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25/11/2025 Clarin.com - Nota
La escuela en Game Over Alberto Taquini (h) El desafío es trascender la educación formal tal como la conocimos y potenciar los aprendizajes que ya emergen fuera de la escuela, impulsados por tecnologías accesibles y por la inteligencia artificial. Daniel Roldán Durante más de un siglo, la escuela organizó el conocimiento y certificó competencias. Ese modelo, pensado para el mundo industrial, funcionó cuando el cambio era lento y la información escasa. Pero hoy, en plena era digital, ese esquema está agotado: el sistema educativo está en Game Over. Y no solo por la velocidad tecnológica, sino por la sobrecarga de demandas que lo desvían de su misión. A la escuela se le pide compensar desigualdades estructurales, contener problemas sociales y emocionales, gestionar convivencias complejas y sostener aprendizajes profundos, todo al mismo tiempo. Está sobreexigida y, en consecuencia, pierde eficacia en los aspectos más elementales de su tarea. La desconexión con el mundo real se vuelve especialmente dolorosa en un punto crítico: la escuela ya no prepara para el futuro laboral. Forma para un mercado que ya no existe, transmite contenidos que caducan rápidamente y evalúa capacidades que poco dicen sobre la empleabilidad contemporánea. Mientras las economías buscan creatividad, pensamiento computacional, autonomía, adaptabilidad y habilidades digitales, la educación obliga a los estudiantes a transitar estructuras rígidas, homogéneas y desconectadas de esas demandas. El resultado es una brecha creciente entre lo que les obligamos a aprender a los jóvenes y lo que necesitarán para vivir y trabajar. A esto se suma que la política educativa continúa enfocada en lo que ya no sirve: discusiones sobre normativas, calendarios y cargas horarias que pertenecen a otra época. Se invierte energía en preservar la forma, mientras el fondo se desmorona. La conversación pública parece atrapada en el mantenimiento del edificio en lugar de preguntarse para qué existe ese edificio. Sin embargo, fuera del sistema ya se están configurando nuevas formas de aprender. Experiencias como Duolingo ilustran un paradigma distinto: aprendizaje autodirigido, ajustado al ritmo propio, con retroalimentación inmediata y acreditaciones basadas en logros verificables que universidades del mundo empiezan a aceptar. Allí aparece con claridad hacia dónde se desplaza la legitimidad del conocimiento: de los certificados institucionales a la evidencia concreta de lo que una persona puede hacer. El desafío no es solo tecnológico, sino ético. Si el conocimiento es abundante y accesible, la pregunta es quién puede transformarlo en oportunidad. Innovar en educación significa extender estas nuevas posibilidades a quienes históricamente quedaron al margen, garantizando que todos puedan validar aprendizajes reales más allá de su contexto o trayectoria previa. Solo así la innovación se vuelve justicia, equidad y libertad de crecer. Redefinir la educación implica asumir que enseñar ya no puede ser transmitir contenidos estáticos. Significa acompañar a las personas a descubrir su singularidad, fortalecer su autonomía, aprender en comunidad y construir con otros en una sociedad global en movimiento. Si el sistema está en Game Over, la salida no será insistir en repararlo, sino avanzar hacia el Overtake: trascender la educación formal tal como la conocimos y potenciar los aprendizajes que ya emergen fuera de la escuela, impulsados por tecnologías accesibles y por la inteligencia artificial, que amplifica, registra y valida trayectorias de aprendizaje antes invisibles. En esta nueva etapa, la legitimidad de los saberes se basará en la calidad y trazabilidad de los logros, no en la antigüedad de las instituciones que los certifican. Game Over para lo que ya no responde. Overtake para lo que podemos construir hoy: una educación abierta, justa, flexible y verdaderamente orientada al futuro. w
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