![]() Editorial de Paulo Vilouta Paulo Vilouta - Conductor RESUMEN: La transcripción refleja un descontento con la creciente violencia y la intolerancia en la política argentina, manifestada tanto en actos públicos como en el Congreso. Se critica la conducta antidemocrática de ciertos representantes, la falta de seguridad para los líderes políticos y la contaminación del debate político por intereses de campaña. Además, se señala la necesidad de reglas claras y ética en el Congreso, cuestionando la credibilidad de figuras políticas como Cristina Fernández en su crítica a la corrupción. La situación se describe como una estafa al votante, perpetuando la violencia y la cultura de la campaña electoral constante. ___ TRANSCRIPCION COMPLETA: 30 y 31, siempre en agosto. En septiembre no. Bueno, me tomo un minuto como todos los días. Y... Ayer pensaba, cuando veía toda esa locura en Lomas de Zamora, qué mal que estamos, ¿no? Qué grado de violencia, cuando veía que un representante de Hijos se tiraba arriba de la camioneta del presidente. Hay gente que tiene conceptos democráticos, porque todos los afirmamos, pero tienen conductas tan antidemocráticas en la Argentina de otros tiempos, de querer imponer desde la violencia el silencio, la desmotivación, lo que no me gusta. Lo de ayer en Lomas de Zamora y lo del Congreso de la Nación son dos muestras cabales de lo que es la imposición de la violencia y de lo que es imponer una idea contraria a lo que uno puede tener. Vamos a la primera parte. Algunos dicen hoy, continuo, che, no se puede hacer un acto político con un presidente expuesto en materia de seguridad, como sucedió en el día de ayer. Correcto, es complicado y es difícil. También fue muy difícil el día que asumió Javier Milei, que en plena avenida de Mayo un energúmeno le tiró un botellazo y no le pegó de casualidad, el día que asumía, el día de un festejo democrático, donde asumía el presidente que había votado la gente en su mayoría. Allá no le cayó un cascotazo a él o a su comitiva de casualidad. Está mal organizar este tipo de actos y en esta Argentina demente, sí, pero tendría que ser moneda corriente. Donde cualquier candidato pueda transitar libremente por donde se le dé la gana, que vaya a verlo el que quiera y que se encierre o esté a 15 cuadras el que lo detesta o el que no adhiere a la idea de un presidente o de un referente político. Porque si no, en la Argentina vamos cerrando cada vez más puertas: no podemos jugar con público visitante porque estamos plagados de barras bravas, no podemos sacar a un presidente a una caravana o a un acto político porque le tiran piedras. El señor Pareja ayer acá, con Facundo Pastor, habló de un intento de magnicidio. ¿De qué estamos hablando en la Argentina? Un país intolerante donde, si no toca la canción que yo quiera, tengo que tener las conductas que se vieron el día de ayer. Puede haber miles de errores de la Casa Militar, puede haber miles de errores de los organizadores, puede haber miles de errores de la custodia. Los presidentes también tienen que entender muchas veces que tienen que cumplir un organigrama y un protocolo muy particular, que es el que impone la gente que les brinda seguridad. Piensen que a Cristina Kirchner no la mataron de milagro. ¿Qué quería Cristina? ¿Que la custodie o la proteja la gente de La Cámpora porque no confiaba, tal vez, en los que la tenían que cuidar? Ayer Milei, tal vez, cree que sigue siendo el ciudadano que tomaba café acá en la esquina cuando trabajaba en la empresa Aeropuertos 2000. Y hoy es el presidente de la Nación. Y hoy en la Argentina hay una matriz violenta que circula por las calles, que quiere imponer cosas a través de ideas que pasan por actos absolutamente vandálicos. Y, por supuesto, que todo eso también se agrava ante la falta de justicia y ante la falta de control. Porque tenemos que sacar a los violentos de la sociedad y ponerlos en algún instituto para recuperarlos, tal vez psiquiátricamente, o en la cárcel cuando cometen delitos. En los países normales lo hacen y no pasa absolutamente nada. Es el reflejo de lo que vemos en el Congreso de la Nación. Ayer fue el jefe de Gabinete y se produjo un escándalo tras otro, con gente que no busca tratar de entender o de profundizar este escándalo que tenemos con los audios de Spagnuolo, sino que lo que buscan es sacar un votito más en la bendita elección de septiembre o en la bendita elección de octubre. El comportamiento de la señora Lemoine y de Pagano tiene que ser observado por todos nosotros. Y si no hay reglas dentro del Congreso, habría que respetarlas. Porque por ahí pasó