace precisamente porque él está ahí, el cemento del acuerdo es la afinidad ideológica. Basar las alianzas internacionales en preferencias ideológicas es peligroso, lanzarse a peso muerto en los brazos del nuevo amor es atrevido, un poco como apostar todas las fichas a un solo número: puede que salga una vez, pero es difícil que salga varias veces seguidas.
Trump hace hoy con el enorme poder de que dispone lo que Perón, Chávez y muchos otros creyeron poder hacer con su poder transitorio: lo utiliza para premiar a los amigos y castigar a los enemigos, es generoso con unos e impiadoso con los otros, cabalga el tigre del unilateralismo más desenfrenado.
Cosas como esta no suelen acabar bien: los castigados de hoy serán los primeros en vengarse mañana, el fin del líder se llevará puestos a todos sus clientes. Por eso es preferible el multilateralismo, menos espectacular pero más sabio, más sólido y menos aleatorio.
Pero la apuesta, todos lo sabemos, es el desarrollo, la prosperidad. La oportunidad es única y no hay que perderla: abandonado hace ochenta años, el tren occidental ofrece una segunda chance.
Ahora o nunca: «desarrollo por invitación», leo aquí y allá, versión edulcorada, adaptada a la sensibilidad nacionalista de los argentinos, del más famoso «imperio por invitación», la tesis de un famoso libro sobre la invitación europea a los estadounidenses después de la Segunda Guerra Mundial. ¿Acaso no trajo desarrollo? ¿No creó riqueza? Ojalá. Entiendo el optimismo de la voluntad, pero me temo que lo que llamamos «desarrollo» dependa de un conjunto de factores más complejo que un acuerdo comercial y la promesa de inversiones.
Sospecho que también dependa de factores jurídicos e institucionales, políticos y culturales a los que nadie presta atención. Por eso el paralelismo histórico suena tirado de los pelos: junto con el desarrollo, el «imperio» estadounidense en Europa impulsó el multilateralismo y la integración regional, la democracia y el Estado de derecho, el atlantismo y la idea de occidente liberal. Todas cosas a las que Trump y Milei son indiferentes, para decir lo menos.
En resumen, este matrimonio suscita tanta ilusión como temor. El peligro, con Milei, es siempre el mismo: que haga lo correcto de forma incorrecta, obstaculizando el camino para hacerlo bien.
¿Por qué tanta opacidad? ¿Por qué no contarlo todo? Ya le pasó a Carlos Menem, su padre putativo: hizo las reformas necesarias pisoteando las instituciones, estableció alianzas internacionales sin prudencia ni transparencia, construyó sobre arena una «democracia delegativa»: el viento y el kirchnerismo se llevaron todo. De haber sembrado mejor, hoy no habría que volver a empezar de cero.
Lo que, sin embargo, quizás más revele el extraño matrimonio, sea otra cosa, una conmoción histórica a la que, absorbidos por el día tras día, no prestamos la debida atención. Estamos acostumbrados, basándonos en la herencia hispana o francesa, a que la difusión del libre mercado favorece la autonomía individual y por tanto la secularización. Pero en América Latina estamos asistiendo cada vez más a una transición del liberalismo escéptico y secular de matriz europea al religioso y mesianista de origen norteamericano.
Lo que nos cuenta ese matrimonio podría ser esto: la progresiva des-europeización y norteamericanización de Argentina. El mejor indicio es la revolución religiosa que la sacude, un cambio epocal. Si se se casaron por la Iglesia, no era un templo católico.


#40458903   Modificada: 25/11/2025 18:47 Cotización de la nota: $2.118.013
Audiencia: 1.022.580



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