gente prestigiosa, gente capaz, intelectuales, gente mínimamente educada. No podemos estar con este nivel de gente que ha hecho del Congreso un dislate. La señora Lemoine y la señora Pagano, si tienen un problema de peluquería, solucionenlo en otro lugar, no adentro del Congreso de la Nación, que es un lugar absolutamente respetable y donde hay que tener institucionalidad. Si fueron elegidas de milagro porque la gente no tenía la más mínima idea de quiénes eran, no tenemos la culpa de vivir este tipo de situaciones en cada una de las sesiones de la Cámara de Diputados de la Nación. Si no están a la altura, háganse a un costado. Y si no, que el Congreso aplique un manual de ética, un manual de conducta y que ponga límites a esta gente que va a hacer un conventillo y que marca un perfil de Argentina que no podemos tener. La Argentina no es eso. La Argentina no es lo de Lomas de Zamora ni la Argentina es Lemoine y Pagano. La Argentina es gente que, en su gran mayoría, divide lo que es la honestidad de la corrupción. Hay una solidaridad gigante en nuestra sociedad, gente que aguanta un montón de cosas, gente que se levanta todos los días y labura o se las rebusca. Entonces, no pongamos los malos ejemplos como los ejemplos que hoy marcan una reflexión permanente sobre la Argentina. Una banda de turros tirando piedras a ver si lo lastiman al presidente o si lo callan, no sé qué les pasa por la cabeza. Y dos señoritas y un montón de gente en un bullrichcio permanente... Yo trataba de escuchar a Franco y no se podía. Un bullrichcio permanente, un destrato constante, un comportamiento de cancha de fútbol. Me parece que tenemos que reflexionar. Y para poner punto final al minuto: hace poco tiempo Cristina Fernández dijo algo para lo cual hoy, por hoy, está apta en poder hacerlo, porque escuchar hablar de corrupción a Cristina Fernández, la verdad, disculpe expresidenta, es poco creíble. Primero reconozca la propia, reconozca la de su gobierno, la gran parte de sus funcionarios, y después opine sobre otra clase de corrupción o sobre otros partidos políticos, porque no es serio que usted hable de corrupción. Pero dijo algo sensato e interesante: la Argentina, con este nuevo módulo de elecciones cada cuatro años, tiene que ir a un sistema donde cada cuatro años votemos absolutamente todo. Yo sé que, para muchos, la intermedia es una posibilidad de corregir, es una posibilidad de ratificar, pero no podemos vivir permanentemente en tono de campaña. Argentina es un país de campaña, es un país donde no se puede gobernar, donde no se puede progresar, donde no se pueden sacar leyes trascendentes. Acá hay que hacer una reforma laboral, una reforma previsional, una reforma fiscal. ¿Cuándo la vamos a hacer? Ahora terminamos la elección y ya empezamos a pensar en el 27 porque es la presidencial. No hay forma. Se vive en campaña permanente. Lo del Congreso es campaña, lo de Spagnuolo, que es un escándalo para mi gusto, porque todavía en siete días no tenemos ninguna afirmación ni ninguna contradicción, es también hoy un tema que lo toman en campaña para ver si te saco un votito, si no te saco un votito. Realmente estamos muy desprolijos. Y para terminar, 10 segundos, porque lo iba a decir todos los días: ayer se confirmó, lo dijo la señora, una vez más, la estafa al votante argentino. Lo hizo Verónica Magario, vicegobernadora de la Provincia de Buenos Aires, que presta su nombre en la tercera sección electoral supuestamente para hacerle creer a la gente que se va a transformar en un miembro de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, dejando la vicegobernación. Esto dijo Magario: ‘Recordemos lo tu plan no es asumir’. Claramente lo primero es visibilizar. ‘Seguro y no, no, no sería, no sería claramente asumir, sino seguir al lado de Axel’. Bueno, al lado de Axel puede estar ahora en la gobernación, señora Magario, o paseando por las calles de La Plata o en su despacho, pero no estafando a la gente con una candidatura que es mentira. Mucha violencia en la calle y en el Congreso. Mucha violencia adentro y afuera. Mucha violencia de la política argentina. Mucha violencia bajo el modo de vivir permanentemente en campaña. Y mucha estafa. No solamente las estafas están en cuestiones de billete, muchas veces también las estafas son estas: prestar un nombre, formar parte de una lista, jugar a creer que con la palabra ‘testimonial’ le damos una bendición a lo que estamos haciendo y, realmente, lo que estamos llevando a cabo es una estafa para la gente. 8 y 19. Volvé a escuchar el editorial de Paulo Vilouta en nuestras redes sociales.
|
||||